Artur Mas culmina su inhabilitación por el 9N y puede ser candidato a la Generalidad

FOTOGRAFÍA. CATALUÑA (ESPAÑA), MAYO DE 2018. Vista del inhabilitado delincuente expresidente separatista de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas Gavarró, durante uno de sus mítines de ataques y campaña de odio hacia el Reino de España y su genet. Efe

Lasvocesdelpueblo y Agencias – El expresidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas Gavarró, culmina este domingo, 23 de febrero de 2020, los 13 meses de inhabilitación a los que fue condenado por el golpe separatista del pasado 9 de noviembre de 2014 (9N) en Cataluña y puede volver a primera línea política -si él quiere y con el beneplácito de Carles Puigdemont-, en un momento preelectoral en Cataluña y en pleno debate de candidatos en la formación separatista Juntos por Cataluña (JxCat). Barcelona (España), sábado 22 de febrero de 2020.

Delfín del que fuera durante 23 años presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ejecutor de los recortes en plena crisis y artífice del Procés a partir de 2012, Mas tiene desde mañana vía libre para ser candidato electoral y ejercer un cargo público.

Pero ¿lo hará?

ESCENARIOS DE FUTURO

Públicamente, Mas ha preferido mantener el interrogante sobre si será candidato: «Desde el punto de vista legal, podré a partir de febrero. Desde un punto de vista político, no lo sé. Y desde punto vista personal, sería que no», ha dicho en entrevistas recientes.

Mas, organizador de la consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014, es un referente en el espacio postconvergente, pero mucho ha llovido desde que en enero de 2016, repudiado por la CUP -que se negó a investirlo como presidente-, tuvo que ceder el testigo a Puigdemont, y difícilmente tendrá cabida en puestos relevantes -no meramente simbólicos- en la futura lista electoral de JxCat.

Los sectores más cercanos a Puigdemont y alejados del PDeCAT -la formación heredera de CDC- no dejan de verle como un convergente que aplicó recortes y que estuvo al frente de una Convergencia salpicada por casos de corrupción, por lo que no verían con buenos ojos que se postulara como próximo candidato de JxCat a la Generalitat.

Además, sus diferencias con Puigdemont sobre cómo orientar el Procés son notorias, si bien Mas ha mantenido las distancias con el sector crítico encabezado por la senadora Marta Pascal, excoordinadora general del PDeCAT, una de las voces que le aconsejó repetir elecciones en lugar de dar un «paso al lado» en 2016 y que en estos momentos se plantea crear otro partido más moderado.

El exlíder de CiU se ha dedicado en los últimos meses a trabajar entre bastidores para tratar de tejer puentes entre el PDeCAT -que ahora preside David Bonvehí- y Waterloo, desde donde Puigdemont mueve los hilos del difuso espacio de JxCat, que abarca no solo a los herederos de la antigua Convergencia sino también a la Crida Nacional per la República -que lidera Jordi Sánchez desde prisión- y a sectores independientes que se han ido acercando al proyecto.

EL PRESIDENT DE LA CONSULTA

Hace seis años, Puigdemont era simplemente el alcalde de Girona y Mas, el presidente que se disponía a liderar, por primera vez, una consulta sobre la independencia que marcó su trayectoria política.

Después de un primer mandato al frente de la Generalitat condicionado por los recortes (2010-2012), Mas viró hacia el independentismo y, tras ser reelegido en los comicios de finales de 2012, apostó por organizar una consulta sobre la independencia que llevó a cabo el 9 de noviembre de 2014 sin el acuerdo del Gobierno de Mariano Rajoy y desoyendo al Tribunal Constitucional.

El golpe del 9N fue un éxito organizativo del Gobierno catalán, tras una negociación de las condiciones del golpe con entre PP, PSOE y separatismo —según confirmó el entonces presidente del PP y de Gobierno, Mariano Rajoy Brey, y el separatismo el mismo 9N en directo durante una entrevista a TV3. Tambien, un cargo de Ciudadanos confirmó el encuentro PP, PSOE y separatismo durante una entrevista a TV3 el mismo día del golpe—, pero le acabó llevando al banco de los acusados del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), junto con los exconsejeros Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs (este último fue juzgado directamente en el Tribunal Supremo al ser entonces diputado en el Congreso).

EL PRIMER JUICIO DEL PROCÉS

El 6 de febrero de 2017, Mas subió la escalinata del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para ser juzgado por desobediencia en una de las ya numerosas jornadas históricas del proceso independentista.

Era la primera vez desde la Transición que se juzgaba a alguien por su actuación como presidente, aunque entonces Mas ya no era inquilino del Palacio del Gobierno de la Generalitat.

Un año atrás, Mas había dejado paso a Puigdemont, al no haber logrado que la CUP desistiera de su propósito de vetar su investidura y enviarlo «a la papelera de la historia».

El 13 de marzo de 2017, el TSJC condenó a Mas por desobediencia a dos años de inhabilitación, que luego el Tribunal Supremo, en un fallo conocido el 17 de diciembre de 2018, rebajó a 13 meses al equipararlo con la condena a Homs.

La ejecución de la sentencia comenzó el 23 de enero de 2019, por lo que la inhabilitación de Mas culmina este domingo, marcado en el calendario -caprichos de la historia- como un 23F.

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