Asignatura «Cultura Gastronómica»: “Mejorar cómo come España” a través de los niños

Efe – Introducir la asignatura Cultura Gastronómica en las aulas le ha valido un Premio Nacional de Hostelería y ser el único español finalista del prestigioso Basque Culinary World Prize 2019. Xanty Elías quiere que los niños sean “consumidores conscientes” para mejorar cómo se come en España. Madrid (España), sábado 23 de noviembre de 2019.

El cocinero, con una estrella Michelin en Acánthum (Huelva), arrancó en 2018 con su Fundación Prenauta el proyecto Los Niños se Comen el Futuro con 2.500 alumnos de Educación Primaria en su ciudad, se ha entendido ya a 7.000 en Andalucía y quiere llevarlo al resto de colegios públicos y privados de España. “El Gobierno debe ser consciente de la necesidad de tener esta asignatura y que sea troncal”, dice en una entrevista con Efe.

Le avalan los datos: un 23 % de sobrepeso y un 18 % de obesidad en la población infantil española, un 30 % de los niños come al menos una vez a la semana en locales de comida rápida, aumenta el consumo de alimentos ultraprocesados y disminuye el de dieta mediterránea. Y cuenta con el respaldo de científicos, la asociación de cocineros Eurotoques y el grupo editorial Anaya.

PREGUNTA: ¿En qué consiste Los Niños se Comen el Futuro?

RESPUESTA: El objetivo principal es que todos los alumnos de primaria de España tengan una asignatura que se llame Cultura Gastronómica, con la que se les empodere para que sean consumidores conscientes en el futuro y tengan la capacidad de saber elegir y elaborar parte de esta gastronomía tradicional y básica que España tiene por bandera y exporta allá por donde va.

Es una iniciativa totalmente privada en la que la Fundación Prenauta pone sus beneficios en pro del objetivo principal: que Cultura Gastronómica sea una asignatura troncal porque, como hemos demostrado con hechos, beneficia al alumno, al profesor y a los padres, porque cuando el niño aprende estos valores los lleva a la familia. Somos capaces de mejorar la forma de comer en las casas de todo el país sólo enseñando a los niños.

P: ¿En qué consiste la asignatura de Cultura Gastronómica?

R: Cada año las clases, que se dan en las aulas como el resto de las troncales, se enfocan en una receta, que fue gazpacho en el programa piloto. Cuando el niño aprende a hacerla con el tutor refuerza otras asignaturas troncales: contar (Matemáticas), cómo nace el tomate (Biología), cómo fermenta el pan (Química) y Geografía e Historia porque aprende que el tomate vino de América en 1512 en el tercer viaje de Colón.

Además, el niño y la niña cocinan juntos, en igualdad, y la pirámide nutricional NAOS está presente en toda la asignatura. Anaya se ha comprometido a traducir el material al gallego, euskera y catalán, para que el alumnado aprenda no sólo su cultura gastronómica regional, sino también la del resto del país.

P: ¿Tan poco saben los niños de lo que comen?

R: Antes de poner en marcha la asignatura, con Eurotoques vimos que los niños de la España despoblada tienen un contacto un poco más directo con la naturaleza, pero en las ciudades algunos piensan que los huevos, la leche o los tomates crecen en las estanterías del súper y esto nos puede parecer muy alarmante, pero no es algo que se sobreentienda y hay que enseñarlo.

P: ¿Qué ha fallado para llegar a esta situación?

R: Principalmente, la falta de tiempo, que ha cambiado mucho la alimentación. Con los padres trabajando, no se cocina y se tira de ultraprocesados.

Nosotros queremos que el niño tenga conocimiento para condicionar lo que se come en la familia y más allá, cuando tenga 20 años y esté de Erasmus en Italia sabrá hacer la compra y cocinar. Eso también es promoción de la Marca España, saber comer y saber cocinar esos productos españoles.

P: ¿Qué comen los niños en un restaurante gastronómico como Acánthum?

R: Lo mismo que sus padres. Tenemos a niños que acompañan a sus padres y a otros que los llevan porque quieren vivir esa experiencia gastronómica, motivados por “Top Chef”, “MasterChef” y todo el boom gastronómico en las redes sociales. Los niños quieren ser cocineros, quieren hacerse el selfie contigo y miran el menú por internet y eso es buenísima noticia porque desde pequeños estamos creando buenos consumidores.

P: ¿Y qué opina de los menús infantiles de los restaurantes?

R: La mayoría se debería llamar ‘quitaproblemas’, porque consiste en contentar al niño para que no nos dé la tabarra y nos deje disfrutar la comida, y para eso se utilizan las hamburguesas, pizzas, frituras… Es función de los padres enseñarles a ir consumiendo lo que hay en el restaurante, aunque no es lo mismo uno tradicional que un gastronómico o una franquicia. Aquí la responsabilidad, hasta que el niño adquiera los conocimientos, que es lo que queremos, es principalmente de los padres.

P: Parece que últimamente se reclama a los cocineros que emprendan acciones más allá de sus restaurantes…

R: Si tenemos la oportunidad de cambiar cosas, ¿por qué no hacerlo? Hay cocineros que se dedican a la expansión empresarial y otros al cambio social. El peruano Gastón Acurio combinó ambas vertientes y cambió totalmente la forma de pensar de un país a la hora de comer.

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