
MADRID, domingo 18 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El presidente nacional de Vox, líder de la alianza europea Patriots for Europe y candidato a la Presidencia del Gobierno de España para las trascendentales elecciones generales del próximo 29 de noviembre de 2026 (29N), Santiago Abascal Conde, ha concedido una contundente entrevista de alto voltaje político al diario La Razón. En una extensa conversación difundida este domingo en sus soportes impreso y digital, el líder de la formación patriótica ha dinamitado el triunfalismo instalado en el Partido Popular respecto a los sondeos de opinión y ha lanzado una severa y dramática advertencia a todo el cuerpo electoral. El candidato Abascal ha asegurado con firmeza que el presidente del Ejecutivo socialcomunista, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, desplegará una campaña marcada por la violencia callejera, la manipulación institucional y un arsenal de «trampas» y «sorpresas desagradables» para distorsionar la voluntad popular y perpetuarse en el poder, señalando de forma directa la instrumentalización de los sindicatos subvencionados CCOO y UGT y las turbias maniobras de alteración del censo exterior.
El líder de la oposición patriótica comenzó la entrevista desgranando la naturaleza de su propuesta política para los comicios generales anticipados del 29N, marcando una distancia sideral respecto a las formaciones testimoniales. El candidato Abascal remarcó de entrada que la finalidad última de su despliegue electoral no es el mero testimonio parlamentario: «Nosotros queremos ganar las elecciones y yo me presento a la Presidencia del Gobierno. Pero nos presentamos a las elecciones, y yo a la Presidencia del Gobierno, para gobernar y para tener influencia».
El líder vizcaíno defendió que la ambición de su partido está sólidamente anclada en el pragmatismo institucional y el respeto reverencial a la soberanía del pueblo: «Si los españoles deciden que esa influencia hay que ejercerla de otra manera, nosotros somos demócratas y lo aceptamos y haremos valer nuestros votos». Sin embargo, insistió en definir el AND de su estructura con palabras categóricas: «Vox es un partido con vocación de gobierno, Vox no es un partido protesta. Vox es un partido que quiere el poder para cambiar las cosas».
El peligroso espejismo de los sondeos y el fantasma de 2023
Al ser preguntado por su estado de ánimo ante la inminencia de la campaña electoral, el candidato de Vox no dudó en exteriorizar una profunda desconfianza frente al optimismo demoscópico que inunda las filas de Génova. «Yo estoy muy preocupado con el resultado de las elecciones», confesó de forma franca. Al ser interpelado por el periodista sobre los motivos de dicha zozobra, Abascal fue tajante: «Porque creo que, a pesar de las encuestas en las que se da una mayoría tan amplia a una suma de cambio en España, creo que eso no está hecho y creo que esas encuestas son muy contraproducentes para que ese cambio se produzca».
El candidato de la formación verde recurrió a los precedentes históricos inmediatos para ilustrar el peligro de dar la batalla por ganada antes de abrir las urnas: «En el año 2023 ya afrontamos unas elecciones en las que se anunciaba un cambio contundente en España y no se produjo. Y recuerdo perfectamente las entrevistas, los mítines, en donde prácticamente se daban unos detalles no solo de repartos ministeriales, sino de pactos de Estado y de lo que unos y otros iban a hacer después; y eso no ocurrió. Creo que frustró la expectativa». Por ello, fijó como su principal cometido el despertar de la anestesia colectiva: «Yo ahora tengo el deber de alertar a los españoles de que Sánchez puede hacer cualquier cosa para repetir».
La agenda de salvación nacional que Vox pretende implantar desde el Consejo de Ministros fue desgranada por el candidato con nitidez, pivotando sobre tres ejes transversales e irrenunciables que chocan de frente con el consenso globalista de la izquierda y el centrismo. «No vamos a dar sorpresas. Nosotros queremos hacer en el Gobierno lo que estamos defendiendo en la oposición», sentenció Abascal. El líder patriótico resumió el programa político que guiará sus decisiones de gobierno en las próximas semanas: «En estos momentos nuestro mensaje es muy claro para los españoles. Es un mensaje de prioridad nacional, que en primer lugar significa recuperar Ceuta al precio que sea; significa también poner a los españoles en primer lugar en su propio país. Tenemos un mensaje muy contundente de desregulación y de rebajas fiscales, es decir, de dar libertad a la sociedad española, también a los emprendedores, a los empresarios, a los trabajadores».
