Meghan abandona el Reino Unido para nueva etapa de “libertad” a Canadá

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FOTOGRAFÍA. LODRES (REINO UNIDO), AÑO 2019. Los duques de Sussex el príncipe Enrique de Inglaterra (d) y la estadounidense Meghan Markle (i). Efe

Efe – En otro revés a la tradición, Meghan y Enrique, que hace meses confesaron sentirse maltratados por la prensa británica, en especial por ser ella de raza mestiza, y tienen varias demandas en curso, han decidido redefinir su relación con los medios. A cambio de su libertad, renunciarán a los fondos públicos que reciben (de la “Sovereign Grant” o subvención al soberano) -menos si participan en actos oficiales a petición de la Reina, lo que quieren seguir haciendo-, pero mantendrán la paga que perciben directamente del príncipe Carlos de su ducado privado de Cornualles. Como parte de su proceso de emancipación, planean lanzar este año una organización benéfica global que aglutinará todos sus intereses, como el empoderamiento de las mujeres, señalan. Londres (Reino Unido), sábado 11 de nero de 2020. 

El inesperado anuncio de los duques de Sussex de renunciar a sus actuales obligaciones en la familia real británica a cambio de una vida más independiente ha golpeado a la monarquía, que pierde a su pareja más popular, y dividido opiniones en el Reino Unido.

La Casa Real, con la reina Isabel II al frente, está “disgustada” y “decepcionada” por la decisión de Meghan, de 38 años, y Enrique, de 35, de revelar sus planes ayer sin previo aviso en su nueva página web Sussexroyal.com, informa hoy la BBC.

El Palacio de Buckingham, residencia oficial de la soberana, admitió anoche, en respuesta a ese comunicado, que había habido conversaciones sobre el futuro de la pareja, que desea acuñar su propia marca, pero estaban en “fase temprana” y quedaban “complejos asuntos por resolver”.

En su nota, el príncipe y la exactriz estadounidense, que el pasado mayo fueron padres de su primer hijo, Archie, explican que, tras “meses de reflexión”, han decidido emprender “una transición” para forjar “un nuevo papel” más moderno dentro de la monarquía y quieren ser “económicamente independientes”.

Para lograrlo, darán “un paso atrás” como miembros de primera línea de la realeza -lo que les impide obtener otros ingresos- y residirán entre el Reino Unido (en su mansión real en Windsor) y Norteamérica -posiblemente Canadá, donde ella vivió durante el rodaje de “Suits”-.

A cambio de su libertad, renunciarán a los fondos públicos que reciben (de la “Sovereign Grant” o subvención al soberano) -menos si participan en actos oficiales a petición de la Reina, lo que quieren seguir haciendo-, pero mantendrán la paga que perciben directamente del príncipe Carlos de su ducado privado de Cornualles.

Como parte de su proceso de emancipación, planean lanzar este año una organización benéfica global que aglutinará todos sus intereses, como el empoderamiento de las mujeres, señalan.

En otro revés a la tradición, Meghan y Enrique, que hace meses confesaron sentirse maltratados por la prensa británica, en especial por ser ella de raza mestiza, y tienen varias demandas en curso, han decidido redefinir su relación con los medios.

Así, sus actividades no serán cubiertas por defecto, como hasta ahora, por el llamado Royal Rota -el selecto grupo de periodistas de varios medios, algunos muy sensacionalistas, acreditados para seguir a la realeza- y en su lugar invitarán a reporteros especializados y se comunicarán con sus seguidores por las redes sociales.

La rebelión de los duques, sin precedentes y que al parecer ha “indignado” al príncipe Guillermo (hermano de Enrique y segundo en la línea de sucesión), plantea una serie de interrogantes prácticos, como quién financiará su seguridad fuera de actos oficiales y cómo mantendrán un empleo sin caer en conflicto de intereses.

La noticia de su cambio de rumbo -anunciada la víspera del 38 cumpleaños de Catalina, esposa de Guillermo, y ampliamente condenada por la prensa- ha suscitado división de opiniones en el Reino Unido, entre quienes los juzgan irresponsables y quienes consideran su decisión comprensible y una oportunidad para que se regenere la monarquía.

Por ejemplo, la biógrafa de la realeza Penny Junor afirma que la “más que extraña” iniciativa de los Sussex supone “un feo” a Isabel II y “no ha sido bien meditada”, mientras que el portavoz del grupo antimonárquico República, Graham Smith, dice que “cuestiona el futuro” de la institución real.

“Dicen que quieren tomar y dejar sus deberes reales según les convenga pero no dejarán de percibir dinero público hasta que encuentren otras fuentes de financiación”, critica.

En las redes sociales, hay muchos usuarios que simpatizan con la pareja y dicen comprender que Meghan no haya podido aguantar la presión de los medios por su condición de mujer estadounidense mestiza y divorciada.

Algunas personas lamentan asimismo que la monarquía esté “disgustada” y “decepcionada” por la decisión de la pareja de vivir su vida y no haya reaccionado a las acusaciones al príncipe Andrés, tercer hijo de Isabel II, por su amistad con el depredador sexual convicto Jeffrey Epstein en Estados Unidos.

Hace tiempo que se publicaba que Meghan y Enrique, todavía sexto en la línea de sucesión al trono, se sentían infelices con su papel en la Casa Real y algunos ven ahora como prueba concluyente de esas tensiones que Isabel II no incluyera una foto de ellos y Archie en la grabación de su mensaje navideño.

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