Así las «Mujeres de VOX» conquistaron al País Vasco cayendo y resistiendo hasta el Parlamento el 12J

COMBO DE FOTOGRAFÍAS. BARCELONA (ESPAÑA), 13.07.2020. FOTOGRAFÍA. SESTAO (VIZCAYA), 26.06.2020. Herida la diputada de VOX en el congreso, Rocío de Meer. El presidente de Vox, Santiago Abascal, esta tarde en un mitin de la campaña para las próximas elecciones vascas en Sestao (Vizcaya), en el que se han producido enfrentamientos entre proetarras y la Ertzaintza y en el que la diputada de Vox Rocío de Meer ha recibido una pedrada en una ceja. FOTOGRAFÍA. BARACALDO (ESPAÑA), 10.07.2020. La secretaria general de VOX en el Congreso de los Diputados, Macarena Olona, desafía a los cachorros de la banda terrorista comunista separatista ETA en una de sus bastiones en las Vascongadas, Baracaldo, ondeando la bandera de nacional del Reino de España, durante uno de los últimos mítines de campaña electoral para las elecciones vascas 2020, el 12-Julio. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Redacción – Una ventana se abre con sigilo en Oñate. La persiana medio echada y la luz apagada de la habitación ocultan el rostro de un hombre que rompe a aplaudir devolviendo los aplausos que la secretaria general de VOX en el Congreso de los Diputados, Macarena Olona, y el secretario general de VOX y diputados en el Congreso de los Diputados, Javier Ortega Smith-Molina, dedican a los guardias civiles que viven en el cuartel de esta localidad guipuzcoana. Barcelona (España), lunes 13 de julio de 2020. 

Hoy Bildu manda en el ayuntamiento donde antes su matriz ETA mató a ocho agentes de la benemérita.

Los aplausos en ambas direcciones crean una atmósfera limpia, como de resistencia, entre el humo espeso y criminal que invade esta tierra desde hace décadas a pesar del ocultamiento permanente de la propaganda oficial.

VOX llega al último rincón de las provincias vascas para decir que no está todo perdido, que ningún español puede ser abandonado aunque se encuentre en minoría.

Ortega Smith y Macarena Olona se bajan de las furgonetas camino del mitin en el frontón del pueblo que la mafia ha decorado para la ocasión con eslóganes proetarras. Macarena responde: “Cachorros de ETA, no os tenemos miedo”.

Las primeras rojigualdas ondean en Oñate

Ortega habla del comienzo de la cuenta atrás del nacionalismo excluyente: “Es la oportunidad de sacudirse tantos años de silencio […] comienza la esperanza para estas tierras”.

Al otro lado del cordón policial cientos de bilduetarras -la mayoría de ellos rondan los 20 años- profieren amenazas de muerte e insultos de todo tipo.

Desde el linchamiento en Sestao con la pedrada a la diputada Rocío de Meer no hay acto de VOX en que no se cometa delito electoral: los violentos, movilizados, cercan cada mitin obligando a la Ertzaintza a cargar.

La violencia también la sufren los simpatizantes que acuden a los actos y los valientes apoderados que llegan de toda España el día de las elecciones.

La campaña que comienza con la ceja abierta de una diputada nacional es rematada con el secuestro de la propaganda electoral de VOX. El presidente de Correos es denunciado por ello.

Entre medias la prensa silencia, matiza o reparte culpas. O lo que es lo mismo: tira la piedra y esconde la mano.

Es la cruz que VOX lleva a cuestas desde su irrupción en la política nacional en la que aparece estigmatizado mientras Bildu se va de zuritos.

Termina el acto en Oñate y suena el himno de España, verdadero aguarrás para los diablillos de ETA, que se saben impunes en los muchos Oñates de la comunidad.

Por eso cada año rodean y hostigan el cuartel de la Guardia Civil ante la pasividad de las autoridades. Oñate es el parque temático de los criminales amparados por quienes venden una paz que aquí es inexistente.

Los años de plomo han mutado en lluvia fina, un perfume tóxico envuelto en el señuelo autonómico. La violencia separatista, usada cuando convenía, ha sido rentable.

Al abandonar el pueblo la caravana de VOX es atacada. Los simpatizantes que van a pie a por sus vehículos sufren el lanzamiento de piedras y botes de mermelada. Macarena se baja del coche para interesarse por todos los que han acudido al mitin. “Hasta que no esté garantizada la seguridad de todos, de aquí no nos vamos”.

La mañana en Eibar no ha sido mucho mejor. A Olona le acompañan los diputados nacionales Rodrigo Jiménez, Carlos Fernández, José María Sánchez, José María Figaredo, Ricardo Chamorro, Víctor Sánchez del Real e Inés Cañizares, los candidatos por Álava, Guipúzcoa y Vizcaya Amaia Martínez, María Pérez y Nico Gutiérrez respectivamente, y el eurodiputado Hermann Tertsch.

Comienzan los insultos, amenazas y lanzamientos de huevos contra los dirigentes de VOX en la plaza de la primera ciudad que declaró la II República. Una placa en la fachada del ayuntamiento recoge el episodio histórico.

A unos metros de ahí Macarena Olona advierte de la encrucijada en la que está la corona española. “Hay un plan para derrocar la monarquía, hay un ataque permanente contra su Majestad Felipe VI”.

