El Atlético de Madrid tumba al Manchester United en un Metropolitano eléctrico

El conjunto de Diego Simeone encadena su quinta victoria oficial consecutiva tras adelantarse a los 52 segundos de juego. La expulsión de Leny Yoro en la segunda mitad facilitó la sentencia definitiva de los rojiblancos en Europa.

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FOTOGRAFÍA. MADRID, 13 DE OCTUBRE DE 2026. Los jugadores del Atlético de Madrid tras conseguir el segundo gol del equipo rojiblanco durante el encuentro correspondiente a la Liga de Campeones que disputan este martes Atlético de Madrid y Manchester United en el estadio Metropolitano, en Madrid. EFE
FOTOGRAFÍA. MADRID, 13 DE OCTUBRE DE 2026. Los jugadores del Atlético de Madrid tras conseguir el segundo gol del equipo rojiblanco durante el encuentro correspondiente a la Liga de Campeones que disputan este martes Atlético de Madrid y Manchester United en el estadio Metropolitano, en Madrid. EFE

Madrid, martes 13 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE). Tan solo 52 segundos necesitó el Atlético de Madrid, conectado de forma magistral con el gol entre Kang in Lee, Álex Baena y Pablo Barrios, para doblegar al Manchester United en la Liga de Campeones en el estadio Metropolitano. El feudo colchonero fue el escenario idóneo de un gran partido de fútbol, balanceado entre un 1-0 sumamente veloz, la lógica inquietud civil por momentos ante las acometidas británicas y un triunfo tan indispensable como balsámico para los rojiblancos. La victoria se terminó de sellar con absoluta superioridad numérica tras la expulsión por tarjeta roja directa del defensor Leny Yoro, facilitando el definitivo 2-0 anotado por el atacante Ademola Lookman.

Ni siquiera un minuto de juego de cortesía deparó la escuadra local. Tras el saque de centro reglamentario, un pelotazo largo del Manchester United propició la inmediata y contundente respuesta del Atlético de Madrid. En su primera jugada combinativa y su primer avance real sobre el césped, nació la genialidad. Del ingenio técnico y la visión periférica de Kang in Lee, quien filtró un pase magistral por encima de la zaga inglesa hacia la veloz carrera de Álex Baena, nació la asistencia para la gran definición de Pablo Barrios, cuyo remate raso con la pierna derecha entró a trompicones en la portería sin que el zaguero Jack Heaven lograra sacarlo sobre la misma línea de gol. La celebración rojiblanca desató la locura en la grada, certificando la que es ya la quinta victoria consecutiva del bloque colchonero para disparar la confianza del vestuario.

Nada de este despliegue se entendería sin la enorme templanza demostrada dentro del área por Álex Baena, un futbolista que se muestra absolutamente distinto y maduro antes y después de su participación en el Mundial de la FIFA. Del decepcionante rendimiento deportivo que ofreció en el primer semestre de 2026 se ha pasado a una actualidad imponente, reafirmándose de forma fáctica como el jugador desequilibrante que la dirección deportiva fue a buscar al Villarreal, de modo que resulta tan dañino para los rivales con su golpeo de balón, con sus desmarques al espacio y con sus pases interiores como lo es ahora.

Con el concurso de Álex Baena y Kang in Lee, sumado a la presencia de Julián Álvarez —titular por segunda ocasión en este curso y aplaudido de forma unánime por la afición antes de ser sustituido en el minuto 71 de juego—, posee el Atlético de Madrid una capacidad de creación, un último pase y un dinamismo entre líneas que acelera y dota de precisión a cada despliegue ofensivo para transformarlo en transiciones definitivas. Ha habido ejemplos sobrados de esta mejoría colectiva tanto antes como ahora. El Manchester United padeció este rodillo, especialmente las internadas de un Baena cuyo pletórico momento de forma representa inspiración y puro fútbol para todo el colectivo local.

En la delicada dinámica deportiva que sufre actualmente el Manchester United, un inicio tan dañino para sus propios intereses invita a una reflexión institucional más profunda e incide de forma directo en la desconfianza del proyecto, por mucho que se insista en que es un equipo en pleno crecimiento y formación, tal y como defiende su entrenador Michael Carrick. Es indudable que la escuadra inglesa logró levantarse de un comienzo tan descorazonador en el Metropolitano, demostrando que posee muy buenos futbolistas en su plantilla, entre los que sobresalió de forma individual la figura de Bryan Mbeumo.

Con Matheus Cunha fuera del once inicial por la obcecación de su director técnico en reforzar la medular para una protección defensiva que resultó inservible en el Metropolitano —como atestiguó el gol encajado a las primeras de cambio—, Bryan Mbeumo se convirtió en el auténtico motor ofensivo de los Diablos Rojos. Ante la ausencia de acciones concluyentes de un Bruno Fernandes desaparecido por momentos del juego, la potencia física y la agilidad del atacante camerunés sobresalieron en su equipo, haciéndoselo pasar mal a Cristian Romero en una ocasión y obligando a la intervención salvadora del guardameta Jan Oblak en otra acción clara que mereció el gol.

