
Palma, sábado 24 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El candidato de los patriotas a la Presidencia del Gobierno de España, líder nacional de la formación verde y de Patriots for Europe, Santiago Abascal Conde, ha desbordado Palma este sábado en un multitudinario acto de precampaña electoral celebrado a las 12:00 horas en el Carrer del Mirador de Palma, Mallorca. Ante una plaza llena hasta la bandera y una asistencia masiva de españoles que portaban banderas de España y de Vox, Abascal pronunció un firme discurso centrado en la defensa de la patria, la prioridad nacional frente al expolio fiscal, la lucha contra la inmigración ilegal y la denuncia del acoso orquestado por la ultraizquierda. En el acto intervinieron también el presidente del Parlamento de las Islas Baleares y del CEP de Vox, Gabriel Antonio Le Senne Presedo, y la candidata al Congreso por las Islas Baleares, María Isabel Cerezo Sánchez.
Asistencia masiva y clamor de los patriotas en Palma
El acto de precampaña arrancó en Palma con un ambiente festivo y multitudinario en el Carrer del Mirador. Gabriel Antonio Le Senne Presedo destacó desde el inicio que la plaza estaba «llena hasta la bandera», una afirmación refrendada por Santiago Abascal Conde al calificar la convocatoria de «asistencia masiva». Durante las intervenciones, los asistentes arroparon en todo momento a los oradores entre ovaciones, intensos aplausos y proclamas como «¡España, España!», «¡Presidente, presidente!» y vítores de apoyo al líder patriota.
Intervenciones de Gabriel Le Senne y María Isabel Cerezo
Durante la primera parte del acto, el presidente del Parlamento balear y presidente del CEP de Vox en las islas, Gabriel Antonio Le Senne Presedo, subrayó el compromiso firme de su formación con las libertades individuales, la defensa de la identidad nacional y la protección de las familias y trabajadores baleares golpeados por las políticas de la izquierda. Le Senne remarcó la necesidad de erradicar el separatismo de las instituciones y garantizar la libre elección de lengua en la educación y la administración.
A continuación, tomó la palabra la candidata de Vox por la circunscripción de Islas Baleares al Congreso de los Diputados, docente, investigadora académica, Doctora en Ciencia y Tecnología por la UIMP-CSIC y licenciada en Ciencias del Mar, María Isabel Cerezo Sánchez. Cerezo enfatizó la urgencia de aplicar el sentido común en la gestión de los recursos naturales y la economía del mar, denunciando los fanatismos ideológicos del pacto verde y la Agenda 2030 que ahogan la actividad productiva de los españoles en el archipiélago.
Discurso completo pronunciado por Santiago Abascal Conde en Palma
A continuación, reproducimos de manera íntegra el discurso completo pronunciado por el presidente nacional de Vox y candidato de los patriotas a la Presidencia del Gobierno de España, Santiago Abascal Conde, ante la multitud congregada en Palma (Copia literal del discurso pronunciado por Santiago Abascal Conde):
«Muy buenos días.
Bueno, habrá que mantenerlos. Y sobre todo, si no van bien le pedimos ayuda al doctor. Que vemos que aquí tenemos gente para todo, ¿eh?
Bueno, quiero en primer lugar dar las gracias a nuestro presidente provincial, a Gabriel, a Maribel, nuestra cabeza de lista, al doctor Toni Salvá, a todos los que estáis en las islas representando las ideas de Vox, a nuestra portavoz Manuela Cañadas, a Fulgencio Coll tratando de hacer esta ciudad más habitable para todos, a Jorge Campos que ha estado en el Parlamento Nacional representándonos y defendiendo el derecho a la libertad de elección lingüística, y a todos los que en todos los ayuntamientos, pequeños y grandes, y en algunos sé que con grandes perspectivas, han estado representando estas ideas con valentía. Muy especialmente también a María José Verdú, fallecida tempranamente ayer, a la que mandamos un abrazo y nuestras oraciones. Descanse en paz, María José Verdú.
Pero quiero pasar rápidamente de estos agradecimientos protocolarios entre personas que os representan en las instituciones y reiteraros que la importancia no son ellos ni soy yo. Yo tengo una fuerza y una energía que tiene mucho que ver con las manos que estrecho en estos pasillos, con el aliento que los españoles me están dando desde Ponferrada, A Coruña, Avilés, Burgos, Valladolid, a lo largo de toda España durante tanto tiempo. Y yo, cada vez que vuelvo a un sitio, tengo que volver a daros las gracias porque siempre sois más. Siempre sorprendéis.
