El campo catalán planta cara al rodillo globalista de Salvador Illa y sanchismo

Las marchas lentas de Unió de Pagesos y Asaja colapsan los accesos a la ciudad condal. Los productores sitian la delegación del Gobierno y el Palau de la Generalitat para denunciar el calvario de la burocracia europea y la ruina que impone la Agenda 2030.

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FOTOGRAFÍA. BARCELONA, 14 DE OCTUBRE DE 2026. El sector primario catalán sube a bordo de sus tractores para realizar una marcha lenta por la emblemática autopista catalana AP-7 en dirección a Barcelona frente al abandono de la Administración socialista catalana de Salvador Illa Roca a los obreros del campo catalán. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)
FOTOGRAFÍA. BARCELONA, 14 DE OCTUBRE DE 2026. El sector primario catalán sube a bordo de sus tractores para realizar una marcha lenta por la emblemática autopista catalana AP-7 en dirección a Barcelona frente al abandono de la Administración socialista catalana de Salvador Illa Roca a los obreros del campo catalán. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Barcelona, miércoles 14 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo). El campo catalán ha dicho basta al abandono institucional y a la ruina de ningún modo justificada inducida por las élites políticas. Un contingente de aproximadamente más de 200 tractores, procedentes de diversos puntos de las comarcas de Cataluña, ha entrado en la mañana de este miércoles en la ciudad de Barcelona en ruidosas marchas lentas, concentrándose en primera instancia ante la sede de la Delegación del Gobierno de España que encabeza Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ubicada en la calle de Mallorca. Tras sitiar este edificio estatal, los agricultores se han desplazado a pie hacia las dependencias del Departamento de Agricultura de la Generalitat de Catalunya, de modo que la movilización ha culminado en la emblemática plaza de Sant Jaume, justo frente al Palau de la Generalitat de Catalunya.

El palacio autonómico está hoy ocupado por el exministro de Sanidad durante la gestión de la pandemia, el socialista y globalista Salvador Illa Roca (PSC-PSOE), a quien los payeses señalan por su sumisión absoluta a las agendas ecologistas. El regreso de las columnas de tractores a sus lugares de origen está programado a partir de las 17:00 horas de la tarde.

La masiva tractorada responde a un nuevo y desesperado pulso del sector primario catalán, convocado de manera conjunta por el sindicato agrario mayoritario y más representativo de la región, Unió de Pagesos de Catalunya, y la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja). Las organizaciones han unido sus fuerzas en el asfalto para denunciar la situación crítica e insostenible que atraviesa el campesinado nacional, asfixiado por un incremento insoportable en los costes de producción, la ausencia de ayudas directas eficaces, la sumisión ante la Agenda 2030 y un exceso de burocracia que paraliza las explotaciones familiares.

En declaraciones a la la radio pública de Cataluña Catalunya Radio -«3Cat Info«-, la coordinadora de la movilización de Unió de Pagesos, Raquel Serrat, ha exigido de manera contundente la adopción de «medidas estructurales urgentes e inaplazables para el campo», reclamando que «el campesinado sea considerado de una vez por todas como un sector estratégico y esencial de la nación». Bajo el lema combativo de «Por la tierra. Por el país. Para el mañana», la plataforma sindical exige soluciones reales frente a unas crisis reiteradas que a lo largo de este año 2026 han herido de muerte la viabilidad de las cosechas locales.

Frente a la inacción gubernamental, las organizaciones agrarias exigen la inyección inmediata de ayudas de emergencia de la administración cifradas en 17.000 euros por explotación agrícola o ganadera para evitar la quiebra inminente del tejido productivo, duramente castigado por los flujos de mercado y las restricciones climáticas impuestas desde el poder. Los tractores han iniciado su marcha a primera hora de la mañana desde diferentes nudos logísticos de las provincias catalanas, colapsando de forma coordinada vías de alta capacidad como la autovía A-2 y la autopista de peaje AP-7, donde la circulación ha quedado prácticamente paralizada durante horas.

En paralelo, los agricultores reclaman que el Gobierno de España implante un gasóleo agrario profesional con la mínima tributación fiscal permitida por la normativa. Al respecto, el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat de Cataluña, Òscar Ordeig, ha admitido en una entrevista en Els Matins de TV3 que «hacen falta medidas de carácter urgente», limitándose a prometer que el Ejecutivo regional «quiere trabajar en una futura medida de bonificación definitiva para el combustible», unas vagas declaraciones que no mitigan el descontento de las bases agrarias que contemplan cómo en menos de un año caen en quiebra sectores primarios clave como el del arroz, el cual acumula una caída de precios del 26,53 % respecto a los de tres años atrás.

