El magistrado del Tribunal Constitucional Cándido Conde-Pumpido se aparta de los procedimientos sobre el golpismo Procés

.La recusación de Conde-Pumpido fue promovida por el golpista huido de la Justicia expresidente del Gobierno puchista que ocupó la Generalidad de Cataluña en 2017, Carles Puigdemont, el preso golpista exvicepresidente Oriol Junqueras, los golpistas presos exconsejeros Raül Romeva, Josep Rull y Jordi Turull y el preso secuestrador de una agente judicial del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña junto al varios agentes de la Policía Judicial el 20 de septiembre de 2017 entonces presidente de la entidad separatista Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, además de los golpistas huidos Antoni Comín, Clara Ponsatí y Lluís Puig, fugados también de la Justicia tras atacar la democracia en Cataluña en 2017

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), JULIO DE 2019. Fachada del Tribunal Constitucional del Reino de España. Efe.

Lasvocesdelpueblo y Agencias – El magistrado del Tribunal Constitucional Cándido Conde-Pumpido ha decidido apartarse de todos los procedimientos relacionados con el proceso golpista separatista en Cataluña ante los incidentes de recusación presentados por varios presos golpistas y huidos de la Justicia. Madrid (España), jueves 8 de abril de 2021.

Conde-Pumpido ha presentado esta mañana un escrito al presidente del TC, Juan José González Rivas, en el que le comunica formalmente su abstención en los recursos de amparo presentados contra la sentencia que dictó el Tribunal Supremo.

En el escrito, al que ha tenido acceso Efe, el magistrado se aparta “a fin de garantizar preventivamente el derecho a un proceso con todas las garantías de quienes son parte o se ven afectados por el contenido de las resoluciones cuestionadas”.

Lo hace “con el propósito de reforzar la apariencia y confianza en la imparcialidad del Tribunal Constitucional (…) destacando de nuevo la singularidad política y social del objeto de los recursos presentados por los demandantes en relación con su enjuiciamiento”.

El magistrado señala que “es conocida y pública la controversia constitucional, social y política que ha ocasionado el enjuiciamiento penal” de las decisiones del Gobierno separatista que ocupa la Generalidad de Cataluña y el Parlamento de Cataluña en favor de la independencia unilateral de la Comunidad autónoma de Cataluña.

Y que “esta circunstancia excepcional impone y justifica, de forma singular, el mayor cuidado y exigencia en mantener la confianza en la imparcialidad de la actuación de este Tribunal, de manera que, cualquiera que sea su sentido, no se puedan deslegitimar fundadamente las resoluciones que habrán de ser dictadas”.

Se trata del segundo magistrado del TC que adopta esa decisión tras Antonio Narváez, quien se apartó ante los incidentes de recusación presentados por los mismos implicados en el proceso golpista en Cataluña.

Las renuncias tienen especial relevancia debido que Conde-Pumpido, un magistrado de dilatada experiencia en derecho penal, coordinaba al equipo de letrados que ha revisado hasta la fecha los recursos del golpismo en Cataluña, una tarea en la que estuvo acompañado precisamente por Narváez, también especialista en asuntos penales.

La recusación de Conde-Pumpido fue promovida por el golpista huido de la Justicia expresidente del Gobierno puchista que ocupó la Generalidad de Cataluña en 2017, Carles Puigdemont, el preso golpista exvicepresidente Oriol Junqueras, los golpistas presos exconsejeros Raül Romeva, Josep Rull y Jordi Turull y el preso secuestrador de una agente judicial del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña junto al varios agentes de la Policía Judicial el 20 de septiembre de 2017 entonces presidente de la entidad separatista Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, además de los golpistas huidos Antoni Comín, Clara Ponsatí y Lluís Puig, fugados también de la Justicia tras atacar la democracia en Cataluña en 2017.

Los incidentes se basan en una conferencia pronunciada en el Congreso de los Diputados el 23 de noviembre de 2017 por Conde-Pumpido de la que informó Libertad Digital el pasado 3 de marzo, en la que mostró su preocupación por que se invocase “la democracia directa para derrocar la Constitución”.

Además señaló que “disponen por ello de la preeminencia, de los medios y de los instrumentos que les proporciona el propio marco constitucional para garantizar el autogobierno de su comunidad, incluida la disposición de cantidades relevantes de dinero público o incluso la disposición de armas proporcionadas a sus fuerzas de seguridad (…) Unos instrumentos que pueden, en determinados casos, desviarse de su finalidad esencial”.

A juicio de los golpistas huidos y presos, el magistrado se alineó “plenamente con todas y cada una de las tesis del Ministerio Fiscal en su querella de 30 de octubre de 2017”, con alusiones a la malversación, a un alzamiento y a los Mossos, lo que le “priva de cualquier apariencia de imparcialidad” para resolver los recursos, más aun cuando su situación es “análoga” a la de Narváez.

Pero al margen de apartarse, el magistrado sí se defiende negando cualquier prejuicio sobre la culpabilidad de los demandantes.

“Con tales referencias no pretendí anticipar un juicio de culpabilidad penal sobre las decisiones parlamentarias allí analizadas, sino únicamente dar cuenta de su ilegitimidad constitucional; una conclusión que había sido ya expresada por el Tribunal Constitucional actuando como tal”, añade el magistrado.

Es más, destaca que “determinadas actuaciones que luego pudieron considerarse relevantes en el procedimiento penal ya habían sido declaradas constitucionalmente ilegitimas, como las leyes del “procés”, por tanto, “no cabe confundir la ilegitimidad constitucional de una conducta con su relevancia penal”.

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