La plaga covidiana

.Es muy decepcionante comprobar que toda la población, salvo unos pocos héroes individuales y anónimos, van la mayor parte del tiempo con el rostro oculto tras un insano tapacaras, como masoquistas vasallos voluntarios, mermando la oxigenación vital, intoxicándose con la inhalación continuada de lo que exhalan, tragándose las bacterias que contaminan el interior del bozal, y disminuyendo la respuesta inmune natural, enfermando

FOTOGRAFÍA. ESPAÑA, 02.04.2021. Un hombre llevar una brutal mascarilla, que le impide respirar y expirar naturalmente, exponiéndose a la contaminación de sus órganos vitales, por el miedo a morir por l covid 19 al ser sometido sometido a la campaña masiva del Nuevo Orden Mundial sobre los contagios del Plandemia del covid 19, cunado el Estudio «Public Health England» del Gobierno Británico del4 de marzo de 2021 haya confirma el riesgo de la vacuna Covid-19, las infecciones aumentan 15 días después de la inyección. Imagen Plataforma Médicos por la Verdad. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Millones de crédulos telespectadores suponen erróneamente que, los grandes monopolios de la industria de la comunicación son canales de información veraz. La mayoría de la gente, en su ceguera voluntaria desconoce que en realidad, los grandes medios de comunicación solo son medios de desinformación, manipulación, e interesado moldeado de la opinión pública.

Por eso, a quienes denunciamos las mentiras difundidas por los medios de comunicación y revelamos las verdades que ocultan, nos diagnostican de “conspiranoicos” como si sufriésemos algún tipo de trastorno cognitivo. Realmente es justo al revés, los que sufren un trastorno cognitivo son los que parecen incapaces de ver con claridad lo que tienen delante de las narices, por muy evidente que sea. Es innegable que en la historia de la humanidad abundan complots y conspiraciones, habiendo sido muy determinantes en el devenir histórico.

Si algo tienen en común las “versiones oficiales” de los Gobiernos, es que todas responden a intereses inconfesables, y ocultan, falsifican o tergiversan los hechos adaptándolos a sus intereses.

He aquí unos pocos ejemplos sucedidos en España: El asesinato del Almirante Carrero Blanco. El caso del aceite de colza. El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. El caso del Bar España, en Castellón. El secuestro, la tortura y el asesinato ritual de las tres niñas de Alcacer. Los cientos de asesinatos por encargo, denunciados en el “Expediente Royuela” y silenciados por los partidos políticos y los medios de información. La manipulación maniquea y guerra-civilista de la historia reciente de España, impuesta mediante las denominadas leyes de “Memoria Histórica y Memoria Democrática“.

Las personas que emplean el término “negacionista” para referirse a quienes denunciamos la falsedad de la versión oficial del COVID-19, deberían empezar por saber que el poder establecido miente y engaña habitualmente a los ciudadanos. El mundo al revés, nos tildan de “negacionistas” los que ignoran y niegan la existencia de conspiraciones y que, estas son instrumentos habituales de los grandes centros de poder, de los poderes fácticos. ¿A que creen ustedes que se dedican las Sociedades Secretas —que haberlas, haylas— y los Servicios de Inteligencia? Si los ciudadanos en vez de dejarse hipnotizar por los telenoticiarios dedicasen ese tiempo malgastado a pensar e informarse por sí mismos, podrían descubrir con sorpresa que los han engañado toda su vida.

En este apocalíptico “fin de los tiempos“, del que los presentes ciudadanos de la “aldea global” (Marshall MacLuhan) están siendo temerosos y confundidos testigos directos, el COVID-19 destaca como la mayor conspiración de todas las que han sucedido desde el siglo pasado hasta nuestros días. Es una completísima y muy estudiada operación de ingeniería social que agentes del Nuevo Orden Mundial imponen a la población mediante la persistente elaboración e intensivo volcado de grandes mentiras, con la complicidad de los más poderosos monopolios de comunicación, y el deliberado y constante silenciamiento mediático de los héroes individuales que se atreven a discrepar públicamente del ridículo e inverosímil relato oficial.

En su lugar los medios de comunicación gubernamentales o subvencionados (Lo mismo da, que da lo mismo) nos ponen frente a desaprensivos papagayos que, repiten machaconamente hasta la nausea, a todas horas, todos los días en todas las televisiones, los mismos mantras incoherentes. Así engañan a la población (Aplicando técnicas de lavado de cerebro). Y millones de telespectadores se dejan engañar por las televisiones produciendo el efecto gregario buscado.

¿Dónde va Vicente? Donde va la gente

¿Para cuándo veremos en las grandes cadenas de tv verdaderos debates libres emitidos en directo en horas de máxima audiencia? Debates sin censura, en los que tengan oportunidad de comunicarse con el gran público los profesionales y autoridades médicas y jurídicas que discrepan radicalmente del delirante discurso políticamente correcto. No esperen estos debates, porque serían muy esclarecedores, demasiado para los estómagos delicados. Y por razones obvias revelar la verdad sobre el COVID-19 está rigurosamente prohibido por los dueños del circo mediático y del teatro político, que son las dos partes del mismo espectáculo rastrero y enajenante.

