
Madrid (España), lunes 31 de agosto de 2026 (Efe).- La ministra de Infancia y Juventud, Sira Abed Rego (Sira Rego) ha considerado este lunes «imprescindible» trasladar y acoger en la Península a los menores inmigrantes que permanecen en Ceuta para contribuir a «destensionar» la situación de crisis que atraviesa la ciudad autónoma y garantizar su protección y cuidados.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Infancia y Juventud del Congreso de los Diputados, Rego ha cifrado en 1.478 los menores inmigrantes Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) que se encuentran actualmente en centros de protección de Ceuta y ha informado de que 500 menores inmigrantes de sexo femenino están a la espera de que el presidente de la ciudad autónoma dé su consentimiento para poder ser trasladadas a pequeños centros de acogida distribuidos por diferentes puntos de la Península.
La ministra ha planteado varias vías para hacer efectivos estos traslados. Una de ellas son los acuerdos bilaterales de cooperación entre comunidades autónomas, ya que la tutela de los menores no acompañados corresponde a las autonomías, que pueden pactar una acogida urgente sin necesidad de esperar otros procedimientos.
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Otra posibilidad sería recurrir a la acogida familiar, una opción por la que, según Rego, se han mostrado dispuestas numerosas familias.
En cuanto a la reunificación familiar, la ministra ha explicado que estos procedimientos se han realizado y continuarán haciéndose siempre que las condiciones sean seguras. Sin embargo, ha insistido en que los menores no pueden quedar desprotegidos mientras se resuelven los trámites.
«Ceuta no puede cargar sola con este peso», ha afirmado Rego, quien ha considerado que esa situación no es «justa ni materialmente posible». En este sentido, ha defendido que la protección de los menores debe entenderse como una responsabilidad del conjunto del país.
«Que la frontera geográfica esté allí no significa que la responsabilidad sea sólo de los ceutíes, la infancia es una responsabilidad y un asunto de país», ha recalcado.
Rego también ha defendido las garantías legales que amparan a los menores y ha rechazado que puedan ser expulsados sin ser escuchados y sin comprobar previamente las circunstancias de su devolución.
A su juicio, que el Estado no pueda «coger a un niño, meterlo en un autobús y expulsarlo sin escucharlo, sin saber a dónde lo devuelve» no constituye una debilidad burocrática, sino una «conquista democrática».
La ministra ha señalado además que, antes de la entrada masiva de migrantes del pasado 30 de julio, España ya había remitido a Marruecos alrededor de 600 expedientes para comprobar la situación de menores, pero ha asegurado que la respuesta recibida hasta ahora ha sido el «silencio».
Rego ha iniciado su intervención reivindicando que «los niños y las niñas no son invasores», sino sujetos de derechos, y ha subrayado que los menores que llegaron a Ceuta no provocaron la crisis, sino que son víctimas de «explotación, abandono y abuso».
«Señalar a un niño no es proteger una frontera, es ocultar los intereses geopolíticos que los están utilizando para lanzar amenazas y sembrar el caos», ha sostenido, antes de reclamar que no se confunda «a los responsables con las víctimas».
La ministra ha advertido asimismo de que no permitirá que la infancia sea criminalizada ni que la comisión parlamentaria se convierta en una «cámara de resonancia del racismo».
En este sentido, ha asegurado que no está dispuesta a debatir «si un niño merece tener derechos».
«El odio no resuelve una emergencia», ha señalado Rego, quien ha criticado también los llamamientos a realizar «cacerías» o expulsiones colectivas difundidos a través de las redes sociales.
La titular de Infancia ha puesto como ejemplos de actuaciones que, a su juicio, no contribuyen a proteger a la población ceutí impedir que los voluntarios de Cruz Roja repartan alimentos, apoyar a grupos ultras que acuden a la ciudad para «quemar y destruir» las pertenencias de personas migrantes o promover «rondas para perseguir y cazar personas».
