
Jerusalén/Nueva York, 24 de septiembre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El mandatario israelí Netanyahu triunfa en la ONU frente al frustrado boicot antisemita y blinda a Israel como el dique contra el terror. El estrepitoso fracaso del boicot institucional del alcalde izquierdista e islamista de Nueva York, Zohran Mamdani, contra la presencia de Israel en la ONU. Las batallas existenciales de la Tierra Santa frente a la maquinaria activista y bélica que busca la exterminación del Estado judío. «Fue una de las decisiones más fáciles»: El impactante momento en que Netanyahu reivindicó los ataques conjuntos contra Irán.
El primer ministro del Estado de Israel, Benjamín «Bibi» Netanyahu, ha protagonizado una histórica intervención desde la tribuna oficial de las Naciones Unidas, coincidiendo con el Debate General del 81º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. En un discurso marcado por la firmeza moral y la defensa inquebrantable de la Tierra Santa, Netanyahu plantó cara de forma directa a las campañas sistemáticas de difamación internacional. A pesar de los intentos desesperados de sabotaje y el boicot escenificado por delegaciones afines al extremismo de corte islamista que abandonaron la sala en señal de rechazo, la delegación oficial israelí arropó a su líder con un clamor de vítores, aplausos prolongados y consignas de apoyo que resonaron con fuerza dentro del recinto. Desde su fundación y reconocimiento legítimo como Estado, Israel se consolida como el único, verdadero y firme dique de contención frente al avance desmedido del terrorismo islamista que amenaza con expandirse desde el Oriente Medio de forma directa hacia Europa.
El fracaso del boicot institucional del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, contra la presencia de Israel en la ONU
La presencia del mandatario israelí en territorio estadounidense se produjo bajo una atmósfera de hostilidad abiertamente instigada desde las propias instituciones locales de la ciudad anfitriona. El ayuntamiento neoyorquino, liderado por el alcalde de corte izquierdista e inclinaciones islamistas radicales, Zohran Mamdani, intentó desplegar todo tipo de trabas políticas con el objetivo declarado de censurar la legítima voz de Israel en el foro internacional. El regidor municipal ha instrumentalizado activamente los recursos locales para jalear corrientes antisemitas en las calles neoyorquinas, tratando de criminalizar a la comitiva hebrea.
Sin embargo, las maniobras de boicot orquestadas por el consistorio neoyorquino resultaron en un fracaso absoluto. Netanyahu subió al estrado principal de la ONU con total autoridad y arremetió de forma directa contra el mandatario de la ciudad desde la propia tribuna global. Con un discurso contundente, el líder israelí expuso la peligrosa degradación de la seguridad que sufren las minorías bajo su mandato, señalándolo públicamente al manifestar que, desde la elección de Mamdani, la comunidad judía ha dejado de sentirse verdaderamente a salvo en las calles de Nueva York.
Este fracaso de la agenda antisemita municipal se hizo patente no solo en el aislamiento de las protestas radicales en el exterior, sino en el cumplimiento estricto de la agenda defensiva de Israel. A pesar del ruido instigado y de las amenazas veladas vertidas previamente desde el entorno de la alcaldía sobre supuestas detenciones, el primer ministro completó su itinerario diplomático con plenas garantías de seguridad. El burdo intento de asfixia política impulsado por la administración de Zohran Mamdani solo sirvió para potenciar y amplificar la resonancia mundial de la soberanía de la Tierra Santa.
Las batallas existenciales de la Tierra Santa frente a la maquinaria activista y bélica que busca la exterminación del Estado judío
Durante su vibrante alocución, Benjamín Netanyahu detalló con absoluta precisión la colosal realidad geopolítica de una nación que combate activamente por su derecho a existir día tras día. El jefe del Ejecutivo israelí pormenorizó cómo Israel ha tenido que batallar simultáneamente en siete frentes militares distintos para neutralizar la agresión violenta de grupos terroristas como Hamás, Hezbolá, las milicias hutíes de Yemen y los insurgentes radicales desplegados en Irak, Siria y las regiones de Judea y Samaria, todos ellos financiados y teledirigidos de manera estructural por el régimen teocrático de Irán. Esta brutal ofensiva multifrente persigue de forma explícita y declarada la destrucción total de la soberanía judía.
