Ceuta | Los invasores imponen su propio sistema de comercio y trueque sin impuestos

0
15
FOTOGRAFÍA. CEUTA (ESPAÑA), 29 DE AGOSTO DE 2026. Miles de inmigrantes ilegales de la invasión marroquí de Ceuta ocupan ilegalmente la playa de El Trampolín de Ceuta hasta la fecha de este sábado, 29 de agosto de 2026, lugar que el Gobierno de España del migracionista y globalista Pedro Sánchez Pérez-Castejón (PSOE) afirma que desalojó. Los invasores rechazan los centros de acogida del Gobierno de Sánchez y regresan cada día en las playas de la ciudad autónoma española de Ceuta. Efe
FOTOGRAFÍA. CEUTA (ESPAÑA), 29 DE AGOSTO DE 2026. Miles de inmigrantes ilegales de la invasión marroquí de Ceuta ocupan ilegalmente la playa de El Trampolín de Ceuta hasta la fecha de este sábado, 29 de agosto de 2026, lugar que el Gobierno de España del migracionista y globalista Pedro Sánchez Pérez-Castejón (PSOE) afirma que desalojó. Los invasores rechazan los centros de acogida del Gobierno de Sánchez y regresan cada día en las playas de la ciudad autónoma española de Ceuta. Efe

Ceuta (España), sábado 29 de agosto de 2026 (Lasvocesdelpueblo y Agencias).- Los inmigrantes marroquíes y subsaharianos islamistas, que permanecen acampados ilegalmente en la playa del Trampolín y las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Extranjeros (CETI) de Ceuta, esperan la tramitación de sus «casos» por el Gobierno migracionista y globalista de Pedro Sánchez Pérez-Castejón -con la estrecha colaboración del Partido Popular (PP) de Alberto Núñez Feijóo, que usa el discurso de VOX pero pacta con el PSOE un crédito de 25.000.000 de euros para acoger a los invasores en Ceuta, antesala para el pacto mayor de su traslado a la Península-, en un fin de semana en el que los movimientos vecinales de los compatriotas ceutíes han suspendido sus protestas mientras los invasores invasores imponen su propio sistema de comercio y trueque sin impuestos: drogas de todo tipo, puestos con galletas, latas de atún, mantas, camisetas, peluquería, etc..

Esta parada previa a la semana en que Ceuta celebra el Día de la Autonomía, el 2 de septiembre, trata de evitar que los mensajes de rechazo a la invasión tomen fuerza en una comunidad arraigada históricamente en el diálogo entre culturas, han apuntado a Efe fuentes del movimiento vecinal que está detrás de las manifestaciones.

La Ciudad Autónoma de Ceuta afronta este fin de semana sin movilizaciones previstas después de varios días en los que los ciudadanos han convocado actos de protesta que han desembocado en la playa de El Trampolín.

La llegada de la manifestación de este pasado viernes a las inmediaciones de este enclave y la playa contigua de Benítez se producía entre cánticos de «No somos racistas, somos realistas», antes de que los centenares de personas convocados por los movimientos vecinales dejaran de avanzar por el fuerte cordón policial establecido tras los episodios violentos aislados del jueves.

La marcha finalizaba con momentos de tensión entre vecinos y con periodistas.

Además, se escucharon consignas que, según las fuentes consultadas por Efe, pueden dar lugar a que se identifiquen estas protestas con el mensaje de grupos ultra llegados desde fuera de Ceuta, por lo que han considerado necesario dejar pasar, en principio, el fin de semana para calmar los ánimos.

La sociedad ceutí se resiste en este sentido a la fractura social y sigue tratando de hacer su vida en comercios y bares, con más medidas de seguridad, pero como siempre en armonía, en español y también en darija quienes hablan el idioma del país vecino.

Calendario de la fase de liga de la Champions League 2026-2027

Son estos ceutíes los que en los barrios más cercanos a las playas del Trampolín y Benítez ayudan a los que otros consideran «invasores», hablando su idioma, comprándoles comida o asistiéndoles en la medida de sus posibilidades.

Comercios improvisados

Estos grupos de inmigrantes, por otro lado, se organizan en el Trampolín con sus propios sistemas de comercio y trueque: puestos con galletas o latas de atún; mantas con camisetas como las que se pueden ver en el centro de ciudades como Madrid o Granada, en la Península; improvisados estancos al por menor y hasta un peluquero que corta el pelo y arregla la barba a otro.

Los grupos de legionarios controlan desde el paseo marítimo que conatos de discusión entre unos y otros no terminen en peleas o que no alteren el normal funcionamiento de la ciudad.

Llegan a este extremo de la ciudad cerca del CETI ceutíes que practican ciclismo o corren por las inmediaciones, mientras en el campamento improvisado los invasores, y algunos no tan jóvenes, comienzan el día en las duchas, transportando material para las chozas o barras de pan desde el supermercado cercano.