Los perros jubilados de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de España buscan un hogar para un merecido retiro

Efe – La jubilación supone una merecida nueva etapa de “tranquilidad y bienestar” para los perros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuya ayuda ha sido esencial para rescatar a personas o localizar explosivos y que, sin embargo, entraña dificultad ante la falta de una ley regulatoria. Madrid (España), jueves 1 de octubre de 2020.

“Intentamos que se comprenda que estos perros han estado toda su vida ayudándonos a nosotros y que ahora es el momento de que seamos nosotros los que les ayudemos”, destaca en una entrevista a Efe con motivo del Día del Jubilado o internacional de las personas de edad, la presidenta de la ONG Héroes de 4 patas, Rosa Chamarro, que desde esa asociación busca hogar al más de medio centenar de exagentes peludos que se retira cada año.

Por ello, se pusieron manos a la obra para apoyar “tanto a los perros como a los guías y a las unidades”, que se veían con el problema de buscar una familia a la hora de dar de baja a uno de estos canes, lo que suponía “un tema añadido a su propio trabajo”.

Aunque la mayoría de perros se jubila por edad porque “a partir de los siete años van perdiendo olfato o vista”, también hay casos en los que se les retira por “desarrollar un problema veterinario que les impida trabajar” o que, a pesar de haberles preparado para el trabajo, no puedan realizarlo “porque tengan miedos, se distraigan o pierdan la aptitud”.

“Siempre es más fácil encontrar una familia para un cachorro que para un perro de más edad que pueda tener problemas veterinarios, pero tampoco supone un gran obstáculo”, cuenta Chamorro, quien expone que esto se debe a que cada vez existe “una mayor concienciación” entre la población sobre este tema.

Lo mejor para cada perro

Las solicitudes que reciben son “bastantes” y hace que puedan “escoger lo mejor para cada perro” porque, remarca, cada uno de estos animales “es un mundo”, por lo que adecuan “la familia al perfil del perro y no al revés”.

“Quería adoptar un perro, no comprarlo”, relata a Efe Nuria Alonso, que se decidió a ponerse en contacto con esta ONG y brindar un hogar a uno de estos héroes cuando escuchó en un programa de radio esta iniciativa “encomiable y con mucho mérito”.

Los cuatro años que Momo, ya fallecido, estuvo con Nuria fueron “intensos para lo bueno y para lo malo”, pero por encima de todo destaca que fue “muy feliz con él”, al mismo tiempo que la ha “enseñado mucho” y, afirma, que “él creo que se ha ido muy contento”.

Una experiencia positiva

Su experiencia positiva con Momo hizo que se animara a volver a adoptar a otro “héroe”, Falcon, un pastor alemán cruce con malinois “sano y joven que demanda mucha actividad” que fue jubilado por falta de aptitud ya que “se escapaba y era inquieto”.

A pesar de que el carácter de ambos perros haya sido “como la noche y el día” han coincidido en ser “impresionantes y muy especiales” ya que se adaptaron “muy bien y rápido”, además de “coger las cosas en seguida, ser inteligentes y hábiles”.

Asimismo, Nuria cuenta con una beagle que ha logrado convivir y desarrollar una relación “de compañeros” con ambos perros ya que “se respetaba con Momo y juega con Falcon”, lo que ha sido la prueba definitiva de la completa integración de los perros en la familia.

“Han sido perros con una trayectoria que no es habitual” realizando servicios especiales de los que el ser humano no es capaz y, aunque “a lo que se han dedicado siempre van con ellos”, dice Nuria, son”“perros domésticos normales”. 

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