Por cierto, ¿los autobuses dónde están? Ah, no habéis venido en autobús. Bien. Bien, pagando nuestra gasolina, dicen por aquí. Muy bien, porque aquí no orquestamos nada. Aquí estamos algo que tiene que ver con la defensa natural de España y con el sentido común. No como lo que se hace frente a nosotros: todo violencia orquestada y permitida desde las instituciones.
Y por eso yo quiero decir que tiene un especial mérito que estéis aquí, que hayáis superado la pretensión de los violentos, porque una de las intenciones es asustarnos, es atemorizarnos. Y me consta que hay personas mayores que últimamente nos han transmitido que tienen miedo a venir a nuestros actos por lo que ven en televisión. Yo por eso valoro mucho que estéis aquí, porque el objetivo es asustarnos y evitar que defendamos nuestras ideas. Yo sabía que conmigo no podían intentarlo, pero me alegra comprobar mucho que también son incapaces de lograrlo con todos vosotros. Muchas gracias y es un honor hacer esta pelea junto a todos vosotros.
La violencia, la intimidación —ayer mismo en Menorca— busca asustarnos, pero también busca otra cosa: y es que no se hable de lo verdaderamente importante. Porque la violencia es una cortina de humo para que se tape el discurso de Vox, pero también… Ah, ¿que no se oye? Vaya. Vaya, yo que quería hablar bajito para que luego no me digan que estamos muy radicalizados. Pues nada, a ver qué hago, ¿eh? Voy a intentar hablar un poco más alto, acercarme más a los micrófonos. No sé si los técnicos pueden aumentar el sonido. Pero bueno, si no se oye mucho es también por una buena causa: somos muchos más de los que esperábamos.
Decía que la violencia pretende atemorizarnos, pero sobre todo pretende tapar 8 años absolutamente ominosos, 8 años de vergüenza para España y para nuestra sociedad. La violencia pretende que nos olvidemos de las mentiras de Pedro Sánchez. Pretende que nos olvidemos sobre lo que decía de sus pactos. No iba a pactar con unos y con otros, y pactó con todos ellos, siempre enemigos de España, de la unidad nacional y de la libertad, sean terroristas, separatistas o comunistas. Da igual, enemigos interiores, enemigos exteriores: siempre son los preferidos de Pedro Sánchez para buscar una alianza. [Asistentes proferían en este momento proclamas contra Pedro Sánchez y vítores a España].
A vosotros sí se os oye. Dice Pedro Sánchez que a veces se acuerdan de su madre. Y yo francamente creo que la madre no tiene ninguna culpa. Y que él también se acuerda de las madres de los demás, pero para subir las pensiones y tal. No, Pedro Sánchez no se acuerda de los demás, no se acuerda de la inseguridad de los españoles, de la inseguridad de las mujeres, de la inseguridad de los mayores. Pedro Sánchez solo se acuerda de sí mismo y por eso está dispuesto a cualquier cosa para mantenerse en el poder.
Santiago Abascal desborda Palma en un multitudinario acto de precampaña de Vox
Pedro Sánchez quiere tapar la traición cometida permanentemente a España y a los españoles, la última en Ceuta. La última contra 80 000 compatriotas que han tenido que soportar, por el permiso del Gobierno que en sede parlamentaria dijo que no podía hacer otra cosa que dejar pasar a la gente, la invasión de 100 000 personas. Con el aliento de Marruecos y el permiso de Pedro Sánchez. Una invasión que permanece y solo limpiaron el otro día un poco las playas y las calles para dispersarlos con motivo de la visita del Jefe del Estado, que celebramos, la visita importantísima a Ceuta y a Melilla. Por cierto, empezaron a hacer lo que no habían hecho nunca: ni respecto a los invasores ni respecto a las calles que las empezaron a pintar, lo pudimos comprobar el día anterior. Iban pintando las líneas de las carreteras, iban pintando los pasos de cebra. Todo es propaganda para este Gobierno. Y esto es algo de lo que estamos completamente hartos.
Hoy hay muchas prioridades en España y hablaremos de ellas. Pero si hay una prioridad es recuperar Ceuta para los españoles y echar a la mafia criminal que está en el Gobierno de España. La otra intención de la violencia es que no se hable de la corrupción de Pedro Sánchez, de su partido y de su entorno familiar. El otro día dijo «en mi partido hay mucha corrupción». Sí, en tu partido, en tu familia y en todo lo que tiene que ver contigo. Y no solo corrupción económica, corrupción moral. Porque la mentira y la traición a los españoles tienen mucho también de corrupción moral.
