Cataluña carece de un presidente desde hace 6 meses y el bloqueo de la investidura prolonga la interinidad

.Cuando medio año atrás el Tribunal Supremo confirmó la condena de año y medio de inhabilitación a Torra, JxCat descartó investir a un sustituto, para denunciar así la excepcionalidad de la situación, y Cataluña abrió un periodo de cuatro meses de provisionalidad: había que esperar sesenta días hasta agotar el plazo límite para votar una investidura y, desde la convocatoria automática de elecciones, aguardar 54 días más hasta la celebración de los comicios

FOTOGRAFÍA. BARCELONA (ESPAÑA), 09.04.2021. Vista del hemiciclo del Parlamento autonómico de la Comunidad autónoma de Cataluña, donde debe ser investido el nuevo presidente del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, que carece oficialmente de un presidente de la Generalitat en ejercicio de sus funciones desde el pasado 28 de septiembre, fecha en la que se hizo efectiva la inhabilitación de Quim Torra, una interinidad que ya supera los seis meses y que se está viendo prolongada por el actual bloqueo de la investidura. Efe

Efe – Desde el pasado 28 de septiembre de 2020, fecha en la que se hizo efectiva la inhabilitación de Quim Torra, Cataluña carece oficialmente de un presidente de la Generalitat en ejercicio de sus funciones, una interinidad que ya supera los seis meses y que se está viendo prolongada por el actual bloqueo de la investidura. Barcelona (España), viernes 9 de abril de 2021.

Cuando medio año atrás el Tribunal Supremo confirmó la condena de año y medio de inhabilitación a Torra, JxCat descartó investir a un sustituto, para denunciar así la excepcionalidad de la situación, y Cataluña abrió un periodo de cuatro meses de provisionalidad: había que esperar sesenta días hasta agotar el plazo límite para votar una investidura y, desde la convocatoria automática de elecciones, aguardar 54 días más hasta la celebración de los comicios.

Podría haber sido aún más tiempo de interinidad preelectoral, ya que, en plena tercera ola de la pandemia de covid, el Govern aprobó el 15 de enero un decreto de aplazamiento de las elecciones hasta el 30 de mayo, pero el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña lo tumbó y obligó a mantener la fecha del 14 de febrero.

Desde el momento en que se confirmó la inhabilitación de Torra, el Govern se ha mantenido en funciones, con las limitaciones propias de esta situación: no tiene capacidad legislativa -solo puede impulsar decretos- y no puede aprobar unos nuevos presupuestos, que serían especialmente relevantes ahora, para adaptar el gasto de la Generalitat a las consecuencias provocadas por la covid.

Con Torra apartado, ha sido el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, quien ha ejercido de president sustituto, aunque sus funciones también están limitadas y no puede, por ejemplo, ni convocar elecciones ni nombrar o cesar consellers.

La renovada mayoría independentista registrada en las urnas el 14F -74 de los 135 escaños- pareció allanar el camino a una reedición de la coalición entre ERC y JxCat, que pese a sus constantes choques a lo largo de la anterior legislatura no se dejaron prácticamente margen para explorar un cambio de alianzas que rompa bloques.

ERC pactó con la CUP su apoyo necesario -pero no suficiente- para investir a Aragonès, pero no ató el aval de JxCat, cuya abstención en los plenos de investidura de los días 26 y 30 de marzo hizo fracasar por dos veces la votación.

Ayer miércoles, los equipos negociadores de ERC y JxCat volvieron a reunirse en el Parlament y abordaron el programa de un futuro gobierno y los planes para dar continuidad al proceso independentista, pero el acuerdo sigue sin llegar.

Ante las dificultades para encajar ambos proyectos, en las filas de JxCat hay voces favorables a dejar que ERC gobierne en solitario y pasar a ejercer una oposición “exigente”, que ponga de relieve las contradicciones de Aragonès y su apuesta por retomar la mesa de diálogo con el Estado.

Otras fuentes de JxCat consultadas por Efe, sin embargo, ven “muy improbable” la posibilidad de quedar fuera del Govern y permitir que ERC cope todas las áreas de responsabilidad, ya que eso significaría renunciar a marcar “desde dentro” el rumbo y entregar todos los resortes de poder a su máximo competidor dentro del independentismo.

ERC y JxCat tienen de margen hasta el 26 de mayo para investir a Aragonès -si no lo consiguiesen, serían convocadas automáticamente nuevas elecciones, pero Junts ya ha descartado ese escenario-, por lo que la interinidad de una Cataluña sin president se podría prolongar hasta los ocho meses.

Mientras tanto, el socialista Salvador Illa, el más votado el 14F y que no renuncia a postularse para la investidura, ha afirmado este jueves en Antena 3 que ERC y JxCat están en “un callejón sin salida”, puesto que “se empeñan en repetir lo que ya nos llevó a un fracaso”, y ha opinado que “Cataluña debe abrir un tiempo nuevo”.

La líder de En Comú Podem en el Parlament, Jéssica Albiach, ha dicho en SER Catalunya que hay sectores de ERC que son partidarios de pactar con los comunes y no con JxCat para formar gobierno, por lo que ha reclamado “valentía” a los republicanos.

Por su parte, la diputada de la CUP en el Congreso Mireia Vehí ha pedido a JxCat que asuma los resultados del 14F y acepte que “no ganó las elecciones” y que se produjo “un giro hacia la izquierda”.

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