
MADRID, viernes 16 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y Agencias EFE). Las autoridades del régimen de Marruecos conocían con absoluta antelación y de forma pormenorizada los preparativos tácticos para perpetrar la invasión migratoria masiva que sufrió la Ciudad Autónoma de Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026. El Palacio Real de Rabat y sus estructuras de mando eran plenamente conscientes de la magnitud extraordinaria del asalto y del momento exacto en que este iba a ejecutarse. Así consta de manera taxativa en un demoledor informe confidencial de 24 páginas elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el cual ha sido remitido a la titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, la juez María Tardón. La juez instruye las diligencias penales destinadas a depurar responsabilidades por la irrupción ilegal y descontrolada de más de 80.000 inmigrantes ilegales marroquíes, contingente masivo en el que se infiltraron de manera oportunista miles de nacionales de otros países magrebíes y subsaharianos para reventar las fronteras soberanas de España durante aquellas jornadas negras para el país.
El documento desclasificado, al que ha tenido acceso directo la Agencia EFE, pone contra las cuerdas la narrativa oficial de cooperación fronteriza al acreditar que los servicios de inteligencia militar marroquíes, así como sus fuerzas policiales y de seguridad, conocían «con detalle» las convocatorias desestabilizadoras que se habían difundido de manera viral a través de las redes sociales para promover la entrada violenta de los inmigrantes ilegales. Estas llamadas a la agresión fronteriza contaban con un seguimiento masivo en plataformas de internet y WhatsApp, siendo coordinadas para coincidir deliberadamente con la celebración oficial de la Fiesta del Trono de Marruecos, un escenario idóneo para dejar desprotegido el perímetro de la valla fronteriza española.
«Dichas autoridades eran plenamente conscientes de que se iba a producir ese flujo», sostiene textualmente el informe de los servicios secretos españoles. El documento añade que el Ejecutivo marroquí había sido formalmente advertido tanto de los llamamientos sediciosos difundidos en internet como del alarmante incremento en la afluencia de inmigrantes ilegales que se agrupaban en las localidades fronterizas durante los días previos al ataque. Para el CNI, se estaba orquestando una situación anómala deliberada utilizando los intentos de entradas irregulares como herramienta de presión.
El organismo de inteligencia considera acreditado que Rabat conocía a la perfección la extensión, las dimensiones estratégicas, la fecha y la hora exacta de la invasión masiva. Sin embargo, la inteligencia española concluye de forma tajante que «no se observó una reacción proactiva por parte de las autoridades marroquíes ante la pérdida de control de la situación», confirmando una complicidad pasiva de consecuencias devastadoras.
El CNI detalla en su informe a la juez María Tardón que el 29 de julio remitió una nota formal y urgente de alerta temprana a los dos principales aparatos de inteligencia y contraespionaje de Marruecos: la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) y la Dirección General de la Seguridad del Territorio (DGST). En dicha comunicación se les trasladaba toda la información operativa sobre los grupos organizados en Facebook y WhatsApp que, bajo nombres explícitos como «Asalto a la valla de Ceuta», coordinaban la invasión. La inteligencia española llegó a incluir el dato de la hora prevista para el inicio de las hostilidades: las 20:00 horas del 30 de julio. Pese a tener toda la información en su mano, el informe atribuye la calculada insuficiencia del despliegue militar marroquí a la prioridad absoluta concedida por el régimen a la seguridad del rey Mohamed VI durante los fastos de la Fiesta del Trono en la localidad de Rincón, muy próxima a la línea divisoria con Ceuta.
De este modo, y según las conclusiones recabadas por el CNI, las autoridades marroquíes centraron deliberadamente todos sus efectivos en blindar las celebraciones monárquicas, lo que permitió que la oleada humana avanzara sin ningún tipo de oposición ni contención policial hacia el entorno fronterizo de Ceuta. Las fuerzas de seguridad del país vecino actuaron como meros espectadores mudos frente al asalto.
Las medidas disuasorias y de contención más contundentes por parte de Marruecos, tales como detenciones selectivas o traslados forzosos de inmigrantes ilegales hacia el interior de su territorio, comenzaron a aplicarse de manera tardía, justo cuando ya se había completado el pico de la invasión masiva por tierra y mar y las calles de Ceuta se encontraban desbordadas. No obstante, el dossier de inteligencia precisa que desde la tarde del 30 de julio las fuerzas marroquíes retuvieron preventivamente a grupos de inmigrantes subsaharianos en los montes de Castillejos, utilizándolos como escudo para bloquear su avance mientras permitían el paso franco de sus propios nacionales hacia suelo español.
El CNI califica formalmente la conducta de las autoridades marroquíes durante las 48 horas de crisis como una implicación «muy irregular» y negligente en la prevención y el control de los flujos. Mientras que hasta la jornada del 29 de julio las patrulleras de Marruecos habían mantenido una actividad aparente para interceptar a quienes intentaban vulnerar la soberanía española a nado, durante los días críticos del 30 y 31 de julio el despliegue marroquí se redujo a la mínima expresión. Esta actitud pasiva y de brazos caídos contribuyó directamente al colapso y desbordamiento absoluto del dispositivo de seguridad en la frontera de Ceuta. Las fuerzas de seguridad marroquíes optaron además, por una orden expresa de evitar el uso de la fuerza frente a la masa que avanzaba hacia el espigón español.
La acogida de menores marroquíes colapsa Ceuta: sobreocupación del 10.500 %
El informe de inteligencia desvela además el canal de comunicación interna que se estableció para alertar a las autoridades del Gobierno español sobre la inminencia del desastre fronterizo. En respuesta a una de las siete preguntas clave ordenadas en el marco del procedimiento de la Audiencia Nacional, el CNI confirma que mantuvo comunicaciones fluidas de forma telefónica y mediante sistemas de mensajería instantánea con el jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta para advertir con antelación del gravísimo riesgo de un asalto de miles de ilegales marroquíes.
Finalmente, el documento de la inteligencia española deja constancia de que estas alertas urgentes de seguridad nacional fueron recibidas formalmente por el jefe de gabinete y por los puntos de contacto operativos designados por la Unidad Central Especial número 3 (UCE-3) de la Jefatura de Información de la Guardia Civil. Estos enlaces tenían la obligación estricta de trasladar inmediatamente la información a sus superiores jerárquicos y al Ministerio del Interior para que el Gobierno de la nación tuviera conocimiento pleno del peligro de invasión que se cernía sobre el país, un aviso que desmonta la supuesta sorpresa alegada por el Ejecutivo y que ahora se dirime en los tribunales bajo la instrucción de la juez María Tardón.