La agenda de la remigración y el colapso habitacional
La lucha sin cuartel contra las políticas de fronteras abiertas y la inmigración masiva auspiciadas por la Agenda 2030 ocupó un bloque capital en la intervención del líder de Patriots for Europe, quien acuñó de forma solemne el término de la devolución forzosa en caliente: «Y un mensaje de remigración de muchas personas que creemos que no tienen que estar en España». El candidato de Vox segmentó de manera milimétrica cuáles serán los colectivos foráneos expulsados bajo su mandato: «Los que han entrado ilegalmente, que han de ser repatriados; los que han entrado a cometer delitos, que tienen que ser deportados; y los que están aquí viviendo de ayudas sociales sin trabajar y sin aportar, y son ayudas sociales que necesitan los españoles, que tienen que remigrar. Yo creo que eso es lo prioritario para nosotros. Esas son nuestras grandes medidas en estos momentos y es lo que llevaremos a un Gobierno como prioritario».
Abascal continuó alertando con extrema gravedad sobre la impunidad absoluta y la pérdida de soberanía del Estado en sus fronteras ante la guerra híbrida planteada por el país vecino, vinculando el caos migratorio con los padecimientos diarios de los trabajadores españoles. «Sánchez tiene capacidad de hacer trampas y de mentir sin límites para ganar estas elecciones», aseveró con dureza el líder de Vox. «Yo creo que estas elecciones no van a ser unas elecciones limpias. Van a ser unas elecciones con violencia, con mucha presión en las calles. El primer acto que he convocado prácticamente la semana que viene y ya está anunciada una contramanifestación. Sabemos que esto es lo que se va a producir porque el Gobierno y sus milicias quieren que haya violencia en torno a Vox, quieren atemorizar a nuestra gente y quieren relacionar a Vox con la violencia y la bronca, aunque nosotros solo vamos a hablar y a defender nuestras ideas».
El candidato conectó esta violencia de las terminales ultras del sanchismo con la situación extrema sufrida en las fronteras de la Ciudad Autónoma de Ceuta durante el mes de julio: «Las milicias de Pedro Sánchez y de Marruecos estaban en la playa del Trampolín (Trampolín)», denunció, apuntando al chantaje de Rabat. El líder patriota manifestó su absoluta desconfianza hacia las estructuras de datos manejadas por el sanchismo, exigiendo una fiscalización integral de la burocracia del régimen. «No podemos tener un cálculo, no sabemos exactamente cuántas pueden ser esas personas porque desconfiamos de todos los datos públicos», denunció con firmeza.
Abascal avanzó la primera gran medida de control que adoptará Vox si los españoles le otorgan la confianza mayoritaria: «Esperamos tener esos datos concretos cuando accedamos al poder. Pero, aunque no sepa el número, que creo que es irrelevante —es decir, es irrelevante en el sentido de que a nosotros nos da igual que sean 100, 1.000, 100,000, un millón o más—, lo que queremos es que todos los que estén en las circunstancias que hemos relatado se vayan de España».
El presidente de Vox reiteró su compromiso de tolerancia cero con la inmigración clandestina: «Los que están ilegalmente se tienen que ir de España todos, y tienen que iniciar, los que quieran pidiendo permiso, un proceso de inmigración legal. Los que están cometiendo delitos se tienen que ir todos a través de convenios internacionales con los países de origen a cumplir las penas de prisión en sus propias naciones».
El candidato de Vox centró sus ataques más severos en los inmigrantes ilegales que saturan los servicios públicos y las ayudas de emergencia social en detrimento de los nacionales nacidos en España. «Y los que han venido a España no a trabajar, sino a vivir de las ayudas sociales que la política del establishment ha dado durante tanto tiempo, tienen que irse fuera de España», sentenció de forma implacable. Abascal marcó una línea de separación nítida con aquellos extranjeros respetuosos con las leyes de la patria: «Ahora bien, los que han venido a España a trabajar, están contribuyendo, están respetando las leyes, no quieren imponer fanatismos religiosos, pues a esas personas les hemos dado siempre la bienvenida».
Sin embargo, advirtió del impacto destructivo del modelo de puertas abiertas de Sánchez: «El problema es que ahora en España creemos que no cabe nadie más. Han entrado 5 millones de personas en 5 años. Eso tiene unas implicaciones sobre el mercado de la vivienda brutales, sobre el colapso sanitario, sobre la asistencia social, sobre la seguridad en las calles, sobre la propia identidad del país, las costumbres… tiene una afección tremenda. Ya vemos cuáles son los problemas de otros países del norte de Europa. No queremos continuar por esa senda. Por lo tanto, es muy claro a quiénes queremos enseñar el camino de regreso a sus propias patrias y es muy claro con quiénes no tenemos ningún problema. Es más, los inmigrantes legales que respetan la ley, que se adaptan, que trabajan, que contribuyen, que pagan impuestos, también son víctimas como los españoles de las consecuencias de la inmigración masiva».