Pretenden que no nos acordemos de los del Peugeot, unos en la cárcel, otros en el banquillo. Pretenden que no nos acordemos de su señora, imputada y pronto juzgada por un tribunal popular. Pretenden que no nos acordemos de su hermano, condenado. Pretenden que no nos acordemos de Zapatero, al que siguen defendiendo. El otro día, fijaos cómo será lo de Zapatero, que hasta el fiscal —y ¿de quién depende según Sánchez?— no ha tenido otra que imputarle la comisión de delitos. El fiscal ha pedido la imputación del expresidente del Gobierno. Y Sánchez en televisión decía el otro día que los expresidentes reciben muchos regalos y que no saben ni lo que reciben. Y decía «a mí el presidente turco el otro día me regaló una pistola». Bueno, yo no sé dónde guarda la pistola, que es un regalo para Patrimonio Nacional. Pero es que Zapatero sabía muy bien lo que le habían regalado, no se le olvidó en el Palacio de la Moncloa ni en dependencias de Patrimonio Nacional: tenía las joyas escondidas en la caja fuerte de la sede del Partido Socialista cuyo secretario general es Pedro Sánchez. ¿Sabía Pedro Sánchez lo que había en esa caja fuerte? ¿Lo sabía? Nosotros creemos que sí.
Todo lo niegan. Le vimos en televisión también decir que España era un país muy seguro. Que eso de relacionar inmigración ilegal con inseguridad que no era así, que era al contrario. No hay más que entrar a las cárceles y ver quiénes están. No hay más que entrar a las comisarías y ver quiénes están. No hay más que pasear por algunas calles de España y ver quiénes son los que están permanentemente asaltando a la gente. No hay más que ver el listado de los violadores y también sabemos quiénes son en su mayoría.
Ahora resulta que Pedro Sánchez nos dice que en España no hay inseguridad. ¡Joder, Pedro! Ahora resulta que eres negacionista de la inseguridad, negacionista de la ruina, negacionista de las dificultades de los jóvenes para acceder a una vivienda. Eres negacionista de todo lo que has provocado durante 8 años de mentira y de traición que vas a terminar pagando.
Pero quizá la pretensión principal del ejercicio de la violencia y de la intimidación es tapar el programa alternativo de Vox. Un programa de sentido común, un programa de re-migración, un programa de desregulación y bajada fiscal y un programa de prioridad nacional: los españoles primero en España. Y este programa no es un programa ideológico, este programa no convoca a los votantes de una facción, a los más de derechas, más de izquierdas, a los que votaron una cosa u otra. Este es un programa que pueden respaldar, y yo sé que respaldan, la inmensa mayoría de los españoles voten lo que voten. Y por eso no quieren que nuestro mensaje llegue nítido y claro. Necesitan ahogar entre el ruido de la violencia, necesitan distorsionar con sus manipulaciones permanentes sobre cualquier cosa que hemos dicho y necesitan también ahogar con los insultos y las etiquetas que nos ponen a todos los que defendemos a nuestra patria, la libertad y los que queremos prosperidad frente a un gobierno corrupto. Esa es la estrategia.
¿Por qué les molesta tanto lo de la prioridad nacional? No sé si os habéis dado cuenta de que ya no lo dicen mucho, ¿eh? Porque cuando levantamos esta bandera en algunas negociaciones en los gobiernos regionales, eso levantó sarpullidos en el PSOE, incluso en los del PP que no les quedó otro remedio que aceptarlo, en los medios de comunicación, pero llevan un tiempo calladitos. Normal. Porque uno hace una encuesta y ve que los votantes socialistas también quieren tener prioridad nacional en las ayudas sociales, en las ayudas al alquiler, en las plazas de guardería y están completamente hartos de que venga alguien de fuera a pasarles por encima.
Nosotros tenemos muchas prioridades para estas elecciones, pero reitero lo que os he dicho antes: por encima de ideas, por encima de intereses de partido, si hoy hay una prioridad es recuperar Ceuta para los ceutíes y echar a este gobierno criminal sacrificando lo que sea necesario desde el punto vista de un partido político. No venimos a estas elecciones con nuestro programa a decir «esto es intocable», sino que venimos fundamentalmente, en primer lugar, a echar a ese tipo para que España pueda emprender otro rumbo y para eso pedimos el respaldo de una mayoría de españoles. Ya sé que los periodistas me andan todo el día diciendo «oiga, ¿va a ser usted el vicepresidente del señor…?». Yo no me presento a la vicepresidencia del Gobierno. Yo me presento a la Presidencia del Gobierno. Aceptaremos el veredicto de las urnas, haremos lo que digan los españoles. Pero digo esto, de verdad, sin pretender ser osado o arriesgado. Sabemos que no es fácil ganar unas elecciones, pero no es imposible. Los españoles aún no han votado, botan el 29 de noviembre. Y todas las palabras están por decir, y si las podemos decir bien alto, bien claro y sin violencia, quizá muchos que no nos han escuchado nos escuchen a partir de ahora.