El calvario administrativo de los agricultores y la ruina que imponen Mercosur y la Agenda 2030

Los motivos que han empujado a los payeses a sitiar la ciudad condal hunden sus raíces en un calvario de costes y regulaciones ideológicas que amenazan la propia soberanía alimentaria de la nación. Unió de Pagesos de Catalunya señala el encarecimiento de insumos básicos como el gasóleo profesional, la energía eléctrica para regadíos, los piensos ganaderos y los fertilizantes, unos precios disparados de forma estructural por la inestabilidad internacional en Ucrania y Oriente Próximo. A este escenario de asfixia financiera se suman los destrozos incesantes provocados por la sobrepoblación de fauna salvaje sobre las cosechas y las restricciones hídricas, factores combinados que impiden a los productores obtener un precio justo que cubra los gastos mínimos y garantice la rentabilidad de las tierras de cultivo.

La indignación del campo catalán se dirige con especial vehemencia contra las directrices de la Agenda 2030 y los acuerdos internacionales preferenciales de libre comercio suscritos por la Unión Europea, entre los que destaca el ruinoso tratado comercial con los países de Mercosur. Los agricultores denuncian la competencia desleal de productos hortofrutícolas y cárnicos importados desde fuera del bloque comunitario, los cuales inundan los lineales de las grandes superficies al no exigírseles las estrictas normativas sanitarias, laborales y fiscales que asfixian a las empresas locales. Frente a este abandono, el sector reclama una desregulación masiva, el fin del farragoso cuaderno digital de campo y la aplicación inmediata de un IVA reducido para los bienes de producción agraria, además de la adaptación urgente de los módulos del IRPF correspondientes al ejercicio fiscal de 2026.

Asimismo, las plataformas en pie de guerra exigen que las administraciones gubernamentales del sanchismo y del palacio de la plaza de Sant Jaume dejen a un lado su pasividad y apliquen la ley de la cadena alimentaria, persiguiendo y sancionando los abusos de posición dominante y las prácticas comerciales desleales de la industria mayorista. El campesinado catalán reclama que se sitúe la viabilidad de sus negocios en el centro del debate nacional, exigiendo la declaración formal de zonas de control poblacional cinegético y una ley catalana sostenible para la gestión de la fauna, advirtiendo de que sin rentabilidad garantizada se destruirá de forma definitiva el relevo generacional, entregando el mercado nacional a las importaciones de terceros países.

Las imágenes de la revuelta agraria en las redes sociales: El colapso total de la AP-7 y los accesos a Barcelona

Las imágenes compartidas a lo largo de toda la mañana en las redes sociales, especialmente en las cuentas oficiales de los agricultores y en la red social X, plasman con nitidez el éxito de convocatoria de la movilización cívica. Las grabaciones captadas en diversos puntos neurálgicos de la autopista AP-7 muestran kilométricas hileras de tractores avanzando en formación compacta y a una velocidad mínima, bloqueando por completo varios carriles de circulación y deteniendo de forma fáctica el tránsito de mercancías. El estruendo de los clásones, las banderas de España unidas a las enseñas regionales y las pancartas reivindicativas amarradas a los parachoques de los vehículos agrícolas han transformado las principales vías de entrada a la capital catalana en el epicentro de un clamor civil.

Joan Garriga abandera el clamor del campo frente a las ruinosas políticas de Illa y la Agenda 2030

En los vídeos captados durante la entrada de las columnas agrarias por las grandes avenidas de Barcelona, como la Diagonal y la Gran Via de les Corts Catalanes, se aprecia la espectacularidad de una demostración de fuerza civil que ha paralizado el ritmo ordinario de la metrópoli. Decenas de tractores avanzaban flanqueados por ciudadanos que aplaudían a su paso desde las aceras, captando con sus teléfonos móviles la llegada del campo al centro del poder político de la Generalitat. Las filmaciones tomadas frente a la delegación del Gobierno en la calle de Mallorca y en la posterior concentración revelan una plaza de Sant Jaume sitiada de forma pacífica por centenares de payeses ataviados con chalecos reflectantes, quienes hacían sonar silbatos y desplegaban pancartas contra el sanchismo y los dogmas climáticos de Salvador Illa, evidenciando ante la opinión pública que el sector primario no está dispuesto a aceptar la eutanasia económica de su profesión.