
Guadalajara, sábado 7 de noviembre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El candidato de Vox a la Presidencia del Gobierno de España, Santiago Abascal Conde, ha arropado este sábado a la militancia alcarreña en un multitudinario acto de precampaña electoral celebrado en el Auditorio Pedro Díaz de Guadalajara con vistas a los comicios generales del próximo 29 de noviembre de 2026 (29N). Durante su intervención, el líder patriota ha dibujado un escenario de emergencia nacional frente al Ejecutivo socialcomunista y ha situado las prioridades de su formación en la defensa de los trabajadores, la prioridad nacional en el acceso a ayudas, la bajada drástica de impuestos y el inicio de la remigración frente a la crisis migratoria.
El recinto guadalajareño ha presentado un lleno absoluto marcado por el entusiasmo de los asistentes, quienes han recibido a la comitiva entre vítores y banderas de España. La apertura del acto ha corrido a cargo del presidente del Comité Ejecutivo Provincial (CEP) de Vox en Guadalajara, Iván Sánchez Serrano, seguido por la intervención del candidato al Congreso de los Diputados por la provincia, Ángel López Maraver, quienes han caldeado el ambiente situando el foco en la necesidad de devolver la prosperidad al mundo rural y frenar el deterioro institucional antes de dar paso al candidato a la Presidencia.
Discurso completo pronunciado por el candidato de Vox a la Presidencia del Gobierno, Santiago Abascal Conde:
«Muy buenos días a todos y muchísimas gracias por vuestro cariño extraordinario. Ángel. También a ti y me vas a permitir que yo me ponga un poco más frío y te diga que no te voy a corresponder aquí porque vamos a preparar una ensalada de lágrimas. Y ya sé que los hombres también lloran, pero bueno, vamos a, yo voy a intentar evitarlo hoy.
Bueno, gracias Ángel. Gracias, Iván, gracias, Víctor. Gracias a todos los compañeros que están aquí. Pero yo quiero daros las gracias a los que os agolpáis aquí llenando de manera absoluta este recinto, este auditorio. Por cierto, ¿cuántos habéis venido en el autobús del partido? ¿Podéis levantar la mano? [Risas y silencio en el auditorio] No levanta la mano nadie, ¿eh? Oye, a ver levantad, por favor, levantad los bocadillos para que brille el papel albal. Tampoco. A ver, las bolsitas de plástico con el botellín de agua, no, tampoco. Aquí no hay ni bocatas, ni autobuses, aquí todo el mundo viene por su propio pie, por interés de escuchar y por amor a España. [Aplausos prolongados del auditorio] Otros no pueden decir lo mismo. Fijaos.
Fijaos lo poco que quieren a su gente que no solo les robaron las elecciones primarias, es que ayer. Montaron un acto en Valencia, nosotros estábamos en Granada con muchísima gente también, sin autobuses, por supuesto. y llevaron tanta gente del miedo que tenían a no llenar, que metieron más autobuses de los que cabían en el sitio. Y andaba la gente enfadada, es que no quieren ni a los suyos. Solo quieren ayudar al líder supremo, al aprendiz de tirano de la Moncloa. Al que solo le importa él mismo y al que no le importa ni los españoles ni sus propios compañeros de partido. Nosotros afrontamos las cosas de otra manera y yo, una vez dicho esto, voy a hacer lo que hago en todos los lugares de España. Y es daros las gracias a vosotros y explicaros por qué os las damos. Yo sé que nos tenéis mucho cariño, incluso mucha admiración, que reconocéis el esfuerzo. Y yo no digo que ese esfuerzo no exista. Pero ese esfuerzo es insostenible sin vuestro aliento y sin la energía que nos dan vuestros apretones de manos desde hace mucho más de 8 años, cuando las cosas eran muy difíciles, cuando muy pocos nos votaban, cuando recibíamos incomprensión y también en estos últimos años, cuando se nos demonizaba, se retorcían nuestras palabras, no nos habéis soltado la mano ni un solo momento. Y yo, francamente, y sin quitarnos importancia a nosotros mismos, tengo que decir que no lo habríamos hecho sin vuestro aliento. Así que gracias de todo corazón. Porque si hemos llegado hasta aquí, es por esa energía y ese cariño auténtico que nos estáis transmitiendo. [Vítores y aplausos: «¡Viva Vox!»] Viva siempre.
