
Barcelona (Cataluña) España, sábado 14 de abril de 2026 (Florencio Garrido Vela).- Ser español en España y en el mundo; desde el principio de los tiempos nos han engañado, desde hace un tiempo algunos nos cuestionamos casi todo.
Tras la cantidad de «barbaridades» que se vienen pronunciando y consintiendo en «este territorio donde naciera» el hoy segundo idioma más hablado internacionalmente en este pobre planeta y conocido con el nombre: ESPAÑOL, el que debido a dos monarcas que supieron reinar conjuntamente («monta tanto, tanto monta») y conformar el primer Estado o Nación europea, dotándola de un idioma común para mayor y mejor entendimiento entre todos los habitantes de aquel imperio, hoy y tras casi seis siglos de aquellos orígenes, subsisten «las vernaculandias y sus aldeanos», empecinados en renegar del mayor bien con que cuenta un ser humano, que no es otro que el idioma. Puesto que… ¿Qué sería de ese ser humano sin un idioma que le permitiera comunicación tan amplia como consigue con ese idioma, hoy hablado por más de quinientos millones de terrícolas y con el que ya puedes viajar por la mayor parte del planeta, donde seguro que te entenderán al menos en los países civilizados?
- Se beneficiaron otros muchos reinos | Ser español en España y en el mundo
Idioma que aquellos reyes encargaran a un andaluz (Elio Antonio de Nebrija) el que codificó el tal idioma, empleando la gran cantidad de voces que ya había en circulación por aquellos muchos reinos, donde el castellano, era uno más; dándose la peculiaridad que muchas de esas voces procedían de los musulmanes y de otros pueblos diversos, Colón trajo de su primer viaje, «canoa, hamaca y cacique». De ahí que desde entonces fuera conocido como «el español» y no castellano, que en su mayor pureza hoy conservan por pura necesidad, los judíos sefardíes o sefarditas, que se lo llevaron en la injusta expulsión, que también aquellos reyes decretaran, con lo que cometieron el gran error que supuso aquel empobrecimiento de gentes bien dotadas para administrar y emprender negocios, de lo que se beneficiaron otros muchos reinos, regidos por gobernantes mucho más inteligentes y que aprovecharon aquella forzada emigración.
Quienes hemos experimentado las situaciones siguientes en lugares distantes y muy diferentes podemos contar que, por ejemplo… entrando en un buen restaurante de Berlín y ante la total ignorancia de ese endiablado idioma cual es el alemán (vi en un rótulo comercial una palabra que contenía nueve consonantes y sólo dos o tres vocales, cosa impronunciable en nuestro idioma)… y ante la impotencia de tal situación, sentir como se acerca un camarero, que al notar que somos españoles los cuatro clientes que allí tomamos asiento, nos dice… «estuve en Mallorca practicando y allí aprendí lo suficiente de su idioma para ahora poder ayudarles».
O tomar asiento en una de las terrazas que hay en esa calle que en Bruselas, e igualmente poder entenderte con la camarera que sonriente, confiesa que ha pasado vacaciones en España de la que nos habla muy bien y de paso nos facilita la comunicación e incluso podemos intercambiar conversación, mientras nos sirve unos refrescos. Y así como en estos casos ir comprobando que tu idioma propio es conocido y practicado en muchos lugares, donde de no ser así, sólo te quedaría «el idioma universal y mudo del que no tiene otro remedio que emplear ese de los signos y las imágenes», que también me ha servido en algún lugar para poder comer y beber, «señalando lo que otros ya habían pedido» y que con la mirada y señalando con el dedo, el camarero termina por entenderte lo suficiente como para que puedas quedar satisfecho.
El saber que hay muchos países de tu propia habla y donde no necesitas nada para conversar con los nativos; incluso en los Estados Unidos de américa (hoy segundo país de habla española) o Brasil, donde ya es obligatorio en las escuelas, la enseñanza del español, por cuanto aquellas autoridades, supieron valorar que el portugués y el español, «como primos hermanos», debían de alguna manera hermanarse, por cuanto este país, está rodeado de otros muchos de habla española y la fusión se va produciendo por la fuerza de la cada vez mayor convivencia o contactos «vecinales».
El intuir que algún día y si de verdad ha llegado al planeta la civilización deseada, ello será cuando exista un idioma común a todos sus habitantes y el que indudablemente no va a ser ni el inglés ni el español ni el chino mandarín; tampoco y desafortunadamente el esperanto que era el llamado a irse imponiendo, precisamente por no ser idioma de ningún país «de los establecidos». Será otro.
- Yo lo veo triste | Ser español en España y en el mundo
Todo ello me crea una sensación de impotencia y retraimiento, que me produce unos sentimientos muy extraños, al ver el cerrilismo de muchos individuos que sólo ven «por su propio ombligo» y su caletre quedó petrificado, en el aldeanismo que podemos observar hoy mismo aquí en España y ello, la verdad, yo lo veo triste… muy triste…, estando seguro que la inmensa mayoría que esto lea, no lo va a entender, por los motivos que sean…»y los más perversos, simplemente por aquello de divide y vencerás, puesto que estos es que no piensan ni pensaron nunca, en otra cosa que… su panza y su bolsillo».
¡Pobrecitos!
Éste artículo da que pensar, y mucho, así que cada uno haga lo que su conciencia dicte, previa investigación.
Desde el principio de los tiempos nos han engañado, desde hace un tiempo algunos nos cuestionamos casi todo. La verdad que libera a los hombres suele ser la que no quieren oír. La gente se creerá cualquier cosa mientras no sea la verdad.
Fuentes: Las propias, ministerios, diarios locales, diversos blogs y páginas especializadas
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Florencio Garrido Vela,
Profesor de seguridad y miembro de las FCSE en situación de R.