Denuncia del fraude de la nacionalidad y del parasitismo sindical
Durante la entrevista con La Razón, el candidato Abascal destapó la existencia de una red clientelar de concesiones masivas de nacionalidad española viciadas de plena ilegalidad en los registros civiles y consulares. «Hay concesiones de nacionalidad fraudulentas que hay que analizar», denunció de manera solemne. Al ser repreguntado por el periodista sobre si se refería al sufragio exterior, el líder patriota lo desmintió con rotundidad: «No, me estoy refiriendo a concesiones de nacionalidad cuando no hay tratado de doble nacionalidad y cuando no se renuncia a la nacionalidad de origen. Y estaría… yo animo a ustedes, que son los que pueden investigar estas cosas, a hablar con los notarios que están viendo esas nacionalizaciones y que les pregunten por qué son masivas; porque en estos momentos, por ejemplo, en las nacionalizaciones de Marruecos no se está aportando una renuncia a la nacionalidad marroquí, y no hay tratado de doble nacionalidad entre España y Marruecos».
Vox exige al TC inadmitir el amparo de Gabilondo ante pucherazo censal del 29N
Vox sitúa esta maniobra en el centro de la alteración demográfica del país: «Tenemos informaciones; los datos no, porque no tenemos el poder. Tenemos las informaciones de quienes están viviendo ese proceso en primera persona y creo que estamos ante un gran fraude y habrá que hacer una gran auditoría para saber quiénes son esas personas. Y por supuesto, a quienes estén cometiendo delitos como en Francia, ¿no?, que se propone a quienes, habiendo obtenido la nacionalidad española, si se encuentra que son culpables de yihadismo o de cualquier otro delito grave, se les va a retirar la nacionalidad».
Santiago Abascal arremetió de forma implacable contra los sindicatos de clase subvencionados por el Gobierno, acusándolos de actuar como correas de transmisión políticas destinadas a hostigar a la oposición preferente de Vox en plena campaña electoral. «Es que yo creo que las ayudas sociales tienen que ser prioritariamente para los españoles», insistió el líder verde, denunciando el actual agravio comparativo: «Ahora las ayudas sociales llegan también directamente a los que están ilegales, a los que acaban de ser regularizados pero no tienen un trabajo, no han contribuido. Hay tutoriales en YouTube explicando el modo de acceder a ayudas sociales en España nada más llegar. Ayudas directas económicas a familias, ayudas al alquiler, puntos en las oposiciones o en los concursos para acceder a ayudas de alquiler… y al final los españoles quedan por detrás en la práctica, porque al español le dicen: ‘No, tú tienes aquí un arraigo, no hay problema porque tú tienes familia’. Y al español que necesita independizarse, formar una familia, le dicen: ‘Quédate con tus padres’. Y en cambio al inmigrante se le pone por delante y acaba accediendo a esas ayudas al alquiler que necesitan los españoles. Yo me hago cargo de esa vulnerabilidad, si ni siquiera se la reprochamos al inmigrante; se la reprochamos a los políticos que han abierto las puertas y que han dicho que la sanidad española pagada por los trabajadores españoles es para todo el mundo y que el mercado de la vivienda en España es para todo el mundo. Pues no, no es posible, porque la gente que viene necesita un techo y nos encontramos con que hay familias enteras viviendo en habitaciones y compartiendo pisos. Y hay una depauperación de la sociedad española, pero también hay una depauperación de los inmigrantes que están llegando, y eso no conduce a nada bueno. Por eso decimos que el principal modo para resolver el problema de la vivienda es la remigración junto con la liberalización del suelo para que se pueda construir más, mejor y más rápido con impuestos más bajos, y también la construcción de vivienda social por parte del Estado».
Abascal remató su intervención desnudando el papel parasitario de los sindicatos tradicionales alineados con la Moncloa: «Yo creo que los sindicatos de clase, porque no se puede generalizar, los sindicatos ideológicos del Partido Socialista y de las fuerzas políticas comunistas, Comisiones Obreras (CCOO) y UGT, acaban de demostrar a quién sirven. Sirven a un Gobierno ante el que han estado callados durante 8 años, al que no le han hecho ningún tipo de huelga a pesar de que la compra de vivienda se ha encarecido en un 74 % y el alquiler en un 40 %, y van a hacer una huelga general en mitad de las elecciones contra la oposición, no contra el Gobierno. Yo creo que los españoles están muy hartos de tener que pagar esa fiesta, de tener que pagar todo eso y, por supuesto, las subvenciones a los sindicatos, a los partidos políticos y a las organizaciones patronales, no solo a los sindicatos, creo que deben ser revisadas, rebajadas drásticamente e incluso suprimidas».
