Presidente de Francia Emmanuel Macron: “Francia no admitirá ninguna aventura separatista”

FOTOGRAFÍA. PARÍS (FRANCIA), 04.09.2020. Desde el edificio en el que están enterrados las grandes figuras nacionales, como Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Jean Jaurès, Marie Curie y Simone Veil, entre otros, el presidente francés, Emmanuel Macron defendió la historia y la cultura francesa como forma de adherir a los valores comunes y "comprometerse" con un destino común. Efe

Efe – El presidente francés ha endurecido su discurso contra los comportamientos comunitarios, que él ha pasado a calificar de “separatistas”, y en las últimas semanas ha subido el tono en el discurso sobre la inseguridad, una de las batallas en las que la derecha sigue teniendo más respaldo social. París (Francia), viernes 3 de septiembre de 2020.

El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo este viernes durante la ceremonia del 150 aniversario de la proclamación de la República francesa que el país no admitirá “ninguna aventura separatista”, en una clara crítica al fundamentalismo islámico.

“Las leyes de la República son siempre superiores a las reglas particulares. Por eso no habrá sitio para los que a menudo, en nombre de un dios, con la ayuda de potencias extranjeras, intentan imponer la voz de un grupo. La República es inadmisible y no admite aventuras separatistas”, dijo Macron en un discurso en el Panteón.

La ceremonia, en la que el presidente entregó personalmente el certificado de nacionalidad a cinco ciudadanos de origen extranjero, le sirvió para ensalzar la aportación de los inmigrantes en la construcción del país pero también para defender los “valores republicanos”.

“La República es la libertad de conciencia, el laicismo, este régimen único que garantiza la libertad de creer o no creer pero que no es separable de una libertad de expresión que permite la libertad de blasfemar, de reír, de caricaturizar”, señaló, dos días después del inicio del juicio al atentado del satírico “Charlie Hebdo”.

Macron aseguró que todos los que se enfrentan a los representantes de la República, fuerzas del orden, magistrados, diputados, “serán condenados”.

“Entrar en la República es amarlo todo, no solo una parte. Por eso Francia no derribará sus estatuas. No se elige una parte de su historia”, reivindicó, recuperando la polémica de los últimos meses por el pasado esclavista o racista de algunas de sus figuras.

Para Macron, ser francés pasa por “cultivar las virtudes” de serlo, y asumir “derechos y obligaciones, pero sobre todo obligaciones”.

Reconoció que el país, que debería regirse por el principio de que cada ciudadano pueda construir su vida gracias al trabajo, “está lejos de eso” ya que muchos niños son “discriminados por su color de piel”, y numerosos hombres y mujeres ven puertas cerradas por “no tener los buenos códigos”.

“La igualdad de oportunidades no es efectiva en nuestro país, y por eso es una prioridad de este quinquenio”, aseguró.

El presidente francés ha endurecido su discurso contra los comportamientos comunitarios, que él ha pasado a calificar de “separatistas”, y en las últimas semanas ha subido el tono en el discurso sobre la inseguridad, una de las batallas en las que la derecha sigue teniendo más respaldo social.

Desde el edificio en el que están enterrados las grandes figuras nacionales, como Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Jean Jaurès, Marie Curie y Simone Veil, entre otros, Macron defendió la historia y la cultura francesa como forma de adherir a los valores comunes y “comprometerse” con un destino común.

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