
Barcelona (Cataluña) España, sábado 11 de abril de 2026 (Florencio Garrido Vela).- La síntesis del ministro de Pedro Sánchez: Fernando Grande-Marlaska Gómez. En la pandemia se sintió enormemente compungido por la muerte de un recluso etarra en prisión por la COVID y sin solución de continuidad, fue autorizando el traslado de etarras a las prisiones de Vascongadas y en la actualidad ya pasean libremente por sus calles.
En sus inicios como ministro fue insultado por una compañera de bancada y fue incapaz de defenderse por su elevado «orgullo» pero ante un bulo en el barrio de Chueca sí sacó pecho y acusó a la «extrema derecha» de homofobia.
A lo largo de sus casi nueve como ministro no ha sido incapaz de mover un dedo por declarar como profesión de riesgo ni a los guardias civiles ni a los policías nacionales a sus órdenes. Son profesiones de riesgo, declaradas en el BOE, los mineros, personal de vuelo, ferroviarios, profesionales taurinos, bomberos, artistas (cantantes, bailarines y trapecistas) y lo más indignante, policías locales y autonómicos. Las Fuerzas de Seguridad del Estado, no.
Una vez consolidado en su poltrona ministerial, se hizo fuerte en ella sabedor de que Sánchez le protegía y avalaba sus decisiones, fueran cuales fueran. Así cesó al coronel Sánchez Corbí por solicitarle más medios materiales para el eficaz cumplimiento de sus misiones. No contento con ese fulminante y descabellado cese fue de lleno a por otro magnífico oficial, coronel también, Pérez de los Cobos por negarse este último a proporcionarle una información de carácter judicial. Fue una actuación ministerial gravísima. Más si cabe siendo el ministro juez. Pérez de los Cobos recurrió y ganó el recurso, pero el daño estaba hecho. No paró el ministro en dañar a coronel y le apartó del más que merecido ascenso a general. Cuestionable actuación de Marlasca. A pesar de todo sigue de ministro.
Marlaska se siente fuerte como ministro, fiel al principio bélico de «el que resiste gana» y siguió haciendo de las suyas o de las que le ordena Sánchez. Cedió las competencias de tráfico en Navarra a la policía Foral y concedió permisividad absoluta a la inmigración que llega no solo a Canarias sino a Ceuta y Melilla. Mira para otro lado y da manga ancha al narcotráfico en el estrecho. Así fue como en Melilla, su valla de protección, fue asaltada masivamente y murieron 23 inmigrantes en junio de 2022. Su ignominia, fue a más cuando disolvió en el verano de 2022 una eficaz Unidad de la Benemérita en la lucha contra el narcotráfico (OCON-Sur), poco después, en febrero de 2024, fueron masacrados dos guardias civiles en Barbate por narco lanchas.
La incompetencia de este sujeto quedó una vez más de manifiesto cuando un prófugo de la justicia española, Carles Puigdemont Casamajó, entró, pernoctó, dio un mitin y salió de España en agosto de 2024 vulnerando todo tipo de seguridad estatal. Una vez más las Fuerzas a sus órdenes, aunque dependientes de sus socios quedaron, por su culpa, a los pies de los caballos.
En enero de 2020 los españoles pudimos ver hasta qué nivel de corrupción y mentira puede llegar el gobierno de Pedro Sánchez. Me refiero al conocido caso “Delcygate” en el que la entonces vicepresidente de Venezuela Delcy Rodríguez tomó tierra en el aeropuerto de Barajas, se entrevistó con el entonces ministro Ábalos y dejó una abultada carga de maletas teniendo la entrada prohibida en la Unión Europea. Marlasca, jefe supremo de la Policía y Guardia Civil desplegada en el aeropuerto, dio la callada por respuesta.
