Ceuta vuelve poco a poco a la edad de piedra con chozas de inmigrantes

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FOTOGRAFÍA. CEUTA (ESPAÑA), 14 DE AGOSTO DE 2026. En la imagen, varios grupos de inmigrantes ilegales, de los más de 5.000 asaltantes que se niegan a retornar voluntariamente a Castillejos (Marruecos), acampando impunemente en la playa del Trampolín de la ciudad española de Ceuta (norte de África) tras la invasión marroquí de Ceuta los días miércoles, jueves y viernes 31 de julio de 2026. Se estima que más de 80.000 ilegales asaltaron las fronteras de Ceuta (España) por vía marítima y vía terrestre. Efe
FOTOGRAFÍA. CEUTA (ESPAÑA), 14 DE AGOSTO DE 2026. Ceuta vuelve poco a poco a la edad de piedra con chozas de inmigrantes. En la imagen, varios grupos de inmigrantes ilegales, de los más de 5.000 asaltantes que se niegan a retornar voluntariamente a Castillejos (Marruecos), acampando impunemente en la playa del Trampolín de la ciudad española de Ceuta (norte de África) tras la invasión marroquí de Ceuta los días miércoles, jueves y viernes 31 de julio de 2026. Se estima que más de 80.000 ilegales asaltaron las fronteras de Ceuta (España) por vía marítima y vía terrestre. Efe

Ceuta (España), viernes 14 de agosto de 2026 (Lasvocesdelpueblo y Agencias).- La Ciudad Autónoma española de Ceuta está volviendo poco a poco a la edad de piedra; los llamados desde los partidos políticos que apoyan al Gobierno central del migracionista, socialista y globalista Pedro Sánchez Pérez-Castejón para su teoría de reemplazo poblacional ya están levantado sus propias casas, superando todas las trabas administrativas a la espera que La Moncloa y sus socios los trasladen en Hoteles de tres estrellas de la Península y, posteriormente la regularización masiva y nacionalización para que puedan votar el próximo año 2027: sobre la mesa del Gobierno solo hay tres ofertas: retorno voluntario, reparto y silencio cómplice de sus socios.

La playa del Trampolín de Ceuta ha experimentado en apenas seis días una transformación que evidencia hasta qué punto se está prolongando la permanencia de los inmigrantes ilegales en este enclave de la ciudad autónoma: de las 14 o 15 chozas del pasado domingo se ha pasado a más de 80 chozas.

El asentamiento improvisado que comenzó a levantarse como una solución de emergencia ante la falta de espacio en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) presenta ya una imagen muy diferente a la de hace menos de una semana.

La proliferación de construcciones sin permiso administrativo ha sido tal que el arenal se asemeja cada vez más a un poblado improvisado, en el que cada nueva choza supone un paso más hacia la consolidación de una situación que inicialmente se planteó como provisional, la edad de piedra de una Ceuta hasta el pasado miércoles moderna ya es visible en sus playas. Los nuevos «españoles» que van a reemplazar a los «fachas (españoles autóctonos que pagan sus impuestos)» pronto, en palabras de los socios del Gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, se están imponiendo mientras los dueños de España, en el miedo y ante el desamparo total y el abandono sin precedentes de sus instituciones: una sentencia de nada más que el Tribunal Supremo prohíbe la devolución en caliente -por la frontera- de todos los invasores tanto menores como mayores mientras el Gobierno tiene activado un proceso de regularización masivo de todos los ilegales en España desde 2021; proceso que el Gobierno socialista podría ampliar para regularizar la situación de los invasores de Ceuta vía Real Decreto, sin pasar por el Congreso de los Diputados.

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Las estructuras de los asentamientos chabolistas de los ilegales están levantadas fundamentalmente con cañas recogidas en el entorno, que sirven para construir los pilares y el armazón de las pequeñas cabañas.

Sobre esa estructura se colocan hojas, más cañas, plásticos y cartones para cerrar las paredes y generar un espacio de sombra y protección frente a las condiciones meteorológicas.

No existe un modelo único. El tamaño de las chozas depende del número de personas que las ocupan y pueden encontrarse construcciones con capacidad para cuatro o seis personas junto a otras en las que pueden dormir hasta quince inmigrantes.

La variedad de dimensiones refleja también la organización que, poco a poco, se ha ido generando entre quienes permanecen en la playa.

La evolución resulta especialmente llamativa si se compara con la situación descrita el pasado 9 de agosto. Entonces se contabilizaban alrededor de una veintena de chozas en el arenal.

Seis días después, las construcciones se han multiplicado hasta superar ampliamente el medio centenar y aproximarse al centenar.

Ceuta colapsado

El fenómeno no responde únicamente a la necesidad de disponer de un lugar donde pasar la noche. La propia configuración de las chozas evidencia que sus ocupantes están adaptando el espacio para una estancia que se prolonga en el tiempo, con lugares donde dormir, guardar sus pertenencias y resguardarse del sol.

La improvisación inicial está dando paso a una distribución cada vez más reconocible del asentamiento.

La mayoría de los inmigrantes que permanecen actualmente en el Trampolín son de origen subsahariano y marroquí, aunque también hay grupos de ciudadanos yemeníes y, en menor proporción, argelinos. En total, la playa acoge a alrededor de «1.500 inmigrantes ilegales», según las estimaciones de la Policía manejadas en los últimos días.

La situación tiene su origen en la presión migratoria registrada en Ceuta y, especialmente, en la invasión del pasado 30 de julio, que elevó de forma extraordinaria el número de ilegales que permanecen en la ciudad sin posibilidad de ser acogidas en un CETI que se encuentra sobresaturado.

Para atender las necesidades más básicas de quienes permanecen en la playa se han instalado baños, duchas, puntos de agua, iluminación y una zona de sombra. Cruz Roja mantiene además el reparto diario de alimentos y la atención sanitaria, mientras los servicios policiales realizan labores de vigilancia y control en el entorno.

Limpiadores voluntarios

También continúa la iniciativa de un grupo de ilegales sudaneses que ha asumido voluntariamente tareas de limpieza en la zona. Alrededor de 150 ilegales de esta nacionalidad se habían organizado para recoger residuos y contribuir al mantenimiento de un espacio que, aunque nació como una solución temporal, se ha convertido para ellos en un lugar de residencia.

La imagen de las decenas de chozas extendidas sobre la arena es ahora uno de los ejemplos más visibles de cómo la crisis migratoria ha obligado a habilitar espacios que nunca fueron concebidos para acoger a cientos de personas durante días.

Lo que hace menos de una semana era un pequeño conjunto de refugios improvisados amenaza con convertirse en un asentamiento de mayores dimensiones si no se encuentra una solución para aliviar la presión migratoria y facilitar la salida de estas personas de Ceuta.

En apenas seis días, el Trampolín ha pasado así de contar con unas pocas construcciones levantadas con cañas a presentar un paisaje salpicado por decenas de cabañas. Una evolución que convierte la playa en el reflejo más evidente del fracaso de las políticas migratorias suicidas del Gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón y sus socios que aterrorizan hoy en día a los compatriotas ceutí, pero próximamente será el resto de España que huirá de sus calles para esconderse en sus casas.