Tuvo muchas más opciones de peligro el Atlético de Madrid en el transcurso del primer tiempo, destacando una falta directa ejecutada por Álex Grimaldo que se estrelló contra la cruceta, un tiro alto de Julián Álvarez tras una buena triangulación y un gol anulado a Johnny Cardoso por una mano previa en el origen de la jugada por parte de Marcos Llorente. Pese al dominio, el cuadro madrileño se sintió por momentos inseguro en las coberturas defensivas de la retaguardia. Ya en la segunda mitad, en una indecisión compartida entre Oblak y la defensa, irrumpió Bruno Fernandes para conectar un disparo que se marchó fuera por milímetros, provocando un susto monumental en la grada.

El partido seguía entonces en el incierto y peligroso filo de un solo gol de diferencia, una distancia mínima y traicionera en la Liga de Campeones, sobre todo después de que el poste repeliera una volea espectacular de Julián Álvarez a centro medido de Pablo Barrios. El centrocampista criado en el barrio madrileño de Moratalaz cuajó una actuación soberbia: marcó el 1-0 inicial, asistió en el tanto anulado a Cardoso y generó la ocasión más clara del segundo acto. Cuidado al máximo por Diego Simeone consciente de su vital importancia estructural, el canterano disputó exactamente una hora de duelo antes de ser dosificado.

El paso inmediato de Marcos Llorente hacia la demarcación del centro del campo, motivado por la entrada de Marc Pubill para guarecer la línea defensiva, expresó sobre el tablero la inquietura de Simeone ante las peligrosas acometidas al contragolpe del Manchester United. Había una respuesta seria del adversario y eso, en circunstancias de tanta provisionalidad en el electrónico, constituía un aviso nítido para el Atlético de Madrid, que tuvo que neutralizar otro intento de Baena y asumir nuevos riesgos en la retaguardia en un intercambio de golpes de ida y vuelta.

La aparición amenazante de Bruno Fernandes provocó un instante de absoluto silencio en el Metropolitano, desde el momento preciso en que el balón salió de su perfecto pie derecho y hasta que la parábola aérea, tras haber sobrepasado la estirada de Jan Oblak, se estrelló con violencia contra el larguero de la portería colchonera. Justo después de esa acción, Simeone introdujo un doble cambio estratégico que supuso todo un indicio de sus intenciones, retirando a Julián Álvarez y Álex Baena para dar entrada a Ademola Lookman y Morten Hjulmand, este último con la clara misión de fortalecer todavía más el centro del campo y amarrar el resultado.

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La posterior expulsión del central visitante Leny Yoro por una pugna al límite como último hombre con Jonathan David —una decisión que pudo ser algo rigrosa en el forcejeo físico pero inapelable en su consideración de último elemento defensivo entre el atacante y el portero— alivió de forma definitiva al Atlético de Madrid. Apenas cuatro minutos más tarde, en el minuto 79, el cuadro rojiblanco sentenció la victoria gracias a un remate de Jonathan David, cuyo rechace por parte del guardameta de Bélgica fue aprovechado con oportunismo por Ademola Lookman para empujar el definitivo 2-0. En la celebración, Marcos Llorente mostró con orgullo el dorsal número 6 de Koke Resurrección, capitán y leyenda del Atlético de Madrid, quien causó baja en el choque de este martes debido al trágico fallecimiento de su madre, Ana Merodio.

Ficha técnica del encuentro

2 – Atlético de Madrid: Oblak; Giuliano (Le Normand, min. 88), Llorente, ‘Cuti’ Romero, Hancko, Grimaldo; Barrios (Pubill, min. 60), Cardoso, Baena (Lookman, min. 71); Kang in (Jonathan David, min. 60); Julián Álvarez (Hjulmand, min. 71).

0 – Manchester United: Lammens; Dalot, Yoro, Lisandro, Heaven (Maguire, min. 80); Andrey Santos, Baleba (Mount, min 66), Tielemans (Zirkzee, min. 66); Bruno Fernandes (Cunha, min. 80), Rashford (Diallo, min. 66); y Mbeumo.

Goles: 1-0, min. 1: Barrios. 2-0, min. 79: Lookman.

Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia). Expulsó con tarjeta roja directa a Leny Yoro, del Manchester United, en el minuto 75 por derribar como último hombre a Jonathan David. Amonestó con tarjeta amarilla al técnico local Diego Simeone (min. 37), al futbolista colchonero Robin Le Normand (min. 88) y al atacante visitante Marcus Rashford (min. 52).

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la primera fase de la Liga de Campeones de la UEFA, disputado en las instalaciones del estadio Metropolitano ante la presencia de un total de 69.493 espectadores. Antes del pitido inicial del colegiado, se guardó un riguroso minuto de silencio en memoria de Ana Merodio, madre de Koke Resurrección, capitán de la escuadra rojiblanca.