Fractura total: La ultraizquierda consuma su suicidio de cara al 29N por la guerra de «sillas»

Los partidos de la izquierda radical cierran el registro de coaliciones sin un acuerdo estatal único, certificando su división total por los puestos mientras pactan de urgencia marcas instrumentales y de conveniencia en las regiones.

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FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), FECHA RELACIONADA CON EL CONTENIDO. 01 DE JULIO DE 2026. Lara Hernández García (i) junto a la exlíder de Sumar y vicepresidente del Gobierno de España Yolanda Díaz Pérez (d), excluida de la única lista registrada para liderar Sumar. Efe
FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), FECHA RELACIONADA CON EL CONTENIDO. 01 DE JULIO DE 2026. Sumar atraviesa uno de sus momentos más delicados desde su creación. Lara Hernández García deja Sumar ante campaña de desprestigio. Lara Hernández García (i) junto a la exlíder de Sumar y vicepresidente del Gobierno de España Yolanda Díaz Pérez (d), excluida de la única lista registrada para liderar Sumar. Efe

Barcelona, sábado 17 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El fracaso estrepitoso y la degradación orgánica de la extrema izquierda en España ha quedado en absoluta evidencia de cara al 29 de noviembre de 2026 (29N). El principal partido de la izquierda radical que lideran las ultraizquierdistas Ione Belarra Urteaga e Irene Montero Gil, Podemos, y la pre-alianza de conveniencia conformada por Más Madrid, los comunistas de Izquierda Unida (IU), Los Comunes y la plataforma oficialista de Movimiento Sumar, bajo las siglas de Frente Amplio («Front Ampli»), han sepultado definitivamente cualquier posibilidad de concurrir juntos de forma unitaria en todo el Estado. La finalización del plazo legal improrrogable para registrar coaliciones electorales concluyó la pasada medianoche con un espectáculo dantesco de reproches cruzados, confirmando que a estos dirigentes no les preocupan los problemas reales de los ciudadanos, sino asegurar sus propias «sillas» e influencia dentro de las instituciones.

Tras intensas jornadas de navajazos y presiones in extremis, la cúpula de Frente Amplio lanzó una propuesta a los de Galapagar poco antes de las diez de la noche para intentar camuflar el fracaso de la coalición. El partido encabezado por Ada Colau Ballano ofreció formalmente a Podemos un «lugar de salida prioritario» para Madrid y Cataluña, planteando a la ganadora de sus primarias abiertas, Irene Montero Gil, ocupar el número 2 o 3 de la lista por Madrid. La oferta también prometía la «incorporación de Podemos con todos los derechos en todas las circunscripciones», una distribución «equitativa» de los recursos y una de las portavocías del grupo parlamentario.

Sin embargo, este ofrecimiento colisionaba frontalmente con el pacto secreto de supervivencia política que Podemos ya había cerrado de forma bilateral con la extrema izquierda separatista de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) de Gabriel Rufián Romero y Oriol Junqueras Vies, por el cual los morados se integraban en la campaña de ERC en Cataluña a cambio de apoyo logístico en el resto del Estado. Podemos se negó en redondo a romper su alianza con los separatistas catalanes y exigió que Cataluña y Madrid fuesen tratadas como «singularidades» geográficas, una contrapropuesta que el Frente Amplioax rechazó de plano al acusar a Montero de intransigencia absoluta.

Esta ruptura total a nivel nacional ha provocado una fragmentación caótica del mapa electoral, donde la ultraizquierda acudirá dividida en múltiples marcas territoriales. En la Comunidad Valenciana, tras agónicos forcejeos que se prolongaron hasta la madrugada, se selló un acuerdo agónico plasmado en un comunicado oficial emitido por la ultraizquierda separatista valenciana Compromís, en el que calificó la entente de «candidatura 100 % valenciana» unitaria y plural para defender «els interessos de les valencianes i els valencians«. El pacto, negociado directamente desde Valencia, contempla concurrir bajo la marca «Compromís – Front Valencià» y estará conformado por Compromís, Izquierda Unida (EUPV) —que rectificó a última hora su rechazo inicial—, Podem y Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV), con el objetivo estratégico de asegurar «una veu pròpia al Congrés» y blindar un grupo parlamentario autónomo.

El escenario de dispersión de siglas se repite en el resto de autonomías con criterios totalmente contradictorios. En las Islas Baleares, Ara Més aceptó integrarse dentro de la lista conjunta del Frente Amplio, forzando a Podemos a presentarse en una candidatura totalmente separada y en competencia directa. En Aragón, el Frente Amplio logró absorber a la Chunta Aragonesista (CHA) para emitir una lista única.

Por el contrario, en Andalucía, las negociaciones de este viernes por la tarde culminaron con una purga explícita a la formación morada: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Verdes Equo registraron la coalición bajo el paraguas de Frente Amplio por Andalucía, dejando formalmente fuera de la lista unitaria a Podemos, Alternativa Republicana y Aliança Verda. El único territorio peninsular donde las dos matrices estatales compartirán siglas de forma voluntaria junto al nacionalismo de izquierdas será en Canarias, donde concurrirán coaligados bajo la marca Unidad del Pueblo Canario, integrando en una misma papeleta a Nueva Canarias – Bloc Canarista (NC), Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar.

La justificación de este divorcio generalizado ha reavivado la guerra interna en los platós de televisión y las redes sociales. Mientras la coordinadora general de Movimiento Sumar, Verónica Barbero, pasó la mañana del viernes exigiendo de cara a la galería la integración de los morados, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra Urteaga, denunciaba en una entrevista en RNE que el Frente Amplio se había negado por completo a «reconocerles el peso que merecen» y a aceptar la celebración de primarias abiertas para la confección de los puestos de salida.

La hostilidad mutua se ha trasladado de inmediato a Cataluña, donde Gabriel Rufián Romero compareció en RAC1 para calificar la situación de la izquierda como un auténtico «fracaso», lamentando que la irrupción del Frente Amplio divida el voto. Ada Colau no tardó en replicar con dureza al líder de ERC, afeándole haber pactado bilateralmente con Podemos y acusándole de introducir de forma directa una «complicación» innecesaria y mayor «división» en las filas de los sectores zurdos.

El único reducto donde el bloque socialcomunista ha decidido aparcar de manera instrumental sus diferencias —con el único fin de conservar sus sillones institucionales— ha sido en la Cámara Alta. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha articulado junto a la amalgama de Frente Amplio, Compromís, la Chunta Aragonesista y Batzarre la candidatura única «Senado de Progreso».

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Se trata de un salvavidas de conveniencia diseñado para blindar las actas de los senadores zurdos ante la inminente debacle electoral que los sondeos auguran para el Congreso el próximo 29N. El PSOE, que mantiene su Comité Federal activado este sábado para ratificar las listas definitivas de Pedro Sánchez, pretende capitalizar la desintegración de una ultraizquierda que nació prometiendo asaltar los cielos y que ha consumado su defunción política asfixiada por el reparto de sillones y las cuotas de poder.