Sánchez mantiene la confianza en su investidura

El horizonte que vislumbran en Moncloa para la resolución final se sitúa en otoño, tras un probable intento de investidura de Alberto Núñez Feijóo que no les inquieta porque tienen el convencimiento de que está abocado al fracaso.

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FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 24 DE JULIO DE 2023. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero Cuadrado (d), hoy tras analizar los resultados del 23J en la Ejecutiva del partido. Efe

Madrid (España), domingo 30 de julio de 2023 (Lasvocesdelpueblo y Agencias)-. Dos noes se han repetido de forma insistente en Moncloa durante la semana posterior al 23J: no hay prisa y no va a ser fácil.Con esas premisas, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, mantiene la confianza en su nueva investidura, tal y como trasladó en la reunión de la Ejecutiva socialista el pasado lunes, pese a que el recuento del voto de los residentes en el exterior le diera una mala noticia.

Ese escrutinio, a falta de la confirmación oficial, restó un escaño a los 122 que se le adjudicaron al PSOE la noche electoral y lo sumó al Partido Popular, que de esta forma aumentó su ventaja un diputado más hasta llegar a los 13.

Pero el problema para las aspiraciones de Sánchez es consecuencia de que ese movimiento exige que si quiere repetir en el cargo, debe convencer a Junts, la formación liderada de facto desde Waterloo por el expresidente Carles Puigdemont, no ya que para que se abstenga, sino para que vote a su favor.

«Eso añade dificultad», reconocen fuentes socialistas que, sin embargo, consideran que sigue siendo plenamente vigente el mensaje que les trasladó su líder el día después de los comicios: «esta democracia encontrará la fórmula de la gobernabilidad».

Pendientes de la fórmula

La cuestión es dar con esa fórmula, y si Sánchez tiene ya en mente algunos de los ingredientes de la misma, no prevé desvelarlos por ahora.

Tras dos campañas electorales casi consecutivas, animó a tomarse un descanso en plenas fechas veraniegas, empezando por él mismo, y situar el inicio de las negociaciones no antes de la segunda mitad de agosto, una vez constituido el día 17 el Parlamento de la nueva legislatura.

No habrá hasta entonces contactos en firme para una hipotética investidura, pero sí los habrá para conformar la Mesa del Congreso (en el Senado el PP se hizo con la mayoría absoluta) y eso puede dar pistas, quizás nada concluyentes, respecto a lo que puede suceder después.

El horizonte que vislumbran en Moncloa para la resolución final se sitúa en otoño, tras un probable intento de investidura de Alberto Núñez Feijóo que no les inquieta porque tienen el convencimiento de que está abocado al fracaso.

Si Feijóo da el paso y se muestra dispuesto a ello ante el rey, las fuentes citadas aseguran que Sánchez no va a dificultar la decisión de Felipe VI de proponerle como candidato.

Lo que si pondría en marcha esa decisión serían los tiempos para que haya una investidura con éxito, ya que, si transcurridos dos meses desde entonces nadie lo logra, se disolverán las Cortes y habrá una nueva llamada a las urnas.

Despejar la incógnita

Entre tantas dudas sobre lo que puede ocurrir, Sánchez sí tiene muy claro que el camino no va a ser sencillo y que la clave es lo que haga el partido de Puigdemont.

«Junts es una incógnita», reconocen en Moncloa, pero remitiéndose al optimismo expresado por el presidente del Gobierno el día después del 23J, ven posible conseguir su voto a favor y aseguran que hay argumentos de sobra para ello.

Y trabajarán para convencerles pero siempre, afirman, dentro del marco constitucional, lo que descartaría la exigencia de autodeterminación que esa formación ha puesto sobre la mesa junto con la de una amnistía que genera igualmente muchas dudas constitucionales.

Este sábado, Puigdemont recalcaba de forma más genérica que sólo apoyarán a Sánchez si se llega a un acuerdo sobre el Procés y no sobre su situación personal, y advertía de que la negociación se debe desarrollar sin presión y sin practicar el «chantaje político».

Los socialistas no están solos en su intento de convencerle.

Sumar ya ha encargado al exportavoz de los comunes en el Congreso, Jaume Asens que, aprovechando su buena relación con Puigdemont, trabaje en esa dirección, y ERC también intenta ir al unísono con Junts hacia el apoyo a Sánchez, aunque marcando exigencias que elevan el precio de ese respaldo y dando la palabra a su militancia para que certifiquen esa posición.

«Todo puede pasar»

Una tarea por tanto en varios frentes que invitan a la esperanza en Moncloa, aunque son conscientes de que «todo puede pasar» y quedan muchas semanas de incertidumbre.

Situación que recuerdan que no es nueva para el presidente del Gobierno tras todos los obstáculos que tuvo que sortear hasta llegar a su investidura en 2019.

Ahora, tal y como ha venido afirmando durante la campaña electoral, aseguran que está dispuesto a buscar «hasta debajo de las piedras» los síes suficientes para repetir en el cargo con el objetivo de seguir impulsando políticas que permitan avanzar a España, pero repiten: sin salirse ni un ápice del marco constitucional.

Se trata por tanto de convencer a Puigdemont.

Un panorama que quizás no entraba en los cálculos de Sánchez cuando días antes del 23J consideró que el expresidente de la Generalitat fue un problema en el pasado para España, pero ahora se había convertido en una mera anécdota.