Existen dos situaciones que aquejan a nuestra Patria

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FOTOGRAFÍA. ESPAÑA, AÑO 2022. Una patriota española se pinta la cara de los colores de la bandera nacional del Reino de España. Imagen creada por Freepik/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)
FOTOGRAFÍA. ESPAÑA, AÑO 2022. Una patriota española se pinta la cara de los colores de la bandera nacional del Reino de España. Imagen creada por Freepik/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Barcelona (Cataluña) España, viernes 23 de enero de 2026 (Amaya Guerra).- Solicito ayuda a los lectores de este periódico, para entender dos situaciones de España.  Existen dos situaciones que aquejan a nuestra Patria. Pese a la carencia de explicación sencilla y objetiva, agradezco escuchar en los comentarios de este texto, posibles causas a dichos problemas que el lector encuentre.

En distintos sectores laborales, existe una grave carencia de personal. Escucho a distintos autónomos afirmar que, pese a encontrarse con potenciales clientes, el trabajo no podría llevarse a cabo dado que no se hallan suficientes trabajadores para ello. En varios artículos periodísticos, se asevera que el departamento de Recursos Humanos de gran número de empresas, no encuentra «talento», el «perfil» apropiado. Estas palabras me resultan ampulosas: parece que estuvieran buscando extraterrestres. Pese a todo ello, el porcentaje de desempleo es elevado, y conozco a varias personas (con experiencia laboral y sin antecedentes legales) que han pasado dos años dejando su currículo en cada empresa de la ciudad, dispuestos a realizar cualquier actividad legal.

Dentro del grupo de desocupados, ¿cuántos son incapaces de encontrar empleo, y cuántos no están dispuestos a trabajar, porque el subsidio que reciben a cambio de respirar (recursos robados al trabajador, en forma legal de impuestos, por el gobierno), es de cuantía igual o mayor que un salario ganado con esfuerzo? En Italia, cuando Giorgia Meloni restringió el acceso al Ingreso Mínimo Vital, el paro en un año se redujo en 100.000 personas (Vozpópuli, 19/2/2024).

Me pregunto si existen en España tantos ninis como se alega. Cuántos de ellos son monstruos (creados por sus padres, mediante un ideario de sólo derechos, y ninguna exigencia y seriedad), y cuántos no están ocupados a causa de enfermedades mentales, o de que las condiciones de empleo vacante son miserables.

Sobre esto último: ¿Realmente en el año 2026 existen peores condiciones laborales que hace 10 ó 50 años? ¿El bajo salario y gran número de horas de trabajo, se deben a la avaricia o espíritu explotador del creador del puesto, o a que éste no posee los medios para ofrecer algo mejor? Uno de los orígenes de la insuficiente contratación en España, es que el Derecho Laboral transforma el despedir a un trabajador en tarea hercúlea: meses de trámites judiciales y gran pérdida económica. Mientras que el letrado del empleado sale gratis a éste, dado que también lo sufraga su jefe con sus impuestos para el sindicato.

Recordemos que un superior no es un padre ni una ONG, que lastra a la Nación y supone esclavitud el compelerle a mantener contratada a una persona cuando ello no resulta rentable. Contemplemos igualmente, que si existe labor que llevar a cabo, uno la realiza con calidad y prontitud, no genera dificultades, y ofrece un trato digno a cada persona en la empresa, es inusual que uno sea despedido. Por encima de todo, el negocio pertenece al que lo fundó y carga cada día, como Atlante, con la responsabilidad legal, el riesgo económico, y el hostigamiento burocrático y de Hacienda. Por tanto, él decide quién forma parte de su empresa. Si tan malvados son los autónomos, exhorto al inocuo e indignado empleado, a que salga de debajo del ala del autónomo, y funde su propia compañía. Así descubrirá lo agradable que es mantenerla abierta, cuán amiga es España del pequeño empresario, que éste apenas trabaja, y lo fácil que resulta enriquecerse. Lo despreocupado que se vive teniendo trabajadores que, si sufren un accidente de camino al trabajo, la ley obliga al empresario a abonar al accidentado una indemnización, que al pagador puede acercar a la suspensión de pagos.

Pese a que los noticiarios reiteran el número alarmante de españoles que viven bajo el umbral de la pobreza, pese a que tantas personas claman que el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) les asfixian, y que la relación salario-alquiler imposibilita independizarse antes de los 30 años o dejar de compartir piso antes de los 50, en mi ciudad encuentro que los bares y restaurantes de barrios enteros, tanto los viernes como fines de semana y periodo completo de vacaciones, alcanzan su aforo máximo. En mayo en mi ciudad, al menos un restaurante, agotó la reserva de mesas para Navidad. En este periodo, observo las zonas comerciales atestadas de personas portando bolsas (es decir, han consumido). En el Viernes Negro, las pingües previsiones de las empresas de paquetería, se vieron abrumadoramente superadas.

Cada vez que se avecina un puente, escucho a incontables personas mencionar su inminente viaje de placer. Tantos que apenas son clase media, viajan a lugares tan lejanos y costosos como Japón o Dubai, una o dos semanas anualmente.

En similares fechas, sobremanera en Navidad, descubro el supermercado a cualquier hora del día saturado de personas, y varias estanterías desiertas.

En España existen 26.000 salones de manicura, con una facturación anual total de 600 millones de € (El Periódico, 14/09/25).

Defensa de un agente de la Guardia Civil (por Amaya Guerra)

Pese a todo lo expuesto, en España viven 3’8 millones de parados reales (incluyendo aquellos en ERTE y fijos discontinuos; The Objetive, 7/01/26), y 4 millones viven en el umbral de la pobreza (RTVE, 16/10/25).

No entiendo nada, lector. ¿Hay, o no hay dinero en España? ¿Hay, o no hay trabajo?