Voy a comenzar casi justificándome. ¿Por qué digo que el gobierno es una mafia criminal? ¿Por qué decimos eso? A mí no me gusta ese papel, no me gusta venir aquí y tener que decir esas cosas. Me gustaría afrontar unas elecciones más normales, en las que discutiéramos con otras fuerzas políticas sobre si los impuestos tienen que subir un poco más, un poco menos, sobre… pero todo de otra manera. No con esta sensación agónica con la que nosotros enfrentamos estas elecciones. Digo que empiezo justificándome porque a veces voy a… lo han visto seguro en algunas entrevistas, me dicen: ‘pero, ¿de verdad le parece normal llamar mafia al gobierno?’, me ha llegado a decir algún periodista en televisión. Y yo he dicho: a mí me sorprende que no lo consideren ellos, pero creo que merece la pena que lo expliquemos porque probablemente hay personas a las que no les llega todo nuestro mensaje y que sólo escuchan el calificativo y les parece hasta un exceso. Y yo creo que merece la pena explicar de manera pausada y de manera tranquila por qué lo decimos. Lo decimos fundamentalmente porque su corrupción, de la que ya no hay que dar muchos más detalles, arruina y mata, trae muerte de españoles. Lo decimos porque su fanatismo ideológico y climático nos arruina y mata españoles. Y lo decimos porque la invasión migratoria que promueven —y tampoco hay que justificarlo ni decir por qué la promueven porque la promueven abiertamente— arruina y trae violencia y mata a españoles. No hacen realmente falta muchas explicaciones.
Hoy mismo la portada de un medio de comunicación era que el presidente de Adif antes de dimitir, ADIF, administrador de infraestructuras ferroviarias… la alta velocidad. Se ha asegurado de que quedaran firmados los bonus para los directivos de ADIF. Después del crimen de Urdax, después del crimen de Urdax. No hace falta decirlo gritando, eh. Si es que vale con que lo recordemos. Quiénes son estos tipos. Resulta que el dinero de los trenes, el dinero de las vías. El dinero que lleva a los españoles de un sitio a otro y que debe garantizar no solo que lleguen, sino que lleguen vivos. Estaba gastándose, Ángel lo ha dicho con una expresión sorprendente… Este señor ha sido más claro. Estaban gastándolo en sobrinas, en mordidas, en colocaciones y en bonus, en bonus. El bonus, yo creo que mucha gente sabe lo que es, pero igual hay personas que no tienen claro lo que es el bonus. El bonus es lo que una empresa paga a sus directivos cuando cumplen los objetivos. ¿Cuál era el objetivo de la cúpula de Adif? ¿Cuál era? ¿Destruir la alta velocidad? ¿Matar a más de 100 españoles? ¿Cuál era el objetivo? ¿O era enriquecerse y continuar con ese partido depredador que está asfixiando fiscalmente a los españoles haciéndoles pagar más que nunca en impuestos y dándoles peores servicios que nunca durante toda la democracia? ¿Cuál era el objetivo de Adif? ¿Cuál era el objetivo de los amigotes de Pedro Sánchez? ¿Por qué no dimite Pedro Sánchez cuando ve que todos los que ha colocado se están llevando el dinero en mitad de la masacre, en mitad de los muertos? Claro, ¿pero podemos llamar mafia criminal a este gobierno? [Clamores de rechazo del público hacia el Ejecutivo].
Pero es que ayer hicieron una cosa que era dolorosa, ¿no? Llevaron a todos esos militantes en autobuses a Valencia, y los que consiguieron entrar, no sé si eran los más fanáticos, y lo voy a decir manifestando mi respeto a los votantes del Partido Socialista. Sí, sí. Yo manifiesto mi respeto a los votantes del Partido Socialista, aunque yo pueda considerar que están equivocados, que pueden engañarles. Pero dentro de esos votantes del Partido Socialista, que con su voto pueden traer cosas tan graves, hay un grupo muy extremo, que es la militancia socialista que le ha quedado a Pedro Sánchez. Porque ayer delante de Pedro Sánchez y con Pedro Sánchez en pie, escuchábamos el grito de ‘Óscar, Óscar, Óscar’. No hemos escuchado el grito del nombre de las víctimas, de Adamuz, de Urdax, de la DANA, del apagón, no. ‘Óscar, Óscar, Óscar’. ¿Hasta qué punto han fanatizado a su propia militancia como para llegar a ese extremo? ¿Podemos llamar mafia criminal a este gobierno? La corrupción mata. El fanatismo mata. Y así absolutamente con todo. Lo ha hecho en todos esos lugares que he mencionado, por decisiones políticas. Porque puede haber un terremoto y ocurren cosas inevitables. Pero cuando hay una riada y se produce en el mismo barranco que se inunda desde hace siglos y el Partido Socialista era responsable de haber paralizado la construcción de las infraestructuras que habrían paliado la riada, estamos hablando de un crimen político porque lo había paralizado únicamente por el fanatismo verde. Cuando el dinero de las vías se estaba gastando en mordidas o en fulanas, podemos hablar de que esa corrupción mata y que tiene responsables políticos.
