Ceuta (España), viernes 31 de julio de 2026 (Efe).-La valla fronteriza de Melilla volvió a vivir anoche un intento de entrada de inmigrantes cuatro años después del trágico salto del 24J en el mismo escenario, el antiguo paso de Barrio Chino, donde los restos de sangre y las zapatillas tiradas por el suelo revelan los momentos de tensión que se vivieron en la zona.
Donde anoche había un importante despliegue de patrullas de la Guardia Civil y un ruido ensordecedor de disparos y gritos de inmigrantes y agentes, en la mañana de este viernes hay una gran tranquilidad en el lado español del paso fronterizo, inoperativo desde la pandemia de la COVID-19.
En el lado marroquí, tal y como ha podido presenciar Efe, hay algunos efectivos de la Gendarmería marroquí apostados a pie de valla y grupos de personas, sobre todo jóvenes, andando de un lado a otro, buscando posiblemente un momento de despiste para intentar saltar el perímetro.
Sobre la verja están todavía los ramilletes de flores, ahora ya secas, que las oenegé colocaron hace algo más de un mes para homenajear a las víctimas del intento de entrada del 24 de junio de 2022, en el que murieron, al menos, 23 personas, según cifras oficiales de Marruecos que las entidades sociales elevan hasta incluso el centenar.
En la calzada hay varias zonas donde se puede ver un reguero de sangre seca, además de zapatillas abandonadas y restos de gasas y apósitos y guantes sanitarios, junto al antiguo puesto fronterizo, desmantelado hace varios meses por la intención de Interior de reforzar esta zona de la valla, según informó su secretaria de Estado en su última visita a Melilla.
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Más de doce horas después del intento de entrada, la Delegación del Gobierno en Melilla todavía no ha facilitado datos oficiales de cuántos migrantes trataron de acceder a la ciudad de forma irregular ni tampoco la cifra de cuántos lograron su objetivo.