A este asedio balístico se le suma lo que Netanyahu catalogó firmemente como el «octavo frente»: una sofisticada y millonaria maquinaria internacional de desinformación, activismo radical e intoxicación mediática coordinada globalmente para demonizar al pueblo judío. El primer ministro denunció de forma directa a los tiranos del mundo por inyectar ingentes cantidades de capital en campaigns de mentiras diseñadas para mermar el apoyo a Israel, citando el papel hostil de plataformas financiadas desde países que amparan las narrativas extremistas. «Los tiranos de todo el mundo buscan amenazarnos, pero al igual que en el campo de batalla militar, el pueblo judío prevalecerá», proclamó con convicción.
Esta ofensiva combinada —que mezcla el lanzamiento de misiles en las fronteras con propaganda coordinada en universidades y cancillerías occidentales— busca debilitar las defensas del Estado de Israel para facilitar su exterminio. No obstante, la firme respuesta exhibida en la ONU reafirma que Israel asume su papel histórico como la barrera fundamental que defiende los valores y la libertad de Occidente frente al terror. La doctrina de seguridad israelí dejó claro ante la comunidad internacional que no se realizarán concesiones frente a los planes de destrucción radical.
Resumen del viaje de Netanyahu a Nueva York: Encuentros bilaterales al más alto nivel
Más allá del impacto directo de su intervención en la plenaria de las Naciones Unidas, la agenda de trabajo de Benjamín Netanyahu en Nueva York reflejó una intensa actividad diplomática orientada a robustecer los lazos defensivos de Occidente. El primer ministro israelí mantuvo una apretada agenda de reuniones bilaterales de carácter estratégico con jefes de Estado y delegaciones internacionales en los márgenes de la Asamblea General. Entre estas sesiones bilaterales, destacaron los encuentros formales con representantes gubernamentales de Grecia y Eslovenia, orientados a coordinar la seguridad y estabilidad en el arco del Mediterráneo oriental. Asimismo, Netanyahu sostuvo importantes reuniones bilaterales de trabajo con delegaciones de Argentina, reforzando la cooperación mutua y los canales institucionales. La Oficina del Primer Ministro enfatizó que estos diálogos sirvieron para apuntalar el reconocimiento del rol fundamental que desempeña la Tierra Santa en la contención de las amenazas globales del terrorismo islámico.
TRANSCRIPCIÓN EN ESPAÑOL DISCURSO DE BIBI
(Presidente de la Asamblea General: La Asamblea escuchará la intervención de Su Excelencia Benjamín Netanyahu, Primer Ministro del Estado de Israel. Solicito al protocolo escoltar a Su Excelencia e invitarlo a dirigirse a la asamblea. Se escuchan murmullos y ruidos de sillas mientras varias delegaciones antiisraelíes se levantan para abandonar el hemiciclo escenificando un boicot. El presidente golpea el mazo). Orden en la sala, por favor. Solicito orden en la sala, por favor).
Primer Ministro Benjamín Netanyahu: «Señor Presidente, antes de comenzar, solo un rápido anuncio: si queda en esta sala algún otro cobarde moral que todavía no se haya marchado, por favor, hágalo ahora mismo. (Primeros vítores y aplausos enérgicos de la delegación de Israel y de las tribunas de invitados).
Sábado de calor extremo: más de 35 grados en el sudoeste y Canarias
Muchas gracias. Damas y caballeros, hace catorce años me paré en este podio y dibujé una línea roja. Prometí evitar que la dictadura asesina de Irán desarrollara bombas atómicas y armas nucleares destinadas a destruir a Israel; armas nucleares que podrían amenazar al mundo entero. Eso es exactamente lo que hicimos.
Ahora permítanme decir algo que podría sorprenderlos: devastar las instalaciones nucleares de Irán fue difícil. Fue muy difícil de hacer. Pero para mí, fue una de las decisiones más fáciles que he tenido que tomar como primer ministro. Porque si no lo hubiéramos hecho, ahora todos estaríamos muertos. (Aplausos cerrados en los escaños israelíes).
Ahora, ¿quieren escuchar la ironía definitiva? ¡Al defenderse a sí mismo, Israel también está defendiendo a many of los países cuyos delegados acaban de abandonar este recinto! De hecho, quiero que sepan que many of sus líderes incluso nos agradecen en privado por haber eliminado las armas nucleares de Irán. Es difícil imaginar una hipocresía más alucinante, pero eso es exactamente lo que es.
Esta no es la primera vez que nos enfrentamos a la amenaza de la aniquilación. El 5 de junio de 1967, Israel estaba rodeado de enemigos que juraban abiertamente destruirnos. En ese entonces no estábamos en Judea y Samaria, el corazón de la patria histórica del pueblo judío. No estábamos en Gaza. No estábamos en los Altos del Golán. Y, señor Ashara, debería saber que los judíos han estado en los Altos del Golán desde los días de Moisés. Puede leerlo en la Biblia.
