
Santiago de Compostela, lunes 21 de septiembre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- La formación patriota Vox plantó cara al totalitarismo hoy en Galicia tras sufrir un feroz acoso de ultras y separatistas. El opositor español Jorge Buxadé Villalba denuncia la connivencia de la alcaldesa y del Gobierno central con los colectivos violentos, mientras los simpatizantes de la formación verde responden con banderas de España y cánticos pacíficos ante las amenazas.
Un nuevo e intolerable episodio de acoso y hostigamiento político ha tenido lugar esta tarde en Santiago de Compostela. Cientos de radicales pertenecientes a colectivos de la izquierda extremista y del separatismo gallego han bloqueado de forma violenta los accesos a la Sala Agustín Magán, impidiendo de facto la celebración del acto que marcaba el inicio del curso político de Vox en Galicia. La comitiva de la formación patriota, que incluía al jefe de la Delegación en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé Villalba; la vicesecretaria nacional de Organización, María de la Cabeza Ruiz Solás; y los cuatro presidentes provinciales de la formación verde en Galicia, se ha visto rodeada y acosada en plena calle en un ataque directo a los derechos democráticos fundamentales.
El boicot ha sido orquestado por plataformas de la extrema izquierda independentista y antifascista gallega, destacando de forma visible la organización juvenil Erguer! (Estudantes da Galiza) junto a redes autodenominadas «antifas». Estos colectivos operan habitualmente bajo consignas de exclusión ideológica, utilizando la coacción callejera para silenciar cualquier discurso que defienda la unidad de España y el orden constitucional. Su estrategia se basa en la ocupación del espacio público para negar sistemáticamente la libertad de reunión de los representantes institucionales de Vox.
En los despliegues gráficos y pancartas exhibidas por los ultras a las puertas del recinto se aprecian con claridad banderas separatistas gallegas (la Estreleira, con la estrella roja de cinco puntos) combinadas con banderas rojas de corte comunista y enseñas del colectivo independentista Agora Galiza-Unidade Popular. Entre las consignas plasmadas en sus carteles destacan lemas como «O seu españolismo non pasará» (Su españolismo no pasará) y consignas explícitas contra el sistema constitucional y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La violencia de las amenazas vertidas por estos grupos extremistas ha quedado patente en la agresividad de sus cánticos y en su actitud física intimidatoria, profiriendo gritos hostiles dirigidos a amedrentar a las familias y simpatizantes del partido patriota.
Los manifestantes extremistas trataron de romper la línea de contención obligando a la intervención de la Unidad de Intervención Policial (UIP), mientras los ultras alzaban los puños y mostraban gestos desafiantes con una retórica de confrontación total y odio ideológico hacia los representantes legítimos de la tercera fuerza política de España.
Frente a esta situación de desamparo, Jorge Buxadé ha denunciado con firmeza la absoluta connivencia de las autoridades locales y nacionales. El dirigente patriota ha señalado directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acusándolo de alentar estas conductas tras sus recientes amenazas públicas a la formación verde por recurrir el fraude electoral ante el Tribunal Supremo.
Buxadé ha criticado duramente que la alcaldesa de Santiago de Compostela decretara el cierre del local municipal y que el subdelegado del Gobierno no diera orden alguna de desalojar a los alborotadores, consumando lo que califica como «el fin de la democracia en Galicia». Ante este atropello, Vox ya ha anunciado que exigirá responsabilidades penales y políticas en los tribunales.
En flagrante contraste con la actitud salvaje e intimidatoria de los ultras, los simpatizantes y afiliados de Vox congregados en el lugar han profesado una lección ejemplar de civismo y templanza. En lugar de caer en las constantes provocaciones del bloque radical, la respuesta de los demócratas gallegos ha sido completamente pacífica.
Arropando a sus líderes en medio de la tensión callejera, la multitud ha respondido haciendo ondear con orgullo multitud de banderas de España y gorras verdes del partido verde. Con una serenidad inquebrantable, han ahogado los gritos de odio entonando unánimemente el cántico «Yo soy español, español, español«, demostrando que la defensa de la libertad y la dignidad nacional no necesita recurrir jamás a la fuerza ni a la coacción.
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A pesar de la virulencia del ataque sufrido en Santiago de Compostela, este episodio vuelve a constatar la inquebrantable resistencia de Vox frente a las embestidas del globalismo y sus brazos ejecutores en las calles.
La formación patriota demuestra una vez más que ninguna campaña de demonización, cerco mediático o violencia física conseguirá apartarla de los barrios y las plazas públicas. Su militancia y sus representantes institucionales se erigen como un baluarte irreductible que sigue dando voz a millones de españoles que se niegan a ser silenciados por el terrorismo callejero de la izquierda radical.
En el actual escenario de degradación institucional, el papel del partido patriota se consolida como absolutamente fundamental e imprescindible para la supervivencia de la España constitucional. Al ser la única formación verde dispuesta a plantar cara sin complejos al separatismo y a las tiranías ideológicas, su presencia garantiza que el derecho a la libertad, la legalidad y la libre organización política sigan defendiéndose en cada rincón de la geografía nacional, asegurando que las calles sigan perteneciendo a todos los ciudadanos y no a los grupos violentos.