Cuando escuchamos a los ingenieros decir que la caída del sistema de seguridad de la alta velocidad, eso que llaman el LZB, cae precisamente por las energías intermitentes, es decir, por hacer lo mismo que estaban haciendo durante el apagón, únicamente solar y eólica. ¿Para qué? Para salir en las estadísticas diciendo: ‘somos los más verdes del mundo’. Pues eso tiene consecuencias letales para los españoles; el fanatismo ideológico, climático y verde de Pedro Sánchez y compañía mata.
Pero no solo podemos señalar directamente con el dedo a esa mafia criminal por las muertes de españoles. Les podemos señalar por la invasión de Ceuta. Callado como un muerto, Sánchez. Como un muerto callado ante la invasión. Es un vendido. [Gritos del público: «¡Vendido!»] Es un vendido. Es la única explicación, que es un vendido. Porque bien que reaccionó contra Milei después de que Puente le llamó drogadicto y Milei respondió, bien que reaccionó con medidas diplomáticas. Y bien que ha reaccionado después de lo de Ceuta contra Italia, contra Meloni. Reacción diplomática frente a Meloni porque en ese momento dijo que Schengen quedaba suspendido y que iba a controlar los vuelos procedentes de España hasta Italia. Contra los marroquíes que entraron, nada; contra el régimen de Marruecos que alentó la invasión, ni una palabra, ni una medida diplomática. No solo metieron a 100.000 personas en la frontera, robando la tranquilidad, la seguridad y la prosperidad de la gente de Ceuta, que ya bastantes dificultades tenían. Es que mientras tanto, tres ministros de Marruecos estaban reclamando Ceuta y Melilla, que son españolas mucho antes de que exista el reino de Marruecos. ¿Qué ha dicho Pedro Sánchez? Nada. Nada, ¿por qué Pedro Sánchez no ha dicho nada? Porque tiene toda la culpa, porque tiene todo que ocultar y porque algo debe a Marruecos que no sabemos lo que es, pero algún día lo sabremos.
Pero no solo es la invasión de Ceuta en unas pocas horas. Es la invasión permanente a la que llaman, regalando nuestra nacionalidad, regularizando a todo el que ha entrado ilegalmente. Dando las ayudas sociales que hacen falta a los españoles a medio mundo. Entregando la sanidad pública que pagan los trabajadores españoles a cualquiera que venga aquí en cualquier circunstancia. Acabamos de ver el anuncio del Ministerio de Sanidad diciendo que da igual la situación administrativa en la que estés en España, da igual que seas turista, que seas ilegal, que toda la cartera, todos los servicios de la sanidad pública española es para todo el mundo. Eso tiene consecuencias. Hoy la sanidad pública está colapsada. Las listas de espera son absolutamente inaceptables y la gente muere esperando una cita médica o esperando una intervención quirúrgica. Han colapsado la sanidad. Han colapsado el mercado de la vivienda, metiendo casi a 6 millones de personas en 5 años. ¿Qué pasa, que esas 6 millones de personas van a vivir debajo de un puente? Pues no, esas 6 millones de personas lógicamente quieren una casa, pero es que no hay casas. Es que no hay casas. Han colapsado la seguridad en las calles. Aquí no hay ni más policías, ni más guardias, ni más seguridad, ni más hospitales, ni más centros educativos, ni más viviendas. ¿A quién sirven? ¿A quién sirven? No sirven a los españoles. Y por eso nosotros hablamos con claridad de estas cosas como la prioridad nacional, que es una respuesta casi a todos los males a los que nos han condenado. Esto es lo que enfrentamos.