En aquel momento, en vísperas de la Guerra de los Seis Días en 1967, no estábamos en ninguno de estos lugares. Estábamos en una diminuta franja de tierra —todavía lo estamos— que equivale aproximadamente a un tercio del uno por ciento de la masa territorial de todo el mundo árabe. Sin embargo, acusan a Israel de colonialismo. ¡Vaya colonialismo! ¿Y quiénes nos acusan? Entre ellos hay gente en Gran Bretaña y en Francia. ¡Por el amor de Dios, ellos inventaron el término! Sus colonias abarcaban todo el planeta. Colonialismo… Déjennos en paz… Otra mentira más.
Sin embargo, en aquel momento, en este pequeño pedazo de Tierra, sin Cisjordania, sin Gaza, sin los Altos del Golán, se jugaba la supervivencia misma de este único Estado judío. Porque de esto se trata este conflicto: no se trata de territorios, se trata de la existencia de un Estado judío en cualquier frontera. Y, aun así, en ese momento nos amenazaban con la aniquilación tres ejércitos árabes que estaban a punto de invadirnos. ¿Saben lo que hacían los israelíes en ese momento? Cavaban fosas comunes preparándose para miles y miles de bajas. Preparándose para enterrar a nuestros muertos.
En esa época, yo era un estudiante de secundaria israelí en Filadelfia, Pensilvania. Cinco días antes de que estallara la guerra, volé de regreso a Israel. Encontré un país en total apagón. Israel se preparaba para el impacto. Volé de regreso para ver a mi hermano Jonathan, Yoni. Él era un oficial paracaidista de 21 años y, al igual que el resto del ejército, su unidad ya estaba movilizada. Fui a buscarlo. Me dijeron que los paracaidistas estaban en campamentos en los huertos, en los campos de naranjos alrededor de Ramle. Así que fui allí y pregunté a algunos soldados: ‘¿Saben dónde está Yoni Netanyahu?’. ‘No’. ‘No’. Entonces un tipo dijo: ‘Ah, ¿te refieres al joven? Sí, está en el siguiente huerto’.
Fui allí y, de repente, al final de una larga hilera de árboles, vi a mi hermano. Estaba absolutamente conmocionado de verme. ‘Bibi’, dijo, ‘¿qué haces aquí?’. Corrimos y nos abrazamos. Frente a una taza de café militar improvisado, le hice la pregunta que estaba en mi mente y en la de todo el mundo: ‘Yoni, ¿qué va a pasar?’. Él hizo una pausa. Y luego dijo algo que nunca olvidaré: ‘Vamos a ganar’, dijo. ‘No tenemos otra opción’. (Gran ovación y vítores de la delegación oficial).
Recuerdo esas palabras como si fuera ayer: ‘Vamos a ganar. No tenemos otra opción’. Y luego, ganamos.
Nueve años más tarde, terroristas palestinos secuestraron un avión de pasajeros que se dirigía a Israel y lo llevaron a Entebbe, Uganda. Al igual que los nazis, los terroristas seleccionaron a los pasajeros judíos: hombres, mujeres, niños, bebés. Amenazaron con matarlos a todos si Israel no liberaba a terroristas palestinos. Y luego, el 4 de julio de 1976, en el bicentenario de los Estados Unidos, en una de las misiones de rescate más dramáticas de los tiempos modernos, Yoni lideró a sus valientes soldados hasta el corazón de África. Milagrosamente, rescataron a 103 rehenes judíos y los trajeron a todos a casa, a cada uno de ellos. Mi hermano, el comandante del grupo de asalto, fue el único soldado muerto en esa misión. Quiero agradecer a Uganda nuevamente por erigir recientemente una estatua de Yoni en el lugar donde cayó.
Amigos míos, las palabras de Yoni son tan verdaderas hoy como lo fueron hace más de medio siglo: Vamos a ganar. No tenemos otra opción. En ningún momento se demostró esto de forma más clara que el 7 de octubre de 2023, el día más oscuro en la historia de Israel. En ese día horrible, miles de terroristas palestinos irrumpieron en Israel desde Gaza. Quiero que sepan que no había ni un solo israelí en Gaza en ese momento. ¡Ni un civil, ni un soldado. ¡Ni uno solo! No importó en absoluto. Los terroristas de Hamás cometieron la peor matanza de judíos desde el Holocausto.
