Vox estalla contra el Ayuntamiento de Barcelona por mantener lazos institucionales con Marruecos

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FOTOGRAFÍA. CEUTA (ESPAÑA), 30 DE JULIO DE 2026. Un soldado del Ejercito español solo puede mirar y no hacer nada absolutamente ante la invasión marroquí de la Ciudad Autónoma española de Ceuta este jueves 30 de julio de 2026. Varias decenas de miles de marroquíes han llegado a la ciudad a nado y a pie desde el miércoles 29 de julio y se espera que la invasión continúa maña viernes. Efe
FOTOGRAFÍA. CEUTA (ESPAÑA), 30 DE JULIO DE 2026. Un soldado del Ejercito español solo puede mirar y no hacer nada absolutamente ante la invasión marroquí de la Ciudad Autónoma española de Ceuta este jueves 30 de julio de 2026. Varias decenas de miles de marroquíes han llegado a la ciudad a nado y a pie desde el miércoles 29 de julio y se espera que la invasión continúa maña viernes. Efe

Barcelona, jueves 17 de septiembre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- La formación política patriota Vox denuncia que el Ayuntamiento de Barcelona rechaza romper relaciones institucionales con Marruecos tras los graves sucesos en Ceuta. «Exigimos también que ningún euro público municipal pueda terminar financiando, directa o indirectamente, actividades destinadas a facilitar o favorecer la entrada ilegal a España», afirmó el presidente del Grupo Municipal de Vox, Gonzalo de Oro-Pulido Plaza.

El Grupo Municipal de Vox en el Ayuntamiento de Barcelona ha denunciado públicamente el rechazo de la corporación municipal a romper las relaciones institucionales con el Reino de Marruecos. La propuesta, promovida por el concejal de Vox, Liberto Senderos Oliva, e interviniendo en comisión el presidente del grupo municipal de Vox, Gonzalo de Oro-Pulido Plaza, fue rechazada en la Comisión de Presidencia, Seguridad y Régimen Interior tras el voto en contra del PSC, Junts, ERC y Comunes.

La iniciativa pretendía que el consistorio barcelonés expresara su solidaridad con los vecinos de Ceuta tras los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio de 2026, cuando tuvo lugar una entrada masiva e irregular de decenas de miles de personas. Asimismo, reclamaba suspender de manera preventiva la participación municipal en actos institucionales o protocolarios promovidos por representantes marroquíes mientras no se esclarezca la posible implicación o colaboración de agentes extranjeros en lo sucedido.

Durante su intervención, Oro-Pulido criticó duramente la inactividad de las fuerzas políticas tradicionales y los partidos separatistas y de izquierda en el consistorio: «Lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio no puede tratarse como una crisis migratoria más. Estamos hablando de una auténtica invasión de nuestro territorio por una cantidad de personas equivalente en número a la propia población de Ceuta».

Oro-Pulido subrayó la trascendencia nacional del conflicto y la responsabilidad que atañe a las administraciones locales en la gestión de sus recursos: «Lo que pasó en Ceuta afecta a toda España y también a la ciudad de Barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona debe romper cualquier relación con el Reino de Marruecos, sus instituciones, sus ciudades y cualquier tipo de colaboración con Marruecos y sus organismos oficiales, al menos hasta que esto se aclare».

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Añadió: «¿Puede Barcelona quedarse de brazos cruzados ante una agresión directa a nuestros compatriotas ceutíes mientras hiperventila cuando pasa algo en la otra punta del planeta? Estamos hablando de decidir a quién invita Barcelona a sus actos, con quién participa institucionalmente y qué relaciones institucionales quiere mantener con un país que muestra constantemente su hostilidad y utiliza la inmigración irregular masiva con el único fin de presionar a nuestras autoridades».

Oro-Pulido hizo especial hincapié en la necesidad de fiscalizar el gasto público y evitar que las subvenciones o convenios suscritos por el Ayuntamiento sirvan para financiar a entidades que favorezcan la inmigración ilegal: «Hay que recordar que el dinero público no es del gobierno municipal, ni siquiera del Ayuntamiento; es de los barceloneses. Por eso exigimos también que ningún euro público municipal pueda terminar financiando, directa o indirectamente, actividades destinadas a facilitar o favorecer la entrada ilegal a España. Porque Barcelona no puede controlar las fronteras, pero sí decidir qué relaciones mantiene y cómo controla el dinero público que entrega alegremente».

Con el rechazo a esta propuesta, Vox lamenta que el PSC junto a sus socios habituales vuelva a ponerse de perfil ante las agresiones a la soberanía e integridad nacional, priorizando las agendas de colaboración con regímenes extranjeros por encima del control riguroso de los fondos públicos de los barceloneses.