Caso 3%: El empresario acusado dice que pagó las campañas electorales de CDC para “echarles una mano”

Azanméné Ngabgué

Agencias – Casos 3% y 4% al partido de Artur Mas y Carles Puigdemont (Caso Palacio de Música). “Si (estos donativos a CDC) no nos perjudicaban, era perfecto. Era apostar por un cliente”, ha justificado el acusado, que ha reconocido que en el año 2009, al estallar el escándalo por el saqueo del caso Palacio de Música de Cataluña, tuvieron que cerrar las empresas, por lo que en las tres campañas que hubo entre 2010 y 2011, cuando esperaban poder recuperar las donaciones a CDC, ya no llegaron a tiempo. Barcelona(España), jueves 16 de marzo de 2017. Fotografía: El  extesorero de CDC Daniel Osàcar (i), acusado en el juicio del Palau de la Música, llega a la Ciutat de la Justícia, donde continúan las declaraciones de los acusados del caso Palau. Efe.

Un empresario acusado de facilitar el desvío de fondos del Palacio de la Música a CDC a través de facturas falsas ha alegado hoy que trabajó a precio de coste para las campañas electorales del partido para “echarles una mano” porque la formación ya no estaba en el gobierno de la Generalitat.

El empresario Juan Antonio Menchen, uno de los cinco socios de las empresas Letter Grafic y Mail Rent, ha asegurado desconocer si las donaciones que hicieron a CDC servían para canalizar las supuestas comisiones de Ferrovial a la formación a través del Palacio de la Música, como sospecha la Fiscalía: “no lo creo, si fuera así, lo desconozco completamente”.

No obstante, a preguntas de fiscal Anticorrupción Emilio Sánchez-Ulled el acusado sí que ha reconocido que, en una fecha que no recuerda entre 2006 y 2007, los socios de Mail Rent y Letter Grafic, que facturaban unos tres millones al año, se reunieron con un empleado de la compañía, Salvador O., que declarará como testigo en la causa, que les propuso que ayudaran económicamente a CDC para “echarles una mano” porque ya no estaban la Generalidad de Cataluña.

“Nos reunimos los cinco socios y la conclusión que sacamos es que, en las siguientes campañas electorales, el beneficio de las campañas se lo devolveríamos al partido”, ha indicado.

Ulled le ha preguntado entonces si lo que acordaron era trabajar gratis para CDC “por amor a la política”, a lo que el acusado le ha replicado: “No, todo lo que gastábamos (en los trabajos para CDC) lo cobrábamos, vendíamos la campaña a precio de coste. No perdíamos nada, dejábamos de ganar”.

“Si (estos donativos a CDC) no nos perjudicaban, era perfecto. Era apostar por un cliente”, ha justificado el acusado, que ha reconocido que en el año 2009, al estallar el escándalo por el saqueo del caso Palacio de la Música de la genralidad de Cataluña, tuvieron que cerrar las empresas, por lo que en las tres campañas que hubo entre 2010 y 2011, cuando esperaban poder recuperar las donaciones a CDC, ya no llegaron a tiempo.

Menchen ha asegurado que la relación con CDC lo llevaba Salvador O., que tenía un “buen trato” con el partido, aunque ha afirmado que no sabían con qué personas se reunía, más allá de los directores de las campañas electorales.

El acusado se ha desentendido de la gestión económica de las empresas ya que, pese a ser administrador, ha indicado que sólo se responsabilizaba del almacén. “Me designaron a voleo”, ha alegado.

A preguntas del fiscal, ha asegurado creer que las facturas que giraron al Palacio de la Música -al que cobraron 201.130 euros en 2007- eran por servicios reales, “por trabajos efectuados”, ya que en 2005 iniciaron con la institución cultural una campaña “a largo plazo”, por un periodo de dos o tres años, para captar patrocinadores.

El acusado ha explicado que si no quedó ningún rastro de estos supuestos trabajos al Palacio de la Música -que el fiscal cree ficticios al entender que la facturación a la institución cultural enmascaraba los supuestos pagos de Ferrovial a CDC- fue porque se imprimían los documentos, se entregaban a la empresa de reparto y la decisión de guardar los originales dependía entonces del departamento de informática.

Menchén no ha podido responder a la pregunta del fiscal sobre por qué los conceptos de las facturas al Palau eran “tan vagos” y se ha limitado a apuntar que no lo sabía, ya que dependía del departamento de administración, que estaba al cargo de otro acusado, Vicente Muñoz, que hoy ha alegado ante el tribunal que no era consciente de nada de lo que hacía porque estaba sumido en un proceso de depresión del que aún se trata.

“Yo era incapaz de tomar decisiones, me superaban”, ha indicado Muñoz, que únicamente ha respondido a las preguntas de su abogado y se ha limitado a detallar su estado de salud y a escudarse en que “en ningún momento” intervino en la producción de las facturas.

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