Y del mismo modo que ambicionamos un gran poder para hacer una gran transformación —y siempre recuerdo lo que me decía un señor en Extremadura: «Abascal, no te quedes a medias»—, pues no nos votéis a medias. Dadnos un gran respaldo, dadnos una gran mayoría y nosotros podremos hacer un gran cambio para España.
Porque me preguntaba una periodista hace un momento: «¿usted está satisfecho con lo que Vox ha logrado en los gobiernos regionales en Extremadura, en Andalucía, en Aragón, en Castilla y León?». No, no estoy satisfecho. Queremos mucho más. Pero entendemos que respondemos a un mandato de la gente. Somos patriotas, pero también somos demócratas. Entendemos que los españoles votan libremente, que es exactamente lo que no quieren ahora que ocurra; queremos que voten también de manera limpia y transparente, que es exactamente lo que no quieren ahora. Pero nosotros que somos demócratas aceptamos el veredicto de las urnas, pero que sepan todos que nos presentamos para ganar las elecciones y que esta gran movilización aquí y en toda España significa algo muy profundo.
Porque no es ideológico tampoco exigir una gran bajada fiscal. No es ideológico decir que los autónomos están siendo saqueados y espoliados por el poder político, que los trabajadores más humildes son en realidad mileuristas atracados por el Estado porque el coste es mucho mayor para el empresario y todo se va en impuestos. No es una injusticia ni es ideológico ni de derechas decir que las imposiciones sobre las herencias, sobre las donaciones entre los familiares son absolutamente inaceptables y abusivas. Y no es tampoco ideológico decir que los españoles pagan más impuestos que nunca y reciben menos que nunca, porque las infraestructuras están degradadas, porque la atención social es peor, porque la atención hospitalaria es también peor, porque las carreteras están llenas de baches —al menos en la península, y me dicen que aquí también están mal las carreteras—, y porque los trenes tienen más inseguridad que nunca.
Vemos lo que ocurre: las carreteras se hunden, a ver dónde fue ese dinero, a ver quién tuvo o quién recibió las mordidas para que carreteras construidas hace poco estén llenas de baches y estén hundiéndose. Y a ver qué hacemos ahora, porque vamos camino o de la Francia en llamas o de la Venezuela chavista. Porque en los sitios donde hay baches, nosotros que circulamos por todas partes vemos que ahora ya no se arreglan: te ponen unas líneas amarillas, hay que ir a 100 u 80 y ya está, como pasaba en los países comunistas donde lo que se caía ya no se arreglaba. ¿Pero cómo se va a arreglar si el dinero del saqueo fiscal va a todo tipo de porquerías y de fanatismos ideológicos, si el dinero de las vías va a señoritas y a prostitución? ¿Cómo se va a arreglar lo que de verdad importa?
Tampoco es ideológico denunciar la sobre-regulación. Aquí hay muchas personas que tienen ya una visión larga de la política y de las normativas, que tienen 20 o 30 años trabajando y que ven —los autónomos, los payeses, los industriales— cuál era el tipo de papeleo que tenían que hacer antes y el que tienen que hacer ahora para cualquier trámite con la administración. Cuál es el tipo de papeleo derivado también de fanatismos ideológicos: fanatismos del clima, fanatismos del género, fanatismos de igualdad, fanatismos del pacto verde, fanatismos de la Agenda 2030 —esa que nos dice que no tendremos nada y seremos felices—, fanatismos ideológicos de todo tipo que van en contra de nuestra prosperidad y que son zancadillas para los que en España trabajan y crean empleo. Fanatismos y sobre-regulaciones con las que tenemos la intención de terminar. No va a ser fácil, porque la sobre-regulación, que es como una especie de bomba lapa contra la prosperidad en España, la han colocado en todas partes: en las instituciones más cercanas, en los ayuntamientos, en el poder nacional, en Bruselas, incluso en los convenios internacionales que España ha firmado y muchos de los cuales habrá que repensarse para que podamos tener libertad y prosperidad de verdad. Tenemos intención de revisarlo todo, porque lo que no vamos a hacer de ninguna manera es aceptar como una condena bíblica que los españoles no puedan ya prosperar y no puedan seguir siendo libres, y que los jóvenes no puedan acceder a una vivienda y que los mayores no puedan caminar con seguridad por las calles o no puedan sentarse en un parque o sacar dinero del cajero sin el miedo a ser asaltados.
