
Barcelona (España), viernes 5 de junio de 2026 (Amaya Guerra).- 182º aniversario de la Guardia Civil: Discursos alejados de la bochornosa y amenazante realidad. El 13 de mayo, España celebra el cumpleaños de la Guardia Civil: Pese a sus 182 años (nació en 1844), se mantiene para muchos vigorosa y seductora: abraza a más de 80.000 agentes distribuidos en 20 especialidades. Su élite está encarnada por el GAR (Grupo de Acción Rápida), que comenzó a operar en 1980 para luchar contra el terrorismo de ETA en Vascongadas y Navarra. Su base se encuentra en
Logroño. Dicha cúspide de sacrificio y exigencia, también está ocupada por la UEI (Unidad Especial de Intervención), y el GRS (Grupo de Reserva y Seguridad). En 1973, la Guardia Civil crea la figura de «especialista en explosivos», comúnmente llamado «artificiero» (su etimología, según la RAE, proviene de artificio, cuya tercera acepción es artefacto). El origen de su actividad, se encuentra en la desactivación de explosivos militares no detonados de la I Guerra Mundial. Hoy, estos arrojados españoles se encuadran dentro de la especialidad SEDEX-NRBQ: Servicio de Desactivación de Explosivos y Defensa contra sustancias Nucleares, Radiológicas, Bacteriológicas, y Químicas.
La Guardia Civil también comprende especialidades que protegen el espacio aéreo, las fronteras, costas, mares (con grupos subacuáticos), incluso el Patrimonio histórico. El SEPRONA es el Servicio de Protección de la Naturaleza, oficialmente centrado en preservar los recursos hídricos y la riqueza cinegética, piscícola, y forestal. El GREIM es el Grupo de Rescate e Intervención de Montaña. Un digno mando de esta especialidad, con tanta experiencia y temple («valentía serena», según la RAE), como humildad y sencillez, es el brigada Enrique Ferrero Rodríguez, jefe de la unidad de Sabero (León).
La inscripción «Todo por la Patria» está presente en la entrada de los cuarteles españoles desde 1937, si bien la consigna comenzó a usarse en la Guerra de la Independencia (tesis defendida por el historiador Alberto Ramos). La patrona de la Guardia Civil es la Virgen del Pilar: así lo declara un Real Decreto firmado el 8 de febrero de 1913. La vinculación de los agentes a esta Virgen, hunde sus raíces en 1864, cuando fue proclamada Patrona de la Compañía de Guardias Jóvenes (Valdemoro, Madrid).
A la celebración del natalicio de la Guardia Civil en León, acudió Miguel Sánchez Guerrero, General de Brigada (primer escalafón dentro del generalato), jefe de la XII Zona de la Guardia Civil (correspondiente a Castilla y León). También Julio Andrés Gutiérrez Hernández, coronel, jefe de la comandancia de la provincia de León. Antonio Mongío Bergua, General de Brigada, jefe del MACA (Mando de Artillería de Campaña). Santiago Calderón Calatayud, Coronel, jefe del RALCA 63 (Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña), ubicado en la Base Santocildes (Astorga, León).
Algunos de los políticos presentes, fueron Francisco Javier Vázquez Requero (presidente de las Cortes de Castilla y León), Nicanor Jorge Sen Vélez (delegado de gobierno en Castilla y León), y Gerardo Álvarez Courel (presidente de la Diputación de León).
Sánchez Guerrero mencionó el objetivo de la Guardia Civil de “llegar hasta el último ciudadano del pueblo más pequeño de España”. Para ello, en los Presupuestos Generales del Estado, debe contemplarse la antesala de ello: suficiente número de agentes en activo. En tantos Puestos de la Guardia Civil, existe una sangrante falta de personal: salir a patrullar resulta inviable, dado que, pese a haber capacidad para más de una docena de agentes en ese Puesto, sólo hay uno, y el edificio no puede quedar desierto. Según las fuentes citadas a continuación, existe un déficit de más de 8000 agentes en España [Enlace] [Enlace] [Enlace].
Todavía más ausente está la Guardia Civil en el campo español: se produce un progresivo cierre de Cuarteles, acompañado de un aumento de la delincuencia (se adjunta fuente), cometiendo con ello el gobierno nacional una traición más a la España rural. El menguamiento de este Cuerpo, inherentemente unido a las raíces españolas, ¿tiene como objetivo sumir a la Nación en la inseguridad bárbara, y aniquilar la raigambre española, todo elemento anterior al globalismo, el cual destruye la identidad y la soberanía nacionales, la Patria? [Enlace].
