Mali se enfrenta a una crisis alimentaria que afecta a 1,2 millones de personas: el triple que hace un año

.Todos estos factores han provocado un aumento este año de en torno al 20 % en los precios de alimentos básicos como el maíz y el arroz en algunas regiones como Gao, lo que provoca que estas familias no puedan comprarlos

FOTOGRAFÍA. BAMAKO (MALÍ), 09.12.2021. Varias durante una cola de hambre en Malí. Efe

Efe.- Rabat (Marruecos), jueves 9 de diciembre de 2021. Mali se enfrenta a una crisis alimentaria que afecta a 1,2 millones de personas, casi el triple que hace un año, según alerta hoy una coalición de 22 organizaciones humanitarias que trabajan en el país africano.

La inseguridad creciente, las sequías y la pandemia del covid-19 ha sumergido al país en una crisis que, según advierten las organizaciones, tiene visos de seguir agravándose.

“Las proyecciones indican un nuevo aumento del 58 % en el número de personas en situación de inseguridad alimentaria el año próximo”, afirma Adeline Benita, directora del grupo de trabajo humanitario del Foro internacional de las ONG en Mali, FONGIM.

Los niveles de hambre, indica el comunicado, son los más altos registrados desde el principio de la crisis de Mali en 2012, cuando grupos tuareg rebeldes, junto a organizaciones yihadistas, se hicieron con el control del norte del país durante diez meses.

La seguía ha afectado además duramente a este país de la problemática región del Sahel y ha provocado la pérdida de 225.000 hectáreas de campos de más de 3 millones de personas, principalmente en las regiones de Mopti, Ségou y Tombuctú.

La inseguridad reinante, con mafias y grupos terroristas actuando en el país, ha obligado a 400.000 personas a huir de sus casas y abandonar sus campos, afirman las ONG.

“La influencia creciente de los actores armados sobre la capacidad de las personas a desplazarse libremente ha impedido a las familias vulnerables acceder a la ayuda, a sus campos, a las zonas de trashumancia y a los mercados cercanos”, denuncia la nota.

Todos estos factores han provocado un aumento este año de en torno al 20 % en los precios de alimentos básicos como el maíz y el arroz en algunas regiones como Gao, lo que provoca que estas familias no puedan comprarlos.

La ayuda extranjera para la crisis alimentaria ha sido además “débil” en 2021, alertan las organizaciones. Concretamente 58,9 millones de dólares de los 232,3 necesarios. “Los niveles de financiación humanitaria no han cesado de disminuir, pasando a la mitad del necesario para dar respuesta a la situación en 2017 a solamente un cuarto en 2021”, denuncian.

Además de 1,2 millones de personas que no tienen que comer en Mali, otras 3,5 millones están actualmente al límite de su situación, afirma el comunicado citando datos del Cluster de Seguridad Alimentaria, una cifras que, de no actuarse para solventar la situación, aumentarán a 1,9 y 4,5 millones en 2022.

En Mali, 767.773 niños padecen malnutrición, de ellos casi 200.000 severa, dice la nota citando datos de Nutrition.

Entre las organizaciones que firman el comunicado figuran Acción contra el Hambre, el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Oxfam, Médicos del Mundo Bélgica, Agrónomos y Veterinarios sin Fronteras (AVSF), Educo, “Islamix Relief”, “Care International” o Acted.

Además de la crisis económica y de seguridad, Mali atraviesa un momento político muy delicado con un gobierno de transición instaurado tras dos golpes de Estado, después de los que se abrió un proceso de transición que no ha culminado todavía en espera de la celebración de unas elecciones generales aún sin fecha

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