Una corrupción total del entorno político y del entorno personal de Pedro Sánchez. Parecía que no podía ser más. La mujer, el hermano, los del Peugeot, que ya me explica un señor al entrar que no, que es un Mercedes, ya lo sabemos, habían dicho que era un Peugeot para parecer más humildes. Y como bien recuerda y lo iba a decir yo, se me ha adelantado: ahora el chófer. Hasta el chófer. Estaba pringado hasta el chófer con las mordidas de Adif. Yo veo que incluso cuando lo dicen pues se ríen ustedes, se sonríen porque bueno, porque nos reímos para no llorar. Nos reímos para no llorar. Y todavía nos levantan la nariz los periodistas a veces cuando decimos que el gobierno es una mafia y dicen: ‘son ustedes un poco excesivos’. Pues no. Pues no. Yo creo que aún nos quedamos cortos. Y por eso nosotros no solo queremos un cambio profundo y un cambio tranquilo en España. No solo queremos hacer política los próximos años para cambiar el rumbo. Queremos hacer justicia para que los culpables y los líderes de esta mafia se sienten todos y cada uno de ellos delante de los tribunales y después de un juicio justo, si así lo deciden los jueces, pasen mucho tiempo en prisión. [Ovación resonante en el Auditorio Pedro Díaz].
Lo que enfrentamos no solo es la corrupción en todos los órdenes. Es la traición también en todos los órdenes. O sea, no se han conformado con traicionarnos en el exterior haciendo que España reciba los peores aplausos de los peores grupos terroristas del mundo. Sino que también lo han hecho en España. Empezó así hace ocho años. Casi se nos olvida aquella llegada de Sánchez prometiendo que nunca pactaría ni con los separatistas, ni con Bildu, ni con los del golpe, que nunca haría una amnistía. ¿Os acordáis de las entrevistas que daba y cuando le decía alguna periodista ‘¿quiere que se lo repita otra vez?, ¿hace falta?’ Y el tío lo repetía. Qué cuajo, ¿eh? Qué cuajo. Y todavía sigue por ahí circulando por las televisiones y mintiendo sin freno, mintiendo sin cesar. Esto es lo que tenemos enfrente. Se sorprenden algunos cuando y Ángel lo ha dicho, cuando señalamos esa psicopatía de la ambición desmedida, desmesurada y de la capacidad de mentir sin límites. Es una psicopatía. Nosotros no seríamos capaces. Cuando advertimos de las trampas que podemos encontrar de aquí al 29 de noviembre y ya hemos detenido alguna gracias a la acción jurídica de Vox ante el Tribunal Supremo, como el fraude de la Ley de Nietos. Y los periodistas nos dicen: ‘¿pero a qué se refiere usted, qué trampa van a hacer?’ Y nos encogemos de hombros y decimos: pues no lo sabemos, es que no nos podemos poner en la cabeza de una persona con una psicopatía de ese tipo. Es así. Yo sé que son palabras muy duras. Llamar mafia criminal al gobierno. Hablar de la psicopatía y de la ambición desmedida del presidente que hoy ocupa la Moncloa. Son palabras que a mí me gustaría no tener que volver a repetir nunca más. Me gustaría poder vivir en un país tranquilo en el que los niños y los adolescentes no estuvieran preocupados por la política. Hace no mucho veía un vídeo de María Corina Machado en Venezuela, buena amiga. Y era muy impresionante porque los niños se le acercaban llorando… los niños, muy pequeños, y le abrazaban y le contaban cosas que ocurrían en sus casas. Y realmente uno piensa: cuando en un país los niños, los que tienen que estar jugando, dando patadas a un balón, entretenidos, soñando, cuando están preocupados y se dirigen a un político como si fuera una estrella o alguien que les va a salvar, es que algo muy grave pasa en el país. Y eso nos está pasando a nosotros. Los actos de Vox están llenos de chavales que probablemente nunca en otras épocas habían ido a mítines políticos. No es normal que vengan chavales de 12, 13, 14 años a mítines políticos, no es normal. Que a nosotros por la calle nos conozcan niños de 9, 10 y 11 años. Y no es normal que esos niños a veces nos digan palabras que escuchan en sus casas, el grito de socorro de los autónomos, el del campo, y que reproduzcan precisamente esa preocupación que ven en las casas. Cuando eso está pasando, es porque en las casas hay mucha preocupación, mucho miedo. Yo quiero una España en la que yo no tenga que llamar mafia criminal al gobierno y en la que los niños no tengan que estar pensando en la política. Y eso es lo que queremos construir.