En este acto de la Guardia Civil en León, Sen Vélez mencionó que el gobierno español debía «dotar al cuerpo de los medios más modernos y de los recursos más avanzados». El paso previo a ello, a la IA, y a tener un ministerio «del espacio», consiste en entregar a los agentes material de trabajo en buenas condiciones: quien suscribe, conoce a un agente que gastó 800 € de su salario en un chaleco antibalas, porque el ofrecido por el Cuerpo, se encontraba en condiciones lamentables. Nadie conoce a la excepción de España; donde existe un caso, se hallan cientos detrás. Otros agentes se ven obligados a compartir chaleco antibalas, cuya eficiencia se ve comprometida si no está adaptado al usuario. Mientras, en el ministerio no comparten ni los bolígrafos.
La jefa de la Guardia Civil reconoce varias reuniones con Leire sobre casos judiciales
Los dos agentes asesinados en Barbate (Cádiz), seguirían con vida, si hubieran sido entregados medios a la altura de la labor desempeñada (trabajan con una embarcación propia de Chanquete, mientras que los narcotraficantes utilizan recursos militares), y si hubiesen podido ejercer la autoridad debida: si un representante de la ley ordena detenerse a un individuo durante la comisión de un delito, máxime si éste es grave, el policía o agente debe tener permiso de disparar. Tal vez ello no es posible porque el gobierno prefiere que sus agentes sigan la mentalidad del ministro de Defensa José Bono Rodríguez: «prefiero morir a matar», escuchado el 2 de mayo de 2005 (¿estaba alentando una segunda invasión francesa?), en la ciudad de Washington. Qué porvenir aguarda a España, si su seguridad es dirigida por un suicida. Qué democracia es aquélla, en la que los dirigentes firman la sentencia de muerte de los ciudadanos.
Marruecos, como agradecimiento por invadir nuestras aguas y nuestro territorio mediante una nueva versión de la Marcha Verde, es regalado por el gobierno español automóviles valorados en 2´5 millones de € (se adjunta fuente). Mientras, éste niega material de calidad a la Guardia Civil; como consecuencia, dos agentes se encuentran bajo tierra: David Pérez Carracedo (miembro del GAR, 43 años de edad, padre de dos niños de 6 y 9 años), y Miguel Ángel González Gómez (buzo del GEAS –Grupos de Especialistas en Actividades Subacáuticas-, 39 años de edad, padre de una niña de 12 años). Sus familiares se han negado a que se les concedan medallas: la máxima vejación a un miembro de los Cuerpos de Seguridad, es ser premiado por haber sido asesinado indirectamente a manos de la desidia y la desleal gestión económica de su su gobierno.
Me pregunto qué castigo ejemplarizante les aplicaría Francisco Javier Girón y Ezpeleta de las Casas y Enrile, duque de Ahumada y fundador de la Guardia Civil, militar: ¿la horca por traición? [Enlace].
Sen Vélez sí estuvo acertado en el acto en León, al afirmar que La Benemérita “es una manera de vivir con honor, para cumplir como nadie, para acudir cuando otros retroceden, y para mantener la serenidad cuando todo se complica. Es una forma de entender España, [basada en] el deber, la palabra dada, y el sacrificio silencioso, [en] servir antes de ser reconocidos, en proteger antes que descansar, y en cumplir antes que buscar excusas».
Pudo también escucharse: «la Guardia Civil vertebra, hace presente al Estado. Hace a uno pensar que no está solo. Su fortaleza es garantía para todos. La seguridad es condición básica para la libertad. Tras cada uniforme, existe una vida, una casa, una familia, renuncias no vistas; las familias sostienen en silencio. Un país digno no olvida a quienes le defendieron».
En la ceremonia en León, casi todos los «periodistas» acudieron vestidos como quien baja a tirar la basura; más de una, como un adolescente de fiesta. Otra, se mantuvo largo rato con la mano en la cadera como una verdulera en la plaza. Varios se expresaron en un registro lingüístico propio de quien no ha terminado estudios primarios, o salido de un arrabal. Más de uno, se quejó de la duración del acontecimiento, apenas dos horas (me pregunto qué revestía más importancia en su agenda del día), pese a encontrarse a la sombra y no tener que estar en formación. La abulia emocional de todos fue similar a quien acude a cubrir la caída de un cascote. Si hubiesen estudiado en el colegio la asignatura de Formación del Espíritu Nacional, poseerían la noción de Patria, su comportamiento revestiría gravedad en los eventos relacionados con ésa, y se mostrarían agradecidos y contentos de poder hallarse dentro de instalaciones de la Guardia Civil. Si cuando en su infancia no entendieron que silencio no es hablar bajo, que las órdenes se obedecen, si cuando desdeñaron símbolos de la Patria, sus padres les hubieran cruzado la cara sonoramente, el 13 de mayo en la Comandancia de León, no se habría producido el colmo del infantilismo, la mala educación hacia los demás, y el desprecio a símbolos nacionales: una guardia civil de Protocolo o Comunicación (con rostro enfadado e incrédulo), hubo de llamar la atención a varias «periodistas» por cotorrear durante el acto solemne. Debió haberlas expulsado. A la amonestación, ellas respondieron desplazándose a la parte trasera del área de prensa, donde continuaron parloteando, mientras la Bandera desfilaba, y la banda musical del Ejército del Aire interpretaba piezas musicales con precisión y sensibilidad.