Esta declaración se produce el día antes de que el PSOE proponga limitar la inviolabilidad del jefe del Estado. Hace un año VOX fue el primero en denunciar el jaque al Rey. Hoy no lo ponen en duda ni quienes entonces reían.

Dos cajas de tuercas incautadas

La portavoz adjunta de VOX en el Congreso aprovecha la ocasión para saludar al alcalde de Eibar (PSOE). Olona solicita el permiso pero la policía municipal alega que “se encuentra reunido”.

Después la diputada denuncia ante los medios el abandono de los trabajadores por parte de una izquierda entregada a la agenda globalista.

El sindicato de VOX, anunciado días antes por Abascal en Galicia, “defenderá a los trabajadores y la industria nacional” y será sufragado exclusivamente por las cuotas de sus sindicados.

Las primeras reacciones (¡por qué será!) son de nerviosismo.

Por eso Baracaldo, enclave obrero, acoge el siguiente acto de VOX tras una mañana de paseo en Guecho. Olona atiende a la prensa en las escaleras del puerto viejo de Algorta: VOX no pide permiso ni perdón por existir. “En el País Vasco solo hay libertad para unos, venimos con un proyecto que permita disentir”.

Ya en Baracaldo Nico Gutiérrez, Javier Ortega y Macarena Olona espolean a los valientes que acuden a la plaza Bide Onera rodeada de batasunos. Gutiérrez rompe el cartel icónico que lleva varias generaciones exigiendo el acercamiento de terroristas de ETA a cárceles vascas.

Las cargas de la Ertzaintza, que incauta dos cajas de tuercas del tamaño de mandarinas, se suceden.

El candidato por Vizcaya denuncia que la margen izquierda de Bilbao “lleva años olvidada  por el nacionalismo y la izquierda, que ya no escucha a los trabajadores”.

Llega el turno de Macarena, que baja del escenario y ondea la bandera de España ante la incredulidad de los violentos separatistas. “En el País vasco rige una dictadura, una ley del silencio. VOX viene a dar voz a los más de 300.000 vascos que han sido expulsados y tuvieron que dejar sus casas y sus familias”.

Javier Ortega incide en la exclusión que sufren quienes han sido machacados por el rodillo nacionalista. “Hay miles de personas queno pueden educar a sus hijos en castellano, a las que les han quemado los negocios por no pagar el peaje terrorista y que no pueden alzar la voz y expresar sus ideas en libertad”.

Este puñado de evidencias disgusta a los chicos de Otegui que no paran de insultar (“VOX, fascistas kanpora”) e incluso tienen el arrojo de llamar “asesinos” a quienes jamás han matado ni usado la violencia como arma política.

A propósito de la violencia y el lenguaje, Orwell señalaba que “los actos de violencia pueden hacerse más aceptables mediante eufemismos como seguridad, libertad o democracia”.

Otra vez incidentes al abandonar la ciudad.

La caravana de VOX sale de Baracaldo y una furgoneta es alcanzada (¿con una piedra?, ¿con una tuerca?) en uno de los laterales.

Gracias a Dios el objeto impacta encima del cristal de la ventana sin daños personales que lamentar. De haber ido unos centímetros más abajo estaríamos hablando de una desgracia porque el diputado por Asturias José María Figaredo viajaba en ese lugar.

El viernes, aniversario del secuestro de Miguel Ángel Blanco, Santiago Abascal cierra en Vitoria una campaña marcada por la violencia. Ataques en Sestao, Eibar, Baracaldo y Oñate. Y más violencia el día de las elecciones en los colegios electorales de Galdácano (Vizcaya), Rentería (Guipúzcoa) y Santurce (Vizcaya).

La normalización del miedo

Vitoria, por supuesto, tampoco iba a ser una excepción. Llegada la hora del inicio del acto los cachorros de ETA ya rodean el lugar. Uno de ellos escupe sobre la enseña nacional y amaga con quemarla, lo que provoca la reacción de un simpatizante de VOX que salta el cordón de seguridad y provoca la estampida abertzale como un encierro de sanfermines cualquiera.

La Ertzaintza vuelve a intervenir en lo que es un nuevo caso flagrante de delito electoral. Ni un solo mitin ha podido desarrollar VOX sin la presencia de violentos.

Olona lo resume así: “Llegamos al último día de campaña electoral y no faltamos ninguno, por eso doy gracias a Dios porque en cada uno de los actos se ha puesto en riesgo nuestra vida”.

Remata Abascal: “Se ha normalizado el miedo y la amenaza. Ha sido una campaña sin libertad, el ataque a la libertad se enseña en las escuelas y se practica en las calles”, dijo.

“Aquí lo único que se ha normalizado es la violencia, nos llevan vendiendo el falso mito de la normalidad cuando al menos 30.000 vascos no tienen ninguna libertad”, sentenció.

La noche electoral del domingo, 12 de julio de 2020, los medios del poder corrupto ni sabían que foto asignar al cartel VOX durante el escrutinio del 12J mientras el marcador de las urnas hacía sufrir a los enemigo de la Nación, al ver a VOX irrumpir en la cámara vasca.

Amaia Martínez será la voz de la mayoría social y patriótica del reino de España los próximos 4 años en la cámara regional vasca.

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