Por eso las cosas están… Las cosas están muy mal en el mundo, están muy mal en Occidente, están muy mal en Europa. Pero todavía hay países donde, bueno, cambia un gobierno por otro y no pasa nada. Cambian unas pocas cosas. Aspiramos a eso. Pero hoy, el 29 de noviembre estamos ante otro debate. No es simplemente un cambio de gobierno o de partido. Estamos ante una elección existencial. España no resiste 4 años más de esta mafia. España no lo resiste. Han destruido todas las infraestructuras. Han destruido la convivencia con un encono y con una rabia que sorprende. Yo les escucho estos días a los líderes de esos partidos de izquierda. Y Bustinduy, ese que es el culpable de lo que pasa en la vivienda también, Rufián y Sánchez, los tres. Hablando de la guerra de hace un siglo intentando enfrentar otra vez a los españoles entre sí, cuando muchos tenían bisabuelos en los dos bandos. No olvidemos, aquí hay gente… Yo sé perfectamente que aquí hay mucha gente que ha tenido abuelos y bisabuelos en distintos bandos. Nosotros no vamos a caer en el error criminal de enfrentar a los españoles por la guerra de hace un siglo. Nosotros queremos a España mucho más. Pero yo pienso cuando escucho a Sánchez metido en el Reina Sofía y cometiendo pues una falta electoral, porque está utilizando los fondos públicos para hacer campaña electoral y ya la Junta Electoral le ha amonestado. Cuando le veo metido allí para hablar de la guerra delante del Guernica de Picasso y a los otros hablando de la guerra, digo: pero, o sea, pobre gente de izquierdas que no está de acuerdo quizá con nosotros o piensa que no está de acuerdo, y que se ve obligada a votar a eso cuando les escucha hablando de la guerra y dice: ‘pero si yo no puedo llenar la nevera, si llevo lisas las ruedas del coche. Si voy llenando el depósito de gasolina de 20 en 20, ya no lo lleno o de 10’, ¿no? Ya no lo llena nadie de golpe. Y esa gente que ve que sus hijos no tienen futuro, que son trabajadores y les quitan una gran parte en impuestos. Esa gente que tiene ese sentimiento de votar a esos partidos y de repente les ve hablando de la guerra civil. ¿No hay gente cabal entre todos ellos? Yo estoy convencido de que sí y yo quiero tenderles hoy y todos los días la mano, diciéndoles que lo que nosotros estamos defendiendo —la prioridad nacional, la desregulación, la bajada fiscal y la remigración— es un abrazo a los intereses de todos los españoles. [Pausa con ovación y aplausos en el recinto].
Por eso yo me atrevo a decir aquí y en toda España y con la cabeza alta y mirando a la cámara y mirando a la gente a los ojos, que nosotros ofrecemos un cambio profundo, pero un cambio tranquilo. Nosotros no hemos venido a romper la convivencia. Nosotros hemos venido a decir cosas de sentido común que creen los votantes de la mayor parte de los partidos. ¿Os habéis dado cuenta que cuando empezamos a hablar de prioridad nacional hace unos meses en las negociaciones con el Partido Popular en los gobiernos regionales, la que se nos vino encima fue tremenda? Pero no solo de la izquierda, también del Partido Popular, que estaba verdaderamente incómodo con esa oposición. Bueno, pues la gente votó y han tenido que aceptar una parte de nuestros planteamientos. A mí si me preguntáis: ‘¿estás satisfecho?’, digo: no, no estoy satisfecho. Pero sí estoy tranquilo con que hemos hecho valer la fuerza que nos habéis dado; si nos llegan a haber dado más fuerza, habríamos podido hacer más. Pero todos reaccionaron de manera virulenta contra el mensaje de prioridad nacional. Después claro, llegaron las encuestas, se publicaron y resulta que todos los votantes del Partido Popular estaban a favor. Y la mayor parte de los votantes del Partido Socialista también. Ya no dicen nada contra la prioridad nacional. Ya solo les queda el insulto. Ya solo les queda inventarse que nos queremos cargar las pensiones, que nos queremos cargar la sanidad pública, lo he oído en la televisión. Bueno, los que se van a cargar las pensiones, los que se han cargado la sanidad pública, los que han destruido las infraestructuras, las carreteras, las vías del tren, la alta velocidad, la red energética, la red eléctrica, han sido estos. Los de la depredación fiscal, los que confiscan el esfuerzo de la gente con impuestos abusivos y les dan peores servicios que nunca durante toda la democracia. Pero ya no hablan contra la prioridad nacional. ¿Por qué? Porque no es un mensaje ni de derechas ni de izquierdas, es de sentido común. Es de sentido común. Es el mensaje que tiene un padre, una madre en su propia casa respecto a sus hijos. El padre que le da la comida de sus hijos al vecino y hace que sus hijos pasen hambre, pues no es un solidario, es un traidor. Es un irresponsable. Pues en España tenemos gobernantes que se dedican a financiar infraestructuras en el exterior, también de vías férreas, y que aquí lo que hacen es dejar que vayan cayendo, destruyéndose mientras se pagan bonus y se lo gastan en guarrerías.