El Coronel Calderón, como otros militares y guardias (oficiales, suboficiales, y tropa), se mantuvo las dos horas de duración del evento: bajo el sol, en formación, cuadrándose en impecable marcialidad durante varios momentos largos, sin alterar el recto semblante un ápice, en riguroso silencio, y con el digno uniforme impoluto. Él y algunos otros militares y agentes, son en cada instante en estos acontecimientos, un paradigma de disciplina y respeto, y de uso digno de la lengua española. Los gacetilleros jamás sabrán la oportunidad que se les brindó aquel día, de aprender a hablar, a no molestar, discreción y saber estar, de hombres como ellos.
El vestuario de la mayoría de asistentes civiles no políticos, resultó igual de irrespetuoso: el atuendo es más que un textil que nos protege de las inclemencias del tiempo; es una forma de mostrar consideración hacia las demás personas, y hacia el evento al que se les ha permitido acceso. La persona no uniformada más apropiadamente vestida que hallé, fue una guardia civil: ojalá T. sepa que aprecié y agradecí la adecuación de su atavío a la altura del evento. También el hecho de que emane «Guardia Civil», a causa de su seriedad, educación, estado de alerta, y sangre en las venas, manteniendo la feminidad. Sin disfrazarse, ella es guardia civil.
La brújula moral de La Benemérita, que debiera también serlo de ciudadano, se recoge en su Cartilla:
– Artículo 1º: «El honor ha de ser la principal divisa […]».
– 2º: «Por su […] honradez, ha de ser un dechado de moralidad».
– 3º: «Las vejaciones, las malas palabras, los malos modos, nunca debe usarlos ningún [guardia civil]». Cada mando que alguna vez ha cometido abuso de poder, a causa de su naturaleza incivilizada, o su complejo de inferioridad unido a bajeza moral, debería copiar este artículo hasta que sangraran sus uñas y ojos.
– 4º: «[Si se comporta con] fidelidad a su deber, dignidad, prudencia y firmeza, será más respetado que el que con amenazas sólo consigue malquistarse con todos».
– 5º: «Debe ser prudente sin debilidad, firme sin violencia, y político sin bajeza».
– 6º: «El guardia civil [sólo debe ser temido] por los enemigos del orden. Procurará ser siempre un pronóstico feliz para el afligido […]».
– 7º: «[…] Si el agradecimiento le ofrece alguna retribución, nunca debe admitirla. […] este desinterés [le allanará] el camino para sus ascensos».
– 8º: «El desaliño en el vestir infunde desprecio».
– 9º: «[…] su silencio y seriedad deben imponer más que sus armas».
– 18º: «Sus primeras armas deben ser la persuasión y la fuerza moral».
– 21º: «[…] aunque no esté de servicio, [jamás se reunirá con] malas compañías, [ni se entregará] a diversiones impropias de la gravedad que debe caracterizar el Cuerpo».
– 23º: «[Tendrán] anotados los nombres de aquellas personas [que se presentan] con lujo sin que se les conozcan bienes de fortuna».
– 26º: «Se abstendrá [de] acercarse nunca a escuchar las conversaciones de las personas que estén hablando […], porque esto sería un servicio de espionaje».
– 31º: «[…] si conociesen que los alcaldes, desentendiéndose de su sagrada obligación, [causan] males que pudieran evitarse, […] lo pondrán en conocimiento […]».
Según la web Historia Hispánica, “la Guardia Civil nació en una España empobrecida, destruida, agotada y gris [a causa de la Guerra de Independencia y la primera Guerra Carlista], una de cuyas manifestaciones era la falta de orden que vivían pueblos y caminos, infestados de maleantes, prófugos de la justicia y delincuentes […], para zozobra del resto de la población. La penuria de las arcas del Estado […], no permitía alardes a la hora de pagar a los aspirantes a configurar el nuevo cuerpo, lo que perjudicaba la recluta de la nueva institución» [enlace].
Hemos regresado a 1844: España necesita el renacer de la Guardia Civil.
