El Gobierno califica de «hecho puntual» la agresión de buques marroquíes en Ceuta

Moncloa insiste con total desfachatez en que no hay constancia de nuevas incursiones de la Marina Real alauí, ignorando las alertas de la oposición, mientras blanquea la flagrante violación territorial de finales de julio en plena invasión migratoria de la ciudad autónoma

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FOTOGRAFÍA. RABET, 09 D EOCTUBRE DE 2026. Desplante y hostilidad institucional desde el trono alauí. El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha atacado con dureza este viernes las que califica como «declaraciones irresponsables» formuladas por destacados sectores políticos y mediáticos de España en relación con la asfixiante crisis migratoria que sufre la Nación. EFE
FOTOGRAFÍA. RABET, 09 D EOCTUBRE DE 2026. Desplante y hostilidad institucional desde el trono alauí. El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha atacado con dureza este viernes las que califica como «declaraciones irresponsables» formuladas por destacados sectores políticos y mediáticos de España en relación con la asfixiante crisis migratoria que sufre la Nación. EFE

Madrid, viernes 16 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El Gobierno de coalición socialcomunista presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón continúa demostrando su absoluta sumisión ante los constantes chantajes de la dictadura de Marruecos. En una alarmante muestra de debilidad institucional, el Ejecutivo zurdo ha afirmado con total desparpajo que no tiene constancia de nuevas y recientes incursiones de buques militares marroquíes en las aguas bajo soberanía nacional en la ciudad española de Ceuta. Moncloa ha decidido despachar estas gravísimas agresiones territoriales —reveladas por diversas informaciones periodísticas de investigación— alegando que los episodios documentados a finales de julio constituyeron únicamente un hecho «puntual». En lugar de activar los canales de protesta internacionales y exigir el respeto inmediato a las fronteras españolas, el Gobierno prefiere lanzar balones fuera elogiando una supuesta coordinación «buena y constante» entre las fuerzas navales de ambos reinos.

Fuentes oficiales de la Presidencia del Gobierno han salido al paso de este modo para frenar de golpe las exigencias del líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo. La oposición parlamentaria había demandado con urgencia el despliegue contundente de la Armada española en el área afectada, la convocatoria inmediata de la embajadora del régimen alauí en Madrid para exigirle explicaciones firmes, y la llamada a consultas inmediata del embajador de España en Rabat, tras encadenarse múltiples reportes sobre la presencia amenazante de patrulleras enemigas violando las aguas españolas. Sin embargo, la receta del sanchismo consiste en negar la evidencia para salvaguardar sus oscuros compromisos con Mohamed VI, cerrando filas en torno a una supuesta normalidad diplomática que desprotege las fronteras de la nación.

En un intento desesperado por desactivar la crisis de soberanía nacional, el Ejecutivo de Sánchez asevera dogmáticamente que ni la Guardia Civil ni la Armada española contemplan registros de incidentes de esta índole con posterioridad a las jornadas del 30 y 31 de julio. Conviene recordar que esas precisas fechas coinciden con la pavorosa y masiva entrada ilegal de miles de personas procedentes de territorio marroquí, una invasión migratoria que se perpetró ante la pasividad cómplice y planificada de las fuerzas fronterizas del país vecino.

Desde Moncloa insisten ciegamente en que la comunicación entre las Armadas es «fluida y permanente», una retórica de apaciguamiento que el propio Pedro Sánchez defendió ante los medios de comunicación en Bruselas. Interrogado en suelo europeo sobre la impune ocupación temporal de las aguas españolas por parte de la Marina de guerra alauí, el líder socialista reiteró que todo fue un «hecho puntual» y llegó a jactarse de una supuesta actitud «transparente», encubriendo el desafío de un régimen extranjero que sigue sin reconocer de forma oficial los límites marítimos y territoriales de Ceuta y Melilla.

La traición del sanchismo: Incursiones militares marroquíes ocultadas al Rey Felipe VI
El acoso del régimen de Marruecos a la soberanía marítima española alcanzó cotas inaceptables el 30 y 31 de julio de 2026, cuando buques de guerra de la Marina Real alauí —incluyendo al menos una fragata y varias patrulleras armadas— se adentraron deliberadamente y sin autorización en aguas jurisdiccionales de Ceuta. Estas maniobras navales hostiles no obedecieron a ningún error de navegación accidental, sino que se trataba de una agresión planificada perpetrada precisamente de forma coordinada con la oleada masiva de inmigración que asediaba el vallado de la ciudad autónoma.

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La temeridad de los comandantes alauíes fue tal que desoyeron las advertencias de identificación de la Armada española, forzando el despliegue inmediato de buques de acción marítima como el Rayo y las fragatas Santa María y Navarra para interceptarlos y expulsarlos, en un episodio que estuvo a un paso de provocar un choque militar directo entre las dos flotas.

La gravedad del asalto naval se acentúa por la flagrante ocultación y el desprecio institucional ejercido por el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez hacia la Corona española. El Ejecutivo de coalición tomó la decisión deliberada de camuflar la agresión militar extranjera, omitiendo de forma íntegra toda mención de este choque naval en los más de 40 informes de inteligencia desclasificados con posterioridad.

El Rey Felipe VI —quien conforme al artículo 62 de la Constitución Española ostenta el mando supremo de las Fuerzas Armadas— no fue informado en tiempo real por el Gabinete de Sánchez de que se estaba produciendo una violación armada de las fronteras nacionales. La Casa Real confirmó posteriormente que el Monarca fue notificado únicamente a posteriori, una vez que la crisis de los buques de guerra marroquíes ya se había consumado y diluido en el tiempo en la costa norteafricana.

Este apagón informativo gubernamental se diseñó meticulosamente para blindar las relaciones bilaterales con Rabat, pero no evitó que el malestar en el Palacio de la Zarzuela alcanzara su grado máximo. El Rey Felipe VI se implicó directamente con la cúpula de la defensa y mandos militares superiores para analizar minuciosamente el alcance de la incursión marroquí. Poco después de desvelarse la agresión encubierta por la prensa, los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz Rocasolano, ratificaron el inquebrantable compromiso de la Corona con el suelo patrio.

Durante su discurso público, enmarcado en el rechazo absoluto a mantener líneas de comunicación directa con Mohamed VI, el Monarca mandó un rotundo mensaje de firmeza a Marruecos y al sanchismo, sentenciando categóricamente que «la soberanía y la integridad territorial no son negociables, y ante cualquier riesgo, nuestro deber es su defensa».