La desregulación es otro mensaje que no puede molestar a nadie independientemente de sus ideas. ¿Por qué hay una cantidad tremenda de normas —y los que estáis aquí las padecéis en vuestro día a día— regulatorias de igualdad, de género, verdes, de la agenda 2030, climáticas, que no contribuyen a nuestra prosperidad? Al contrario, que hacen que perdamos competencia en un mundo difícil ante países que no respetan ninguna de esas medidas. Pues nosotros vamos a detectar toda esa sobreregulación y vamos a ir a por ella. Igualmente vamos a ir a por esos impuestos abusivos. Para hacer que los impuestos que se paguen sean los justos, es decir, los mínimos y que vayan destinados a lo importante: a la sanidad, a la educación, a la seguridad y principalmente para los españoles. Y hablamos de remigración también con un mensaje muy claro que ya no son capaces de combatir, sí. Dicen: ‘son xenófobos’. No, no. Nosotros no tenemos ninguna fobia al inmigrante ni al extranjero. Ni siquiera a los que vienen ilegalmente, porque vienen ilegalmente porque aquí hay un gobierno que les llama. Pues tiene lógica que esa gente oiga un mensaje, piensa que España es jauja, que hay ayudas sociales para todos, que la sanidad pública es universal y vienen. Si probablemente en circunstancias difíciles lo podríamos hacer nosotros mismos. O sea, nosotros no tenemos fobia al extranjero, tenemos fobia a un gobierno criminal y traidor que miente a esa gente, que la trae aquí, que hace que mueran en el mar y que después tienen que vagar por las calles muchos de ellos obligados a delinquir, porque no hay para todos. Porque los recursos son limitados. Para lo que dan los impuestos de los españoles es limitado y tiene que ir a los españoles. Y por eso decimos con tanta claridad: no es ninguna falta de empatía ni de solidaridad. Es que queremos a nuestro pueblo. Es por amor a los nuestros. Que el que está aquí legalmente se tiene que ir… que el que entra ilegalmente por la frontera tiene que ser repatriado. Que el que viene aquí a cometer delitos tiene que ser deportado e ir a las cárceles de su país. Y que el que está aquí y decían que venían a pagar las pensiones, pero que está cobrando las ayudas sociales que hacen falta a los españoles, no trabaja y ha convertido su asistencia y su natalidad pues en una forma de pues de asaltar a la gente en España, pues se tiene que ir, se tiene que ir. No, el ingreso mínimo vital es para los españoles. O sea, nosotros no concebimos ir a otro país a recibir allí las ayudas sociales, no lo concebimos. No lo concebimos. Pues pedimos lo mismo. Y cuando decimos esto, ¿a quién atacamos? A nadie, solo a los políticos traidores y por supuesto a los delincuentes y criminales que roban, que matan y que violan, por supuesto. Pero no a los extranjeros en general. ¿Y a quién defendemos? Pues en primer lugar a nuestro pueblo, a los españoles. Y en segundo lugar, a los inmigrantes legales, que han venido aquí respetando las normas, que trabajan, que contribuyen, que sostienen los gastos públicos y que también ellos tienen derechos como consecuencia de su trabajo. Nosotros distinguimos perfectamente. Ahora bien, también decimos, ¿no? Porque hay periodistas que dicen: ‘bueno, pero entonces ustedes, ¿quién quiere que venga?’ Ahora mismo no queremos que venga nadie. Estamos ocupados en sacar a los que hay que sacar. Y después ya veremos si tiene que venir alguien, pero ahora no tiene que venir nadie. Ha venido demasiada gente, vamos a separar el grano de la paja y vamos a sacar de España a los que no tienen que estar en España y vamos a sacar del gobierno a los que los han traído ilegalmente y a los que nos han traicionado. [Vítores y aplausos enfervorizados del auditorio].
