Madrid (Reino de España), domingo 30 de noviembre de 2025 (Lasvocesdelpueblo y Agencias).- El preso en cárcel del Soto del Real (Madrid), José Luis Ábalos Meco, ingresó en el grupo mixto del Congreso de los Diputados en febrero de 2024, desde entonces han pasado 600 días en los que ha tenido escasa actividad parlamentaria y en los que se ha centrado en su defensa, sin romper del todo, al menos en los primeros meses, el vínculo con sus compañeros socialistas; leal al PSOE hasta en la cárcel del Soto del Real.
El delincuente José Luis Ábalos es desde este jueves el primer diputado español en activo que entra en prisión. Queda para la memoria la frase que dijo aquel día de febrero en que, tras desoír a su partido, decidió que no dejaba su acta y que se quedaba en el Congreso. «Se lo que es ser un apestado político», dijo entonces el que fuera secretario de Organización del PSOE en una multitudinaria rueda de prensa que dejó frases para la historia parlamentaria española como aquel: «Vengo solo en mi coche, no tengo secretaria (…) me enfrento a todo el poder político, de una parte y de otra, y lo tengo que hacer solo».
A partir de aquel momento, José Luis Ábalos fue reduciendo su presencia en el hemiciclo, aunque aún se le podía ver charlando en la cafetería de la Cámara, donde acudía a desayunar, con otros diputados. Entonces aún algunos le saludaban cordialmente, incluidos los del PSOE.
Pero conforme iba avanzando la instrucción del caso Koldo y se conocían nuevos informes de la Guardia Civil -en junio de 2025 el PSOE le expulsa como militante- el diputado por Valencia iba estando más solo.
En las filas del Partido Socialista (PSOE), cuenta una parlamentaria, trataban de aparentar normalidad cuando se cruzaban con él, pero era más que evidente la incomodidad de unos encuentros que solo sucedían por casualidad. Hace ahora aproximadamente un año, el 14 de noviembre de 2024, sorprendió ver a Ábalos hablando con el que fuera su sucesor al frente de la secretaría de Organización del PSOE, Santos Cerdán León.
Junto a las máquinas de café que hay a las puertas de la sala de prensa conversaron, en voz baja, durante unos diez minutos, en los que el exministro fue el que más habló, en un tono serio. Al término de la misma, cuando Cerdán ya salía del edificio los periodistas le preguntaron de qué hablaban. Le restó importancia y dijo que fue una charla normal, en la que él se había interesado por la familia de Ábalos.
Fue la última vez que se les vio hablar en público.
La caída meses después de Cerdán, quien dimitió en junio pasado tras otro informe de la UCO en el que se afirmaba que habría gestionado «contraprestaciones económicas» en favor de Ábalos y su exasesor Koldo García, no hizo más que ahondar en la situación de aislamiento del exministro de Transportes.
A Ábalos ya no se le veía por el bar del Congreso en la hora del café, aunque solía ir a comer a otra de las cafeterías situadas en los edificios de ampliación.
La relación entre Ábalos y sus excompañeros de bancada se había congelado en las últimas semanas, cuentan fuentes del grupo parlamentario. Algo muy distinto a lo que sucedía en los primeros meses del exministro en el grupo mixto, cuando -incide otra fuente- aprovechaba cualquier oportunidad para hablar con cualquier parlamentario que quisiera escuchar su versión de los hechos.
La entrada de Santos Cerdán en prisión fue un punto de inflexión, cuenta un diputado socialista, quien recuerda el «mazazo» de darse cuenta de que la percepción que tenían de ambos exsecretarios de Organización se desvanecía con los informes de la UCO.
«Pasamos de compartir conversaciones mientras fumábamos a prácticamente no dirigirnos la palabra», dice este parlamentario quien tenía una relación cercana con Ábalos aunque él fuera un «diputado raso» y el exdirigente socialista «todo un señor ministro».
También sucedió así en su interacción con la prensa. El diputado pasó de mantener conversaciones cordiales y extensas con los periodistas del Congreso a huir de ellos provocando carreras de las cámaras de televisión por los pasillos para intentar sacar información sobre su estado de ánimo y su estrategia de defensa judicial.
Atrás quedaban los días en que dirigía el ministerio de Transportes, el que mayor presupuesto gestiona, cuando a su llegada al Congreso los diputados rivalizaban por tener una foto con el ministro encargado de las principales infraestructuras del país.
En su labor parlamentaria durante los meses que ha estado en la bancada del grupo mixto, Ábalos ha registrado un reducido número de preguntas dirigidas al Gobierno, apenas una veintena, sobre asuntos de diferente temática, desde las inundaciones en Valencia a la adquisición de mascarillas por parte del ministerio de Transportes, pero también otras en las que se interesaba sobre temas que le concernían, como el «rastreo sin aval judicial» sobre diputados del Congreso sin tener en cuenta su condición de aforados.
A la hora de las votaciones el exdirigente socialista ha hecho, salvo contadas excepciones, lo mismo que la bancada socialista.
Ampliación Prisión Ábalos y Koldo: el juez anula las cautelares y acuerda la cárcel
Los últimos días, cuando su entrada en prisión parecía segura, «no hablaba con nadie» en la Cámara Baja, según cuenta una diputada que se sentaba muy cerca de su escaño, quien recuerda que en estas jornadas sus apariciones en el Congreso eran cada vez más breves: «llegaba al pleno en el último minuto antes de la votación, se sentaba en su escaño, bajaba la cabeza, votaba y se iba. Sin mediar palabra».
Un parlamentario que fue ministro y número dos del PSOE, que «tenía una relación enorme con todo el mundo en el Congreso» y ahora ya «no la tenía con nadie». Una invisibilidad visible para todo el mundo: «Llamaba la atención lo solo que estaba».

