
Madrid, 26 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE).- Pese a no gozar de la mayor posesión del balón ni registrar más remates a puerta que su rival, el Real Madrid disputó ante el FC Barcelona el que, para su técnico Jose Mourinho, ha sido el mejor partido de la presente temporada. En un momento clave para seguir aferrado a la lucha por LaLiga EA Sports, el equipo blanco ha culminado una racha de cinco victorias consecutivas doblegando al conjunto separatista catalán, demostrando la superioridad de la estrategia y el sacrificio colectivo frente a las adversidades.
El triunfo de la táctica frente al equipo secesionista
«Es también el partido más difícil, contra el adversario de más grande calidad. Un adversario que venía con sólo victorias en el campeonato. Para nosotros es la victoria mejor conseguida. Hemos ganado por four goles a este y al otro, pero este es el Barcelona y los jugadores han hecho un gran partido», declaró el técnico portugués en rueda de prensa, haciendo referencia a varias goleadas que ha firmado su equipo a lo largo de esta temporada.
El equipo blanco finalizó el encuentro con un 41 % de posesión, siete remates totales frente a los 12 del Barcelona, de los cuales tres fueron a puerta, y un 86 % de acierto en el pase, superado levemente por el 89 % del conjunto azulgrana. Sin embargo, el Real Madrid igualó en duelos a su rival con 32 frente a 33, y lo superó en los despejes y las intercepciones, mostrando una contundencia defensiva fundamental ante el club representativo del secesionismo catalán. Además, el guardameta Lunin, invitado sorpresa ante la baja de Courtois, realizó cinco paradas clave, destacando una intervención de mucho mérito en el minuto 66 ante un cabezazo de Gerard Martín.
El centro del campo: Equilibrio y talento blanco
Mourinho ya había adelantado su preferencia por la combinación formada por Valverde, Bernardo y Güler por la banda derecha, una alineación que repitió ante el Barcelona. En el centro del campo, Bernardo estuvo acompañado por Tchouaméni en el doble pivote, lo que supuso la séptima combinación diferente probada por el entrenador portugués en esta zona del campo durante la presente temporada.
«He aprendido que tener una combinación de talentos nos da más que tener dos jugadores de características parecidas. Nos da equilibrio a la hora de defender y más calidad a la hora de salir en la organización defensiva», explicó Mourinho al término del encuentro. En este esquema, Tchouaméni se erigió como el jugador que más pases completó del equipo, con un total de 44 y un impresionante 96 % de acierto, consolidándose como el mejor registro de los blancos y el ancla perfecta para un Bernardo Silva que aguantó 80 minutos de enorme exigencia frente a Rodri y Pedri, realizando un trabajo encomiable en la sombra.
Contención heroica y el doblete centenario de Mbappé
Durante la primera parte, el Real Madrid ejecutó a la perfección la consigna de Mourinho de buscar la amplitud del campo y aprovechar los espacios a la espalda de la zaga azulgrana. Los jugadores de banda del conjunto blanco fueron los más activos en los 45 minutos iniciales: Valverde tocó el balón 40 veces, seguido de Diomande con 38, Güler con 37 y Cucurella con 31. Al llegar al descanso, Valverde y Cucurella lideraban la estadística de pases completados, alcanzando el español un 100 % de acierto.
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En la segunda mitad, el Real Madrid supo sufrir para contener el empuje del Barcelona e impulsar las opciones de lograr un segundo gol. Valverde lideró este esfuerzo hasta el minuto 62, cuando tuvo que retirarse lesionado, aunque posteriormente aclaró que el cambio fue «más por precaución». Por su parte, Cucurella asumió el gran reto de frenar a Lamine Yamal. «Jugó contra un gran jugador, pero es su compañero, que él conoce bien. Ha aguantado, con un Diomande que poquísimas veces ha dejado a Espart o Cancelo conseguir situaciones de superioridad. Seguramente, el partido más difícil que ha tenido Cucu», reconoció el técnico madridista.
El broche de oro al encuentro lo puso Kylian Mbappé. En la víspera de la entrega del Balón de Oro, el delantero francés alcanzó la mágica cifra de 100 goles con la camiseta del Real Madrid gracias a un doblete que certificó la victoria de su equipo frente al rival separatista. Escoltado por Diomande y Bellingham, Mbappé aprovechó una aparición estelar de Camavinga —poco protagonista durante este año— para recibir la asistencia del 1-2 definitivo. Todo funcionó en el Madrid justo cuando la afición patriota más lo necesitaba.