Los policías del pensamiento “políticamente correcto” que se lucran con Newtral y otros malditos engendros del “Padre de la Mentira” (Juan 8:44), están muy preocupados y ocupados. Son muy conscientes de que revelar la verdad es el primer paso para rebelarse contra la mentira y vivir libremente. Ese es el gran temor de sus amos globalistas. Los “policías del pensamiento” como Ana Pastor -por poner un ejemplo- lo han metabolizado y hecho suyo. Es su negocio, y a fin de cuentas, sus únicos valores son los que cotizan en bolsa.

El oficio y misión de estos nuevos inquisidores y guardianes del “discurso único” es hacer todo lo que sea necesario para impedir la difusión de información veraz que pueda despertar a cientos de miles de ciudadanos, y que una parte sustancial de la población empiece a dudar y cuestionarse racionalmente las inverosímiles paparruchas monocordes que repiten los falsos informativos y amañadas tertulias de las cadenas de televisión. Por cierto, entre estos medios que contribuyen muy activamente al engaño colectivo en todo lo referente al COVID-19, quiero llamar la atención sobre la constante propaganda pro vacunas génicas experimentales repetida por los noticieros y tertulias de 13TV, la televisión de la Conferencia Episcopal Española que preside -por decisión del apostata Bergoglio- el trepa Juan José Omella y Omella, cardenal y arzobispo de Barcelona.

Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31). Cuando los seres humanos dejan de estar acogotados por el miedo irracional pueden llegar a descubrir la verdad, y los agentes de este sistema opresivo temen tanto la verdad como los vampiros temen la luz.

Las grandes corporaciones farmacéuticas y su Organización Mundial de la Salud ya estafo al mundo con anteriores falsas pandemias, baste recordar las de fiebre aviar. Fueron ensayos prácticos, y aprendieron de sus errores. Esta vez con el COVID-19 han conseguido un éxito rotundo. Con la excusa de una falsa pandemia de un supuesto nuevo coronavirus que no ha sido secuenciado ni verificado correctamente nos han impuesto la absolutamente anormal nueva normalidad. Con la finalidad genocida de arruinarnos, esclavizarnos, y que nos vayamos acostumbrando al Nuevo Orden Mundial, la nueva tiranía planetaria que nos tienen preparada en donde todo lo que no sea obligatorio estará prohibido y todo lo que no esté prohibido será obligatorio.

El COVID-19 forma parte esencial de la Agenda 2030, y es la mayor conspiración supranacional, la más implacable y definitiva de las efectuadas hasta hoy por la elite desalmada y depredadora que se cree dueña de este mundo, y que se comporta como si fuese dueña de la humanidad.

Es extremadamente decepcionante comprobar que la inmensa mayoría de la población española, prácticamente casi la totalidad, no se cuestiona en ningún momento la mentirosa propaganda covidiana, y acepta sumisamente los ilegales confinamientos y toques de queda. Es muy decepcionante comprobar que toda la población, salvo unos pocos héroes individuales y anónimos, van la mayor parte del tiempo con el rostro oculto tras un insano tapacaras, como masoquistas vasallos voluntarios, mermando la oxigenación vital, intoxicándose con la inhalación continuada de lo que exhalan, tragándose las bacterias que contaminan el interior del bozal, y disminuyendo la respuesta inmune natural, enfermando.

En España todos los partidos políticos con cuotas de poder, sin excepción, son organizaciones del Estado, y dependen del Estado, de un Estado carente de soberanía nacional, de un Estado que ha endeudado a las futuras generaciones de españoles, y que permanece controlado desde instancias extranjeras. Y como todos esos partidos son obedientes instrumentos políticos de sus amos supranacionales, están cumpliendo las ordenes que reciben desde fuera, y atacando deliberadamente la salud mental y física de la población española, que dado su servil y estúpido comportamiento -Dios me perdone- no parece merecer otra cosa. En España los parasitarios partidos políticos han acabado con las libertades humanas fundamentales, el derecho legítimo a la propiedad, y la prosperidad fruto de la valía y merito personal de trabajadores y empresarios.

En España los partidos políticos manipulan a la población para lograr —con la bendición eclesial— la inoculación masiva de aberrantes y probablemente mortíferas quimeras transgénicas en fase experimental. Esto los convierte objetivamente a todos ellos en cómplices de un genocidio aterrador. Los políticos que se lucran del sistema de partidos vigente en España están destruyendo cualquier posibilidad de futuro de la sociedad española.

Todos estos políticos están actuando objetivamente —sean o no conscientes de ello— como agentes implementadores en España de la malthusiana y eugenésica reducción de la población mundial a menos de 500 millones de habitantes. Propósito solemnemente proclamado en las Piedras Guía de Georgia. Y la misma sociedad secreta que instalo en 1980 este enorme y misterioso monumento está cumpliendo lo anunciado en él: Se llama nuevo Orden Mundial, y si triunfan estos hijos de Satanás -o de Lucifer- será la más tiránica e inhumana distopía planetaria que nunca jamás haya existido. Dios nos libre. Es el único que puede hacerlo. Pero primero hagamos todo lo posible para hacernos dignos de merecer la ayuda divina de nuestro todopoderoso señor Jesucristo.

Barcelona, jueves 29 de abril de 2021

Eduardo García González

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