Yo os he contado cosas muy negativas. Pero es la verdad. Es lo que estamos viviendo. No estoy aquí como el otro para bailecitos, chistes y porquerías. No, que terminan trágicamente con 70 muertos, ¿eh? Ahora ya no se atreven a bailar, pero se han puesto a corear ‘Óscar, Óscar, Óscar’, o sea… No voy a decir nada. Pero sí creo que tenemos motivos, porque yo os veo a vosotros. Veo a la España que trabaja, a la España alegre a pesar de todo, a la España orgullosa de su propia patria, orgullosa de nuestra herencia colectiva, de lo que nuestros mayores han hecho juntos. Y creo que en el fondo todos nosotros hay cosas muy importantes que hemos heredado, que llevamos en la sangre, que está en nuestra historia, en nuestros sentimientos y que nos une generación tras generación a través de una especie de hilo invisible y que no se ha roto nunca en mucho tiempo. Nuestros mayores lo han hecho casi todo. Cuando digo nuestros mayores hablo de los mayores de hace muchos siglos también. Y yo me atrevo a hablar de esas cosas y acabo de decir que quien nos viene hablando de la guerra civil de hace un siglo… ¿eh? Pero yo me atrevo a hablar de esas cosas porque no estoy apelando a un enfrentamiento entre españoles, estoy apelando a lo que los españoles hemos hecho juntos, unidos, todos los territorios, sin diferencias, en la reconquista, en la evangelización o en la recuperación de nuestra independencia después de la invasión del ejército más poderoso de Europa. Eso es lo que los españoles hemos hecho juntos, en algunos casos frente a la traición de las élites, frente a la traición de los más poderosos que abrieron nuestras puertas en el 711 y que después también las abrieron en 1808. No lo olvidamos, muchas veces el pueblo español está solo, pero el pueblo español unido ha hecho cosas muy grandes. Lo que hoy tenemos enfrente es poca cosa al lado de lo que han hecho nuestros abuelos, es poca cosa, de verdad. Este tío muy desagradable, pero es un mindundi, es un mindundi. De verdad, tengamos el ánimo resuelto de saber que la victoria es nuestra a poco que hagamos.
Yo os quiero decir que tenemos motivos para la esperanza. En España, en nuestra historia ha habido momentos peores y mejores, ha habido aciertos y ha habido errores. Pero este periodo de ocho años ha sido un periodo muy negro al que la historia ya castigará. Nos vamos a levantar después de estos 8 años y vamos a devolver la esperanza a los jóvenes que merecen una patria, un salario digno, que merecen una casa, que merecen un futuro en Guadalajara y en España sin tener que emigrar, que merecen estar en su propia tierra si quieren viendo envejecer a sus padres y a sus abuelos. Que tienen derecho a trabajar en el campo donde trabajaron sus mayores. Que tienen derecho a ir a las fábricas que hubo en España, que tienen derecho a estar junto a los suyos. Vamos a devolver la esperanza a esos mayores —a muchos los veo aquí y les doy las gracias— porque la propaganda contra Vox diciendo que nosotros vamos a quitar las pensiones es muy sucia y es muy asquerosa. Pero yo me alegro de veros aquí y otros muchos sé que no están, pero estarán el 29 de noviembre con nosotros. Porque sabemos que no sois aquello que os considera este gobierno. No sois unas personas egoístas y materialistas que solo piensan en unas migajas de la pensión. Estáis pensando principalmente en vuestras familias, en esos hijos y nietos a los que queréis ver con futuro. Estáis pensando en que queréis atención sanitaria y no listas de espera, en que queréis seguridad en las calles. Algunos tratan a los mayores de una forma indignante, pagando unas migajas y convirtiendo eso en un debate, pero les han robado todo lo demás. Les han robado a sus familias, les han robado a sus nietos, les han robado a sus hijos, les han robado la seguridad y les han robado una sanidad que era excelente. Eso tiene mucho más valor que otras cosas.