Fueron de casa en casa disparando a civiles israelíes a quemarropa. Lo hicieron con regocijo diabólico. Con alegría sádica transmitieron en vivo mientras asesinaban. ¿Y a quiénes asesinaron? A los mismos israelíes —sus vecinos— que les daban trabajo, que recogían a los niños palestinos en la frontera de Gaza y los llevaban a los hospitales israelíes para recibir tratamiento contra el cáncer, y luego los traían de vuelta. ¿Pueden imaginar tal monstruosidad? Estos monstruos de Hamás masacraron a sobrevivientes del Holocausto. Quemaron bebés vivos delante de sus padres. Decapitaron a nuestros hombres. Violaron brutalmente a nuestras mujeres y luego las asesinaron.
En total, masacraron a 1.200 israelíes ese día. Quiero darles una idea de lo que esto significa para un país de 10 millones de habitantes. Proporcionalmente, esto equivale a 40.000 estadounidenses inocentes masacrados en menos de 24 horas. Eso es 16 veces el 9/11. Dieciséis ’11 de septiembre’ ocurridos no muy lejos de aquí. En el más oscuro de los días, nuestros enemigos esperaban que colapsáramos. Bueno, no colapsamos. En su lugar, nos levantamos y luchamos como leones. (El hemiciclo estalla en aplausos y exclamaciones de apoyo masivas).
¡Durante los últimos tres años, nuestros heroicos soldados han luchado día tras día en una guerra de siete frentes! ¿Conocen a algún otro país del tamaño de Nueva Jersey capaz de luchar en una guerra de siete frentes? ¿Y durante tres años? Siete frentes: Hamás, Hezbolá, los hutíes, Irán, las milicias en Irak, las milicias en Siria y los terroristas palestinos en Judea y Samaria. Todos se aliaron contra nosotros para borrarnos de la faz de la Tierra.
Fracasaron. Porque en lugar de colapsar, les propinamos golpes devastadores a todos ellos. Junto con nuestros grandes amigos estadounidenses, aplastamos el ejército, la marina, la fuerza aérea y las instalaciones nucleares de Irán. Israel martilleó a Hamás. Castigamos severamente a Hezbolá. ¿Recuerdan los buscas (beepers)? Bueno, puedo decirles esto: Hezbolá ciertamente los recuerda. (Risas y vítores en la galería).
¿Adivinen qué pasó con la mayor parte del vasto arsenal de Hezbolá de 150.000 misiles balísticos y cohetes, todos apuntados a nuestros civiles? Se han ido. Los líderes de Hezbolá: muertos. Su espíritu: roto. Los architerroristas, los peores asesinos en masa de la Tierra, que no solo mataban a israelíes, sino a estadounidenses, a británicos y a ciudadanos de docenas de países; Jamenei, Deif, Sinwar, Haniyeh y Nasrallah, y miles de otros terroristas que buscaban destruirnos… todos ellos también se han ido.
Los terroristas restantes intentan reagruparse desesperadamente. Todos los días intentan asesinar a nuestra gente. Y en particular, intentan asesinar a nuestro pueblo en nuestra patria histórica, en Judea. Por cierto, de ahí viene la palabra ‘judío’. Judea: esa es nuestra tierra. Intentan asesinarnos, miles de intentos al año contra familias, familias pacíficas que conducen por las carreteras. Disparan a mujeres engendradas; disparan a familias enteras. Por supuesto, nada de esto se cubre en la prensa internacional ni en las redes sociales. Nada de ello. Lo que cubren es a un puñado de delincuentes juveniles, unos 150 en número, que arrojan piedras, que cortan olivos y ocasionalmente encienden algunos fuegos. No puedo tolerar eso. No toleraré el vigilantismo. Somos un país de leyes. Así que les pusimos a nuestro Shin Bet encima. Pero a eso es a lo que ellos llaman ‘violencia de los colonos’…». (La delegación israelí rompe en una ovación en pie y aplausos prolongados).
Damas y caballeros, a lo largo de los siglos, las tiranías que intentaron destruirnos fracasaron una y otra vez. Si Dios quiere, seguirán fracasando. Si reunimos valor, si fortalecemos nuestra determinación, seguiremos venciendo. Como dice la Biblia, netsakh israel lo yeshaker, la eternidad de Israel no vacilará. Y la razón es simple. No tenemos otra opción.
Gracias a todos. (La delegación israelí rompe en una ovación en pie y aplausos prolongados).
