Una taekwondista Adriana Cerezo Iglesias (17 años), primera medallista española en los JJOO de Tokio 2020

.Fresca, vivaz, eléctrica, dicharachera, valiente. Adriana es una joven deportista que estudia y entrena, como muchas otras, pero que ha enfocado en el taekwondo su energía vital y su inacabable caudal de optimismo, ganas y capacidad

Efe.- Tokio (Japón), sábado 24 de julio de 2021. Una taekwondista de 17 años, Adriana Cerezo Iglesias, la más joven del equipo olímpico en Tokio, metió a España en el medallero con su presea de plata en la categoría de hasta 49 kilos de la disciplina, al día siguiente de la ceremonia inaugural.

Actuando sin complejos ante una figura consagrada, la madrileña se quedó a un solo punto (11-10) de la medalla de oro, que fue para la actual número uno del mundo y bronce en Río 2016, la tailandesa Panipak Wongpattanakit.

Fresca, vivaz, eléctrica, dicharachera, valiente. Adriana es una joven deportista que estudia y entrena, como muchas otras, pero que ha enfocado en el taekwondo su energía vital y su inacabable caudal de optimismo, ganas y capacidad.

FOTOGRAFÍA. TOKIO (JAPÓN), 24.07.2021. Efe.- Tokio (Japón), sábado 24 de julio de 2021. Una taekwondista de 17 años, Adriana Cerezo Iglesias, la más joven del equipo olímpico en Tokio, metió a España en el medallero con su presea de plata en la categoría de hasta 49 kilos de la disciplina, al día siguiente de la ceremonia inaugural. Efe

El pasado mes de abril, en Sofia, en el campeonato de Europa, explotó el trabajo que lleva acumulado desde que a los cuatro años su abuelo decidiera apuntarla a taekwondo, quizá para gestionar el exceso de vitalidad de la niña.

“Si no fuese a por la medalla de oro no estaría aquí. Voy al cien por cien a por ella. Trabajé para ello y es mi mayor ilusión”, ha manifestado, ya en Tokio, Cerezo con la naturalidad de sus 17 años y la confianza ciega en su calidad y posibilidades.

Igual que ocurrió en Sofía, en su primer campeonato continental absoluto, en Tokio Adriana está siendo un torbellino, una fuerza desatada en busca de la victoria, sin importar la edad y el palmarés de cuantas rivales le iban saliendo al paso.

Buena estudiante y buena competidora, Adriana Cerezo, la benjamina del equipo olímpico español, tuvo el honor de inaugurar el medallero para la delegación española.

En su camino hacia el oro sólo se interpuso la tailandesa Panipak Wongpattanakit, frente a la que salió, como siempre, sin complejos a por la victoria desde el primer segundo de combate.

No importa la rival, no importan las circunstancias. Su juventud y ganas pueden con todo, incluso con una final olímpica con solo 17 años. Podrá ganar o perder, pero lo dará todo en el combate y lo que es seguro ya es que abrió el medallero de España en Tokio.

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