Creo que tenemos motivos también y obligación de devolver a las mujeres la esperanza de ser libres en España. Y de no temer con que vengan unos que las quieran encerrar en cárceles de tela. Y sabéis que si es con nosotros, en las calles y en los sitios públicos no se van a ver mujeres tapadas en España encerradas sin libertad, que las mujeres y vuestras hijas no van a tener que llamaros por teléfono y pedir que mantengáis la llamada permanentemente mientras caminan hacia casa por miedo a que los de siempre las ataquen. Vamos a recuperar España de ese gobierno autoproclamado feminista, que llegó levantando esa bandera y que ha hecho que se multipliquen las violaciones por tres, que ha traído a gente que odia a las mujeres, que las considera inferiores y que ha excarcelado a violadores. Vamos a devolver la esperanza a los jóvenes, a los mayores, a las mujeres, a los trabajadores españoles víctimas de la depredación fiscal, a los autónomos que levantan la persiana ya desesperados, que no llegan a final de mes y muy especialmente cada tres meses, y a los hombres y mujeres del campo que ven convertidos en oficinistas, arruinados, condenados a la subvención en muchos casos, haciendo papeleo como nunca antes habían tenido que hacer para respetar normativas del fanatismo que no tienen sentido y que les impiden producir. Esperar… Hoy leí la noticia de que se habían sacado del mercado una cantidad tremenda de litros de aceite para controlar los precios. Sí, sí, pero mientras tanto traemos el aceite de Marruecos y de Túnez. Tenemos un gobierno traidor. Nosotros queremos que esos agricultores, que esos ganaderos, que la gente del campo que hace que España no se vaciara en su interior pueda hacer que esos negocios, que esos trabajos pasen de generación en generación como pasaron durante muchas décadas. Eso se ha terminado por culpa de la traición de unos y de otros, eh. Porque esto lo ha acabado de fastidiar Sánchez, pero venía de las políticas de Bruselas pactadas por populares y socialistas en Bruselas. Así que no da igual a lo que se apoye el 29 de noviembre. Pero bueno, no voy a volver sobre mis pasos o sobre mis palabras porque…
Quería concluir diciéndoos que tenemos no sólo muchos motivos para la esperanza, sino la obligación de la esperanza. Os quiero pedir un esfuerzo. Yo lo voy a hacer. Nuestros candidatos lo van a hacer. Es verdad que subimos a estas tribunas y probablemente estamos convenciendo a alguno que viene aquí a escuchar y que no lo tenía claro, y alguno que lo ve en la televisión o en las redes. Pero nuestra capacidad es pequeñita al lado de la vuestra. Conocéis… [Gritos del público: «¡Viva España!»] ¡Viva! Conocéis a mucha gente buena que no nos va a apoyar. Que no va a votar porque piensa que todo es lo mismo. Que va a cometer una equivocación y es gente buena, que está en vuestras familias, en vuestros trabajos, entre vuestros compañeros de estudios. Yo os pido que les contéis esto. Que trasladéis este mensaje hasta el último día. Si sacáis una libretita y apuntáis los nombres, insiste, que yo creo que tienes más capacidad de convicción de la que crees. Que tienes alguno alrededor. Bueno, pues enséñale unos vídeos, dile que lo escuche en un momento. Y pedid que nos den una oportunidad. Yo creo que si todos convencéis a unos poquitos, la sorpresa el 29 de noviembre puede ser incluso mejor de lo que desearíamos, pero no nos confiemos. También puede ser negativa si damos por hecha la victoria. Eso ya nos ha pasado. Nuestro peor enemigo: las encuestas. Nuestro peor enemigo: la desmovilización. Nuestro peor enemigo: las trampas y la violencia y lo que se le vaya a ocurrir a Sánchez en los próximos días. Pero no hay trampa ni violencia que pueda pasar por encima de una movilización gigantesca, que es a la que os convocamos para el día 29 de noviembre. Gracias por vuestra presencia, ánimo todos hasta el 29 de noviembre, esperanza en el futuro, banderas en alto y gracias españoles de Guadalajara sin miedo a nada ni a nadie. ¡Viva España!» [El auditorio entero en pie prorrumpe en aclamaciones prolongadas y vítores: «¡Viva España!»]. [Finalizada su locución, suena el Himno Nacional de España por megafonía mientras todo el público permanece en pie de forma solemne en el Auditorio Pedro Díaz].
