Algo más fuertes

.En el exterior somos poca cosa
.En el interior, la imagen de España es la imagen de una entidad que se desploma
.No se puede vivir con esta constante imagen de eterna debilidad

FOTOGRAFÍA. SAN ANDRÉS DE LA BARCA (BARCELONA) ESPAÑA, 17.06.2018. Una activista española, vecina de Cataluña, que lucha contra el sectarismo y adoctrinamiento escolar en esta Comunidad autónoma española, precisamente contra la segregación racial que impone el nazismo independentista en el Instituto 'El Palau de San Andrés de la Barca' (Barcelona) contra los escolares hispanos por ser hijos de la Guardia Civil, muestra con orgullo su amor a España por las calles de esta ciudad de la comarca del Bajo Llobregat, tras asistir a una concentración en la esplanada del mercadillo semanal de la ciudad. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Redacción.- Barcelona (España), sábado 25 de septiembre de 2021. Como país, hemos cumplido muchos retos, la sociedad expresa sus anhelos, habla de distintas cosas. Y en este contexto, de gente hablando de todo, yo lo que echo en falta es anhelar también ser un “poquito más fuertes”. Sí, lo echo en falta. Pertenecemos a un Estado débil. Si algo marca el Estado español de nuestro tiempo es este rasgo de la constante debilidad. No sé si se podría cambiar esto.

En el exterior somos poca cosa. Todos los que pertenecemos al mundo hispano, fuertes antes del siglo XIX, nos hemos convertido en Estados anodinos a nivel internacional tras las independencias de sus respectivos países. En general, no tenemos voz alguna en el mundo. No se entiende esa preferencia por la mediocridad pudiendo ser algo más, todos juntos. El G7 es todo un insulto a la racionalidad y a la historia.

En el interior, la imagen de España es la imagen de una entidad que se desploma. Todo son concesiones, fruto de una España débil y de unas reglas que nos obligan a ser débiles. El castellano como lengua se desplaza y suplanta a favor de otros idiomas con todo descaro. Todo lo que es fuerte (políticas segregacionistas) es hoy mediocridad. Aquellos que más agredieron son aquellos que más tienen. El interior se vacía, el “ciudadano” de esas zonas lleva décadas emigrando hacia la costa y allí tiene que padecer un lavado de cerebro (pobre individuo, que ha de sucumbir en solitario a unas reglas que le piden que se convierta -él y su familia- en lo contrario de lo que es). Sin que el Estado lo remedie, sino todo lo contrario.

Uno se pregunta hasta qué punto, junto a otros anhelos, podríamos empezar a preocuparnos también por ser un poquito más fuertes. Y todo empieza por plantearnos esta cuestión que estoy planteando. Junto a otras ambiciones, ¿por qué no está también? Uno empieza a tener la sensación de pertenecer a un Estado menesteroso (tanto si es rojo como azul o naranja o amarillo) y me pregunto si se podría ir cambiando poco a poco toda esta tendencia, incluso aunque fuera sin grandes pretensiones. Pero algo, al menos que alguien se lo plantee también, ya que está descompensada la importancia que hemos dado a algunas cosas y la escasa relevancia que hemos otorgado a otras, como ésta que comento.

En la propia Unión Europea estamos en segunda fila pese a tener un tradición jurídica importante (por ejemplo, las primeras Cortes del mundo), la lengua hoy día más relevante de la Unión Europea en el contexto internacional, y un territorio -de momento- considerable (504.748 km2). Más allá, nos hemos vinculado internacionalmente a Estados Unidos, potencia que sin embargo no nos aprecia. Los hispanos en general viven un mundo mediocre y débil, en una desunión absurda.

El cambio empieza por tener en mente algo diferente. Para conseguir algo primero hay que concebirlo. Es preciso al menos tener presente este reto o ambición, junto a otros. Sin perder ninguno de nuestros logros, nos merecemos tener un día la sensación de que hemos conseguido también ser algo más fuertes. Al menos pongámoslo dentro de nuestros retos y reivindicaciones. Todo esto pasa acaso también por aportar una imagen más verdadera y menos derrotista del pasado, lejos de la acostumbrada y falseada e interesada visión negativa, que no se corresponde con la verdad a poco que se investigue. O quizás enfatizar también algo más nuestras grandes empresas que consiguen cosas importantes…

No se puede vivir con esta constante imagen de eterna debilidad. Se contesta la bandera, se contesta el himno, y a las instituciones y los logros del pasado. El progreso se identifica con lo que nos hace cada día más débiles. En los propios premios o reconocimientos parece haber una preferencia a otorgar estos a personas de tal cariz contrario a estos valores que propugno. Por no hablar del mundo mediático y editorial.

Precisamente, el “Estado español algo más fuerte” que aquí se postula, cuando se manifiesta es para llevar a cabo imposiciones ideológicas partidistas, por cierto. De unos sobre otros. No puede ser este el quid.

Ser más fuertes significa en cambio apostar por temas neutrales ideológicamente, temas de Estado que nos representan a todos en el interior y en el exterior, simplemente que encarnen idea de fortaleza en general. Que simbolicen o encarnen una imagen de España más poderosa dentro de la paz y el concierto internacional. Posiblemente con solo tener en nuestra cabeza estas ideas, y adoptarlas como prioridad (después de un tiempo pasado, de divisiones, que ya está agotado) baste para empezar. Hagamos lo que podamos, y hasta donde nos dejen, pero al menos intentémoslo, y pongámoslo como hoja de ruta.

Catedrático de Derecho administrativo en la Universidad de Alicante (2002)

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