
Villarreal, martes 13 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE). El Villarreal rompió su preocupante mala racha en la Liga de Campeones, competición en la que acumulaba un lastre de siete derrotas consecutivas entre la pasada edición y la presente liguilla, tras sellar una merecida y trabajada victoria por 3-1 ante un Nápoles que llegó a adelantarse en el marcador electrónico. A pesar de encajar un tempranero gol italiano que pareció congelar el ambiente, el conjunto dirigido de forma magistral por Iñigo Pérez logró espantar de golpe los fantasmas que le perseguían en el torneo europeo para consumar una remontada de coraje, amarrando un triunfo de enorme desgaste físico y táctico que le mantiene con todas las opciones abiertas para sellar el billete a la siguiente ronda.
El Nápoles arrancó el encuentro con las ideas tácticas sumamente claras, castigando las bandas del Villarreal desde el primer instante y amenazando de manera permanente el área local mediante centros colgados hacia la posición del atacante Rasmus Hojlund. Ese buen inicio del bloque napolitano encontró un premio rápido en el minuto 8, instante en el que Amir Rrahmani aprovechó una acción de estrategia a balón parado para inaugurar el marcador. El defensor central remató de cabeza ante la pasividad de la zaga grogueta; el esférico, tras ser desviado levemente por Luiz Júnior, se estrelló en el larguero, pero el propio zaguero recogió su propio rechace para empujar el balón a placer y firmar el 0-1.
Lejos de venirse abajo, el Villarreal, que había fortificado su centro del campo para frenar las veloces transiciones transalpinas, reaccionó con auténtica furia al tanto encajado y empezó a acumular llegadas peligrosas sobre el área italiana. El defensor Benoît Badiashile salvó de forma milagrosa bajo palos un remate franco de Georges Mikautadze que ya buscaba el gol del empate y, escasos minutos después, fueron Pape Gueye y Gerard Moreno, este último mediante un testarazo imponente, los que rozaron la igualada en los mejores minutos de juego de la escuadra española.
Sin embargo, el Nápoles permaneció atrincherado en su propio campo con orden, aprovechando dos contragolpes de tiralíneas para sembrar el pánico en las gradas de la Cerámica. Scott McTominay, tras una brillante acción personal, remató raso al lateral de la red y, poco después, el ariete Hojlund estrelló un zapatazo violento contra la cruceta de la portería local en un aviso nítido del potencial ofensivo de los Diablos Azules. Cuando peor lo pasaban los locales, el Villarreal encontró el ansiado camino del empate de la forma más inesperada en el minuto 23, cuando una pésima cesión hacia atrás de Matteo Politano fue interceptada con astucia por Mikautadze, quien encaró al meta Vanja Milinkovic-Savic, lo sorteó con calidad y anotó a puerta vacía.
El vendaval amarillo y la sentencia de Oluwaseyi en el tramo final
En plena efervescencia de la afición local, la escuadra amarilla culminó la remontada Corregir apenas tres minutos más tarde, en el minuto 27, gracias a un zapatazo monumental de Santiago Mouriño, quien batió la portería napolitana mediante un potente disparo seco desde fuera del área que se coló pegado al poste. El conjunto de Iñigo Pérez atropelló por momentos al Nápoles, que echó en falta de forma ostensible la clarividencia, la pausa y el orden de Kevin De Bruyne en la medular, viéndose completamente superado por el vértigo y el ritmo frenético impreso por los futbolistas del submarino amarillo. En el tramo final del primer acto, el choque se convirtió en un vibrante intercambio de golpes, donde el Villarreal se marchó al descanso con ventaja pero sin dar la sensación de controlar por completo el juego combinativo.
El Nápoles, obligado por la necesidad del resultado adverso, intentó dar un paso adelante tras el paso por los vestuarios, un movimiento táctico que permitió al Villarreal explotar sus letales transiciones al contragolpe. Con el transcurrir de los minutos, el bloque de Iñigo Pérez comenzó a crecer con el esférico en los pies, logrando desactivar por completo al centro del campo italiano y poniendo contra las cuerdas a la zaga visitante. Ante la inoperancia de su esquema, Massimiliano Allegri intentó despertar a sus hombres introduciendo una triple sustitución de urgencia y un cambio de sistema táctico, una variante a la que el cuerpo técnico del Villarreal respondió dando entrada a la velocidad de Kenechukwu Freeman y Tani Oluwaseyi, quienes tuvieron que esperar un minuto en la banda debido a la demora de sus propios compañeros en abandonar el césped.
Pese a la ofensiva total del Nápoles, el Villarreal aguantó con una entereza encomiable el tipo gracias al titánico trabajo físico y táctico desarrollado por Gueye, Santi Comesaña y William Saliba, quienes se multiplicaron en las coberturas para frenar cada aproximación peligrosa del cuadro italiano. En los minutos finales, la escuadra castellonense fue dando pasos atrás de forma inevitable, una circunstancia que el Nápoles aprovechó para asediar el área local. La ocasión más clara del conjunto visitante estuvo en las botas de Hojlund, quien tras una brillante jugada individual se topó con una soberbia intervención de Luiz Júnior, que desvió el remate con unos reflejos felinos espectaculares. El Villarreal y toda su afición pudieron respirar por fin aliviados en el minuto 86, instante en el que Oluwaseyi cazó un rechace defectuoso de la defensa italiana para sentenciar el definitivo 3-1 mediante un violento disparo que se coló directamente por la escuadra.
Ficha técnica del encuentro
3 – Villarreal: Luiz Júnior; Mouriño, Pau Navarro, Renato Veiga, Romero; Saliba, Santi Comesaña (Cardona, m. 83), Gueye (Ayoze, m. 83), Moleiro (Foyth, m. 67); Gerard Moreno (Freeman, m. 65) y Mikautadze (Oluwaseyi, m. 65).
1 – Nápoles: Milinkovic-Savic; Rrahmani, Rafa Marín (Lobotka, m. 62), Badiashile; Politano (Lang, m. 60); McTominay (Spinazzola, m. 60), Gilmour (Lorenzo Lucca, m. 72), Di Lorenzo; De Bruyne, Giovane (Neres, m. 60) y Hojlund.
Goles: 0-1, m. 8: Rrahmani. 1-1, m. 23: Mikautadze. 2-1, m. 27: Mouriño. 3-1, m. 86: Oluwaseyi.
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Árbitro: Daniel Siebert (Alemania). Mostró tarjeta amarilla a Mikautadze (m. 32) y Saliba (m. 67) por parte del Villarreal, y a Giovane (m. 55), De Bruyne (m. 62) y Di Lorenzo por parte del Nápoles.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la segunda jornada de la primera fase de la Liga de Campeones de la UEFA disputado sobre el césped del Estadio de la Cerámica ante la presencia de un total de 19.128 espectadores. El guardameta húngaro del Villarreal, Peter Gulacsi, causó baja de última hora en la convocatoria oficial tras haber sufrido un violento robo a mano armada en su propio domicilio durante la madrugada mientras se encontraba junto a su familia; el futbolista recibió el permiso inmediato del club para ausentarse del partido.
