Se arman para hacer frente a la criminalidad

.”Fue una semana de no dormir, de estar en pie en la comunidad, de ver que disparaban a gente, de que nos dispararan”, cuenta a Efe este músico y emprendedor desde el campo de tiro donde entrena en su ciudad (este de Sudáfrica), la más golpeada por la violencia.

FOTOGRAFÍA. JOHANNESBURGO (SUDÁFRICA), 17.09.2021. Sudafricanos se arman para hacer frente a la criminalidad. «Una experiencia traumática de auténtico terror». Así recuerda Surav Jimmi, vecino de Durban, la ola de disturbios que, con la Policía desbordada, dejó 354 muertos en Sudáfrica en julio. Jimmi, como muchos sudafricanos, tramita ahora su licencia de armas porque no ve otra forma de estar a salvo. Efe

Efe.- Johannesburgo (Sudáfrica), viernes 17 de septiembre de 2021. Incluye las imágenes de recurso  de gente probando armas de fuego en ‘Girls On Fire’ en Johannesburgo (Sudáfrica). Incluye totales de Suraw Jimmi, vecino de Aurban (Sudáfrica); de Lynette Oxley, propietaria de tienda de armas, instructora y fundadora de ‘Girls On Fire’; de Tshepi MMekwa, integrante de ‘Girls On Fire’; de Damian Enslin, presidente de la Sociedad Sudafricana de Propietarios de Armas de Fuego (SAGA); de Shenilla Mohamer, directora en Sudáfrica de Amnistía Internacional; y de Claire Taylor, investigadora de Gun Free South Africa. “Una experiencia traumática de auténtico terror”. Así recuerda Surav Jimmi, vecino de Durban, la ola de disturbios que, con la Policía desbordada, dejó 354 muertos en Sudáfrica en julio. Jimmi, como muchos sudafricanos, tramita ahora su licencia de armas porque no ve otra forma de estar a salvo.

VÍDEO.

“Fue una semana de no dormir, de estar en pie en la comunidad, de ver que disparaban a gente, de que nos dispararan”, cuenta a Efe este músico y emprendedor desde el campo de tiro donde entrena en su ciudad (este de Sudáfrica), la más golpeada por la violencia.

“Ahora tendré la paz mental de decir ‘si vuelven a atacarnos con armas de fuego, yo también estaré armado'”, agrega.

Comparada por el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, con los convulsos tiempos del desmantelamiento del sistema racista del “apartheid” en los años 90, la ola de violencia que Sudáfrica vivió a comienzos de julio causó muertes y pérdidas millonarias (3.500 millones de dólares, según el Gobierno).

Aquellos días, las imágenes televisadas en directo del caos rampante en las provincias de Gauteng (centro) y Kwazulu-Natal (este) asestaron también un duro golpe a la confianza de los sudafricanos en las instituciones y fuerzas de seguridad, ya mermada desde antes por la criminalidad y la corrupción.

“La Policía estaba detrás de nosotros, los miembros de la comunidad. ¿Es eso algo en lo que podemos confiar? ¿Puedo decir que confío en que la Policía cuidará de mí?”, cuestiona Jimmi.

SIN CONFIANZA EN LA POLICÍA

Como ocurre con Jimmi, el miedo a futuros incidentes está alimentando el interés de los sudafricanos por las armas, ya que la legislación permite -de momento, pues hay un proyecto de enmienda en debate- su posesión para autodefensa.

“(Los ciudadanos) pensaban que era el fin del mundo. Lo que ha pasado como resultado, específicamente en Kwazulu-Natal, es (un aumento de) cuatro o cinco veces el número de personas interesadas en adquirir competencias en armas de fuego”, detalla a Efe Damian Enslin, presidente de la Sociedad Sudafricana de Propietarios de Armas de fuego (SAGA).

“Mucha gente pensaba, quizás ingenuamente, que si algo pasaba podía confiar en la Policía, que podía confiar en el Gobierno para protegerlos (…) Mucha gente vio que no era el caso”, añade.

La misma tendencia ve en Johannesburgo Lynette Oxley, instructora y fundadora de “Girls On Fire”, un programa enfocado a “empoderar” a las mujeres con las armas de fuego y a “combatir” así la violencia machista (otra grave lacra en Sudáfrica).

“Yo llevo un arma para defensa personal, algo que es obviamente muy importante en el contexto sudafricano. Las mujeres están desprotegidas. Si me ataca un agresor de más tamaño, la única forma de defenderme eficientemente es con un arma”, dice a Efe Oxley, durante un descanso en el campo de tiro Cecil Payne.

“La Policía es incapaz, ineficiente (…) Siempre hago la broma de que no puedes llevar un cuchillo a un tiroteo. Eso es verdad en el contexto de Sudáfrica”, agrega Tshepi Mmekwa, integrante de “Girls on fire”.

No solo los amantes de las armas perciben esta tendencia. Grupos como la asociación Gun Free South Africa (Sudáfrica Libre de Armas) o Amnistía Internacional (AI) advierten, preocupados, el creciente interés.

“Respeto totalmente la forma en la que se siente la gente porque Sudáfrica no es un lugar seguro (…). Aun así, no pensamos que armar a todo el mundo sea la solución al crimen”, apunta a Efe Shenilla Mohamed, directora en Sudáfrica de AI.

