“Los enfermeros son clave para evitar suicidios pero no tienen tiempo para escuchar a las personas y tratar su salud mental”

.España registra actualmente 7,5 suicidios por cada 100.000 habitantes cada año, es la primera causa de muerte no natural

FOTOGRAFÍA. BARCELONA (ESPAÑA), 27.06.2021. Sanitarios atienden a pacientes del covid 19 en un hospital de Barcelona (España). Efe. 

Efe.- Barcelona (España), domingo 27 de junio de 2021. “Los enfermeros son los sanitarios que tienen mayor contacto con los pacientes, y por eso son clave para evitar suicidios en hospitales, pero muchos no tienen tiempo suficiente para escuchar a las personas y tratar su salud mental”, según el enfermero especialista en salud mental y doctor en antropología social y cultural Rafael Clua García.

En una entrevista con Efe, Clua, que ha publicado un estudio sobre cómo trabajan los enfermeros con la salud mental y el suicidio, reivindica que “si tienes que conocer a los pacientes personalmente para establecer una relación terapéutica y hablar sobre su situación con tranquilidad, necesitas menos carga de trabajo”.

Rafael Clua (Barcelona, 1980), que también es profesor en la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña en Manresa, ha descubierto que muchos de ellos, sobre todo los enfermeros noveles, no tienen formación suficiente para afrontar esas situaciones, generándoles estrés, ansiedad y desconocimiento.

España registra actualmente 7,5 suicidios por cada 100.000 habitantes cada año y, aunque se sitúa por debajo de la media europea, que supera los 10 suicidios por cada 100.000 habitantes, es la primera causa de muerte no natural.

En los países del norte de Europa, describe Clua, los niveles de suicidio son más altos que en España, y por eso han desarrollado terapias en mayor mesura: “En los países nórdicos, hace años que se trabaja con mucha más empatía hacia el paciente”.

Pone como ejemplo la posibilidad de inmovilizar con sujeciones a una persona que esté sufriendo agitaciones de ansiedad: “Mientras que en el norte europeo las sujeciones ya casi han desaparecido en sustitución de técnicas como la desescalada de la ansiedad mediante la conversación, en España esas sujeciones aún son inevitables en muchos casos”.

Pero la mayor diferencia entre los países nórdicos y España para tener una atención más centrada en la salud mental, según reitera Rafael Clua, son las ratios entre pacientes y enfermeras.

“Es importante reforzar las plantillas para que las profesionales tengan tiempo suficiente para tratar a cada persona de manera íntegra, también para escuchar lo que comunica, no sólo prestando atención a su salud física”, detalla Clua.

El tiempo también tiene que servir, según reitera Clua, para que los equipos sanitarios puedan comunicarse internamente, porque hablar sobre las peculiaridades de los pacientes entre los equipos refuerza el conocimiento compartido, y mejora la capacidad asistencial para casos futuros.

Tratar el suicidio es complejo, y no siempre es posible que los sanitarios reaccionen a tiempo: “A veces, una persona puede tener un impulso de suicidarse sin que antes haya expresado ninguna tendencia a ello, pero en otros muchos casos, las personas dan signos de su intención”.

Lo que comunica una persona que se plantea suicidarse puede ser diverso: “No siempre dan avisos negativos, a veces la persona parece estar en buen momento, se muestra muy agradecido, te remarca lo bueno que hay en ti, pero en realidad lo que está haciendo es despedirse”.

En toco caso, Clua niega que el suicidio sea un fenómeno únicamente médico, y remarca que tiene muchas caras: “Hay que tener en cuenta todas las dimensiones sociales del suicidio, porque eso nos conducirá a intervenir antes en escuelas, en saber cómo tratar que una persona pierde el trabajo, etcétera”.

Ante los silencios que muchas veces se ciernen sobre el suicidio, Clua defiende que hay que hablar sobre ello, “sin estigmas ni criminalizaciones ni tópicos fáciles, pero hay que hablar claro para mejorar las líneas de actuación sanitarias, políticas y sociales sobre un problema que afecta a miles de personas”.

“Los enfermeros podemos ser un perfil clave en tratar el suicidio también fuera de los hospitales -reivindica Clua-, como en escuelas y en la atención primaria y comunitaria, claro, porque somos un cuerpo sanitario que al mismo tiempo es muy cercano a las personas”.

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