Finalmente, en otro alarde de arbitrariedad del peor ministro desde 1978, concedió mediante ley la ampliación sine die del mandato de los directores adjuntos operativos tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional permitiendo a ambos seguir en el mando a pesar de cumplir la edad de jubilación consiguiendo tener en ambos una fidelidad absoluta y creando con ello, un malestar más que evidente en los subordinados de los respectivos DAO,s. Todos sabemos cómo ha resultado esta decisión recientemente.
El transcurrir de Marlaska por su ministerio en susnueve años ha estado acompañado de gente fiel, sumisa con la principal divisa de que «aquí el más principal objetivo es obedecer ciegamente mande lo que mande el señor ministro […]» luego nos premiará debidamente. Tanto los secretarios de Estado como los directores generales han sido fieles al Partido, elegidos por miembros importantes del mismo, maleables, dóciles, genuflexos y siempre al entrar en su despacho, lo hacen en primer tiempo de saludo. Me voy a referir a los últimos.
La inmediata al ministro es la secretaria de Estado de Seguridad, la desconocida Ana Calvo Sastre, pedagoga palmesana que en su vida profesional nunca ha ocupado cargos en lo que a seguridad nacional se refiere. Toda una paracaidista en el ministerio del Interior.
El siguiente escalón jerárquico en el ministerio son los directores generales y en él se encuentra lo más «granao» del mismo. La Dirección General de la Guardia Civil es ocupada desde que Felipe González nombrara a Luis Roldán por un civil, salvo un periodo muy corto que Bono, quien, designó al general del Ejército del Aire, Gómez Arruche. La actual directora es la periodista Mercedes González Fernández, anteriormente delegada del Gobierno en Madrid que viene a ser la comisaria política, en este caso no hay duda, del actual Gobierno pues es una directora que va y viene en el cargo. Lo fue brevemente en 2023 y volvió al mismo cargo en 2024. Nadie sabe lo que será en un futuro, lo cierto es que obviamente, no reúne los conocimientos indispensables para ser la sucesora del duque de Ahumada. Aun así, ejerce el mando de unos 82.000 hombres y mujeres.
El director general de la Policía Nacional es el albaceteño Francisco Pardo Piqueras, apodado «pata negra» socialista íntimo del inefable, antes albaceteño ahora dominicano José Bono. Este conocido socialista castellano manchego fue vicepresidente de la empresa «Tecnove S.L.», empresa de la que su dueño Eusebio Ramírez fue condenado a seis años por sobornar a funcionarios públicos. El señor Pardo Piqueras ocupó cargos importantes tanto en el gobierno autonómico con sede en Toledo como en las Cortes de la ciudad imperial. Como no podía ser menos, el ahora dominicano José Bono se lo llevó al ministerio de Defensa como secretario de Estado (2004-07) y allí su antigua empresa, «Tecnove» ganaba de calle la mayoría de los concursos publicados para dotar a los tres Ejércitos no solo en territorio nacional sino también en zona de operaciones. Sorprendente ¿no? Este señor, como en su día fue Ángel Olivares, vale para todo en ambos ministerios.
Estos son parte de los mimbres que conforman el actual ministerio del Interior en lo que concierne a la seguridad y más próximos al ministro más cuestionable que ha pisado la sede del mismo. Marlasca ha sido reprobado varias veces tanto en el Congreso como en el Senado. Intuyo, viéndole su cara de aspecto cadavérico cuando le reprueban, que le importa una higa. Es inadmisible en un juez de carrera.
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Como guardia civil retirado, me preocupa mucho que un andóbal (persona que no merece respeto ni confianza) como este, cuando deje de ser ministro ocupe un alto cargo en la Judicatura. ¿Se lo imaginan de presidente de la «Audiencia Nacional», de presidente del «Tribunal Supremo» o del «Tribunal Constitucional»?
- Personalmente cuestiono casi todo ya que una gran parte de periodistas, sindicatos mercenarios, gobiernos vendidos y corruptos, una sociedad que acepta casi todo sin rechistar…
- La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales
- La gente se creerá cualquier cosa mientras no sea la verdad.
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Florencio Garrido Vela
Profesor de seguridad y miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) en situación de R.
