El presidente del TC reivindica en su despedida el constitucionalismo en todas sus vertientes: «En España solo hay una soberanía»

.Pedro González-Trevijano: «El pueblo español, y no otro, es el auténtico «prínceps legibus solutus» de nuestra democracia constitucional. Ante él no caben desfasadas soberanías regias, ni superadas reservas de jurisdicción, ni tampoco paralelas soberanías parlamentarias, sin perjuicio de reconocer la primacía política de las Cortes Generales»

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 09.01.2023. El presidente del Tribunal Constitucional del Reino de España, Pedro González-Trevijano, este lunes durante el acto solemne de toma de posesión de los 4 nuevos magistrados del Alto Tribunal español, un acto también de despedida del Presidente que ha dejado claro que solo "existe una soberanía en España, la soberanía nacional, la del pueblo español, expresada solemnemente el 6 de diciembre de 1978 con la aprobación de la Constitución", ha advertido el presidente en un claro aviso al Presidente de Gobierno de coalición Pedro Sánchez Pérez Castejón y sus socios separatistas y filoetarras/filoterroristas. Tribunal Constitucional/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Redacción.- Madrid (España), lunes 9 de enero de 2023. El Presidente del Tribunal Constitucional, el patriota/conservador Pedro González-Trevijano, se ha despedido hoy, tras el solemne acto de toma de posesión de los cuatro nuevos magistrados elegidos a instancias del Gobierno y del Consejo General del Poder Judicial (María Luisa Segoviano Astaburuaga, César Tolosa Tribiño, Juan Carlos Campo Moreno y Laura Díez Bueso), con un discurso en el que, retomando la división entre zorros y erizos que popularizase el pensador liberal Isaiah Berlin en los años 50 del pasado siglo, se ha preguntado por la naturaleza de la jurisdicción constitucional y de la Constitución misma: «muchas cosas sabe el zorro, pero el erizo sabe una y grande».

Partiendo de esta distinción entre unidad y diversidad, el Presidente ha defendido la ambivalencia entre la defensa que los Tribunales Constitucionales realizan de ciertos valores esenciales, como la propia supremacía de sus respectivas Leyes fundamentales, y el amplio margen de maniobra que el propio concepto de constitucionalidad engloba, lo que permite la adopción de políticas heterogéneas, así como una multiplicidad de visiones políticas, ideas y sensibilidades.

El Presidente González-Trevijano, al tiempo que ha esgrimido que, «durante la Transición Política, los españoles entendimos entonces que la Constitución, en su esencia, está llamada a aunar, y nunca a dividir, ha recordado que ni unos ni otros podemos arrogarnos un poder constituyente, ni tampoco avalar mutaciones de la propia esencia de la Constitución que resulten inconstitucionales».

Desde constantes referencias a la jurisprudencia del propio Tribunal, González- Trevijano ha desgranado cómo el órgano evalúa sus propias capacidades de control de constitucionalidad de las leyes, descartando anquilosadas lecturas originalistas de la Carta Magna y promoviendo el valor que para el Tribunal poseen los votos particulares y la pluralidad de perspectivas de cada uno de sus Magistrados, sin compartir falsarias dicotomías entre conservadores y progresistas, ni tampoco las reclamaciones de imposibles unanimidades, por lo demás inexistentes en los demás ámbitos de la sociedad.

«No hay sentencias parciales de la mayoría»- ha recalcado el Presidente- «sino sin más, sentencias».

«Ante la Carta Magna no son oponibles soberanías populares que dicen emanar, sin intermediación alguna, del supuesto mandato directo de un colectivo o de una colectividad».

«En España solo hay una soberanía, la soberanía nacional, la del pueblo español, expresada solemnemente el 6 de diciembre de 1978 con la aprobación de la Constitución».

«El pueblo español, y no otro, es el auténtico «prínceps legibus solutus» de nuestra democracia constitucional. Ante él no caben desfasadas soberanías regias, ni superadas reservas de jurisdicción, ni tampoco paralelas soberanías parlamentarias, sin perjuicio de reconocer la primacía política de las Cortes Generales».

«Por ello, y especialmente en el caso de la tutela de los derechos y libertades, el Tribunal no puede ni debe terminar a la postre haciendo mera Historia del Derecho».

González-Trevijano ha aprovechado su alocución para subrayar el carácter «profundamente europeísta del Tribunal Constitucional y ha rememorado sus vínculos tanto con el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, particularmente en lo que atañe a la protección de los derechos fundamentales y libertades públicas».

El Presidente, además, ha traído a colación la reciente y rotunda jurisprudencia del Tribunal de Luxemburgo, recalcando que el imperio de la ley y la independencia judicial se afianzan como estándares de obligado cumplimiento y se sitúan en el mismo corazón del proyecto integrador europeo, sin poder admitirse regresiones al respecto.

Abundando en esta idea, González-Trevijano ha manifestado que «no nace la Constitución, desde luego, para proteger y acatar a la autoridad, sino que es la autoridad quien debe protegerla y acatarla, dado que la misma es expresión directa del pueblo español auténtico «prínceps legibus solutus» de nuestra democracia constitucional».

Desde esa aceptación, González-Trevijano ha hecho un llamamiento público para que «acatemos tanto los preceptos sustantivos de la Constitución, como sus normas procedimentales, garantía ineludible de todo régimen constitucional y respetemos íntegramente el bloque de la constitucionalidad y los usos que de él se derivan, recordando que se pueden compartir o no los fines políticos, pero que, éstos se han de encauzar siempre a través (…) de los procedimientos constitucionalmente previstos».

Ofreciendo su bienvenida a los nuevos Magistrados y agradeciendo la labor realizada por los salientes, así como por el resto del personal a las órdenes del Tribunal, el Presidente ha concluido haciendo votos por que el Tribunal Constitucional continúe defendiendo en el futuro la Constitución, en su espíritu e integridad, dando respuesta jurídica a las controversias planteadas en beneficio de nuestra convivencia, y ha exhortado, en línea con el artículo 7 de la Constitución de 1812, a ser fiel a la Constitución.

Por último, el Presidente del Tribunal ha recordado que, pese a esta renovación, el Tribunal Constitucional permanece incompleto.

«Petición obligada a los operadores políticos, es, pues, que se proceda a cubrir la magistratura que dejó vacante el Magistrado Alfredo Montoya, insigne y comprometido jurista, a la mayor brevedad posible».

«El exhorto que realizo parte de una exigencia constitucional, que prescribe una composición completa y equilibrada del Colegio de Magistrados entre ponderadas sensibilidades diferentes, tal y como siempre ha sido el caso».

Al acto solemne han acudido numerosas autoridades del ámbito político, jurídico y académico, entre otras, el Ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños; la Presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet; el Presidente del Senado, Ander Gil; el Presidente del Consejo General del Poder Judicial (por sustitución), Rafael Mozo; el Presidente del Tribunal Supremo (en funciones), Francisco Marín Castán; la Vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; la Ministra de Defensa, Margarita Robles; el Presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla Ruiz; el Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; el Consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Enrique López, así como Presidentes y magistrados eméritos del Tribunal Constitucional.

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