FOTOGRAFÍA. JOHANNESBURGO (SUDÁFRICA), 17.09.2021. Sudafricanos se arman para hacer frente a la criminalidad. «Una experiencia traumática de auténtico terror». Así recuerda Surav Jimmi, vecino de Durban, la ola de disturbios que, con la Policía desbordada, dejó 354 muertos en Sudáfrica en julio. Jimmi, como muchos sudafricanos, tramita ahora su licencia de armas porque no ve otra forma de estar a salvo. Efe

EL DILEMA DE RESTRINGIR LAS ARMAS LEGALES

Según cifras oficiales, en Sudáfrica -país con tradición armamentística y de caza, pero también con alta criminalidad y profundas desigualdades-, las armas registradas por civiles rondan los 3 millones (un 3 % de la población tiene licencia, la mayoría para autodefensa).

Se desconoce, por contra, cuántos millones hay en manos de criminales. Normalmente, proceden del contrabando o incluso de robos o corrupción policial, pero una parte deviene también de las armas registradas.

“Las últimas cifras que tenemos de la Policía son que, cada día, individuos con licencia reportan perder unas 24 armas”, indica Claire Taylor, investigadora de Gun Free South Africa.

“En 1994 (fin del ‘apartheid’), vimos un incremento similar de civiles que querían poseer armas. Cuatro años más tarde tuvimos las tasas más altas de muertes por arma de fuego: a 34 personas les disparaban y morían cada día en 1998. Esperamos ver un incremento similar de la violencia por arma de fuego en unos años”, expone.

Esa tesis es rechazada por los tenedores de armas, que esgrimen que un reciente estudio de la Universidad de Witwatersrand (Johannesburgo), encargado por el Gobierno, concluyó que solo el 5 % de los crímenes registrados por la Policía está relacionado con las armas reguladas.

“Si quitas las armas a los ciudadanos que cumplen la ley, los únicos que tendrán pistolas son los criminales”, recalca Enslin.

En lo que sí hay acuerdo es en señalar la responsabilidad gubernamental y de las fuerzas del orden en la inseguridad.

“Un área clave es profesionalizar la Policía y hacer que rinda cuentas. Pero poseer un arma no va a lograr eso, lo que hace es individualizar la seguridad”, recalca Taylor.

“Nos están fallando, pero eso no significa que dejemos de pedirles responsabilidades. Cuanto más hagamos por ellos su trabajo, menos lo harán”, concluye, por su parte, Mohamed.

Traducción totales Surav Jimmi, vecino de Durban (Sudáfrica):

1.- “Una experiencia traumática de auténtico terror. La sensación de no saber qué es lo que va a pasar ni cuándo. Fue algo terrible… física, mentalmente y también espirituamente”.

2.- “Creo que una vez que vimos la falta de competencia policial (…) la comunidad tuvo que dar el paso. Tenemos una familia (…). Así que lo importante es que la comunidad se levantó unida”.

Traducción total Lynette Oxley, propietaria de tienda de armas, instructora y fundadora de “Girls On Fire”:

1.- “Yo llevo un arma para defensa personal, algo que es obviamente muy importante en el contexto sudafricano. Las mujeres están bastante desprotegidas. Si me ataca un agresor con más tamaño, la única forma de defenderme eficientemente es con un arma de fuego”.

Traducción total Tshepi Mmekwa, integrante de Girls On Fire:

1.- “Es importante que solo puedes combatir el fuego con fuego. Siempre hago la broma de que no puedes llevar un cuchillo a una pelea con pistolas. Eso es verdad en el contexto de Sudáfrica”.

Traducción totales Damian Enslin, presidente de la Sociedad Sudafricana de Propietarios de Armas de fuego (SAGA)”.

1.- “Ellos realmente pensaban que era el fin del mundo para ellos. Y lo que ha pasado como resultado, específicamente en KZN (KwaZulu-Natal), es alrededor de cuatro o cinco veces el volumen o el número de gente que está interesada en tener competencias en armas de fuego y hacer el entrenamiento, los números se han cuadruplicado, cuatro o cinco veces lo que solían ser”.

2- “Mucha gente, quizás ingenuamente, pensaba que si algo ocurría podrían confiar en la Policía, podrían confiar en el Gobierno para protegerlos, para salir y asegurarse de que los saqueos eran frenados y contenidos, que no continuaran. Y mucha gente vio que ese no era el caso”.

3.- “Si quitas todas las armas de fuego a los ciudadanos que cumplen la ley, los únicos que van a tener armas son los criminales”.

Traducción totales Shenilla Mohamed, directora en Sudáfrica de Amnistía Internacional:

1.- “Respeto totalmente la forma en la que se siente la gente porque Sudáfrica no es un lugar seguro”.

2.- “Aun así, no pensamos que armar a todo el mundo sea la solución al crimen”, apunta a Efe Shenilla Mohamed, directora en Sudáfrica de AI”.

3.- “Cuanto más hagamos por ellos su trabajo, menos lo harán”.

Traducción totales Claire Taylor, investigadora de Gun Free South Africa:

1. “Las últimas cifras que tenemos de la Policía son que, cada día, en Sudáfrica, individuos con licencia reportan perder unas 24 armas”.

2.- “En 1994 (fin del ‘apartheid’), vimos un incremento similar de civiles que querían poseer armas. Cuatro años más tarde, en 1998, tuvimos las tasas más altas de muertes por arma de fuego. A 34 personas les disparaban y morían cada día en 1998. Así que con la mayor adopción y el incremento de la demanda de armas, esperamos ver un incremento similar de la violencia por arma de fuego en unos años”.

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