Por cierto, ¿hasta dónde han llegado —y yo creo que esto se entiende bien en Baleares— con la presión fiscal? Ya hasta con los regalos de las bodas… Y las propinas, iba a hablar de eso, me imaginaba que esto aquí importaba. Las propinas de los camareros, que es una gratificación que todos damos a un camarero por un buen servicio. ¿Cuánta gente hay trabajando en ese sector en España, en el sector servicios? ¿Cuántos españoles, y muchas veces no españoles, están trabajando en ese sector pues no demasiado bien pagados para el coste de la vida, y cuando reciben una gratificación allá aparece el vampiro de Hacienda? Y esto viene desde el vampiro Montoro a la vampira que luego tenía Sánchez y a todos ellos en igualdad. Pues bien, nosotros, si llegamos, tenemos intención de terminar con el saqueo de las propinas a los camareros, porque es una injusticia absoluta que no tenía que estar gravada como no lo estuvo nunca.
Y voy al último asunto, que aunque sea el último quizá es el más importante: no pueden entrar 5 millones de personas en un país en 5 años y que no pase nada. No pueden entrar 5 millones de personas —ahora matizamos quién se tiene que ir fuera— en un país que no construye más viviendas, que no construye más hospitales, que no tiene más policías y más guardias civiles y en el que los jóvenes españoles no tienen trabajo y tienen que buscarse el futuro fuera. No necesitamos más gente en España en estos momentos. Eso no significa que no demos las gracias a las personas que vinieron, que han estado trabajando, respetando nuestras leyes, adaptándose a nuestra manera de vivir, contribuyendo al sostenimiento de los gastos públicos. A esas personas les damos las gracias, no solo no les hacemos ningún reproche, les damos las gracias.
Pero hemos llegado a un punto en el que no se trata de decir quién puede venir: estamos en la obligación de decir quién tiene que salir. Porque cuando un país colapsa por una invasión migratoria, colapsa el mercado de la vivienda. Por cierto, decían que venían en columna aquí los de la vivienda también, que debía de haber aquí alguna concentración que venían a protestar contra nosotros. ¿Contra nosotros? Que vayan a donde los sociatas, que vayan a donde Sánchez y a donde aquellos que han hecho que la vivienda en venta en España se haya encarecido el 74 % en 8 años, el 74 %, y los alquileres en un 40 % de media en España. A nosotros que no nos vengan con reclamaciones esos, que en realidad están mandados, están pagados y subvencionados, ni los sindicatos esos del crimen, de la pereza y de las gambas, que han estado callados como muertos durante 8 años y salen ahora a convocar una huelga general contra la oposición. Violencia, intimidación, coacciones es la única oferta de Sánchez y de esos sindicatos como Comisiones y UGT.
¿Quién tiene que irse? Pues todos los que han entrado sin pedir permiso. España no puede admitir, como no lo admitiría una persona en su casa, que alguien entre sin permiso. Los que han entrado ilegales tienen que ser repatriados inmediatamente y tienen que entender que nunca va a haber premio ni regularizaciones para quien ha entrado a España sin llamar a la puerta y en algunos casos con violencia.
¿Quiénes se van a ir por la vía rápida y a empujones si es necesario? Los delincuentes, los ladrones, los violadores, los que imponen religiones fanáticas y todos aquellos que no respetan a las mujeres. A esos no los queremos en España ni los queremos en nuestras cárceles. Los queremos en las cárceles de sus países. ¡Fuera de aquí, largo de aquí! [Gritos del público: «¡Presidente, presidente!»]. Gracias por dejarme beber.
Y vamos a otra cuestión tan importante o más como la repatriación de los ilegales, la deportación de los delincuentes sean legales o no, la retirada de la nacionalidad a todos los delincuentes que están aquí cometiendo delitos también y que han obtenido la nacionalidad española, y la re-migración de las personas que vinieron a pagar las pensiones, como nos dicen, y resulta que vinieron —sí, los menas con sus padres, por supuesto, porque les tenemos mucho afecto, con sus familias—… La re-migración de los que decían que venían a pagar las pensiones —no lo decían ellos, lo dicen los políticos que los traen— y resulta que han venido a recibir las ayudas sociales que no alcanzan a los españoles. No puede ser. Cuando uno va a un país y no pretende trabajar sino vivir de la ayuda pública, debe irse. Pero no se lo reprochamos a ellos, ¿eh? ¡Muchas gracias!».