En el siguiente bloque de la entrevista exclusiva, el candidato Abascal profundizó en las medidas macroeconómicas de su programa, desarmando la demagogia de los partidos del establishment sobre el sostenimiento de los servicios públicos esenciales. «Bueno, a mí lo que me gustaría es aumentar el gasto en educación y en sanidad y aumentar la eficiencia, y reducirlo en todas las demás cosas», matizó con contundencia.
El líder de la formación verde defendió un modelo de asfixia fiscal controlada como el único dinamizador real de las arcas del Estado: «Y nosotros pensamos que la rebaja fiscal no reduce el presupuesto, sino que lo aumenta, porque pensamos que la rebaja fiscal lleva a un mejor modelo económico, a mayor actividad, mayor empleo, mejores sueldos y por lo tanto a una mayor recaudación fiscal. Esa es nuestra posición y lo que nos gustaría es que el dinero público de los impuestos de los españoles vaya a lo importante». Al detallar qué áreas considera de urgencia nacional, Abascal fue demoledor: «¿Y lo importante qué es? Pues exactamente nuestra sanidad que está colapsada, la educación que está en los peores datos desde un punto de vista de las comparativas internacionales, la seguridad en las calles que está empeorando, las infraestructuras, los trenes, las carreteras que están hechas una porquería… A eso tienen que ir nuestros… nuestros impuestos, y no a tanta ideología, a tanta subvención y a tanto gasto ideológico contra la prosperidad».
Abascal continuó su intervención definiéndose a sí mismo bajo unos principios innegociables de soberanía frente a las injerencias de los grandes bloques mundiales. «Yo soy un soberanista. Soy un patriota», proclamó con orgullo. «Y lo que quiero es anteponer los intereses de España a cualquier posición de Estados Unidos o cualquier posición de la Unión Europea. Eso me resulta indiferente. Me interesa única y exclusivamente el interés de España». Para evitar malinterpretaciones, el líder de Patriots for Europe aclaró su pragmatismo internacional en la toma de decisiones estratégicas: «Quiero decir, que si en un asunto concreto la posición de la Unión Europea es más favorable para España que una posición concreta de Estados Unidos, pues preferiré la posición de la Unión Europea. Si considero que es al revés, preferiré la posición de Estados Unidos, siempre única y exclusivamente en función de qué es lo que beneficia a España».
El escenario de las encuestas del 29N y la maquinaria de fraude del sanchismo
Las alarmas y advertencias lanzadas por el candidato Santiago Abascal en su entrevista dominical se fundamentan en un exhaustivo análisis del panorama demoscópico actual y de los movimientos desesperados de la factoría de la Moncloa para sortear los sondeos adversos. El promedio de las últimas encuestas de opinión publicadas en los medios de comunicación por las principales consultoras privadas —como GAD3 para ABC, Sigma Dos para El Mundo, SocioMétrica para El Español y NC Report para la propia cabecera de La Razón— reflejan una tendencia indiscutible y consolidada de cambio político en España de cara al 29N.
Los datos de los sondeos y el bloque de la alternativa
Los balances de intención de voto otorgan al Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo una estimación media de entre 135 y 140 escaños, mientras que Vox se asienta firmemente como tercera fuerza política nacional con una horquilla de entre 60 y 68 representantes en el Congreso de los Diputados. La confluencia de ambas formaciones en un hipotético bloque de alternativa gubernamental sumaría una holgada mayoría absoluta de entre 185 y 208 escaños, superando con holgura la barrera crítica de los 176 diputados necesaria para investir al próximo presidente del Gobierno y desalojar al sanchismo del poder. Por contra, el PSOE de Pedro Sánchez experimenta un severo desgaste lastrado por los escándalos de corrupción económica y el asalto institucional, hundiéndose hasta una representación de entre 106 y 112 actas, mientras que sus socios de la izquierda radical de Sumar se desploman por debajo de los 12 diputados, haciendo inviable matemáticamente la reconfiguración de la coalición Frankenstein, incluso contando con el concurso de los partidos separatistas periféricos ERC, Bildu y PNV.
Las maniobras y la maquinaria de fraude del régimen socialcomunista
Sin embargo, tal y como advierte el candidato Abascal, la continuidad del sanchismo en el poder no se librará en el plano de la legalidad ordinaria, sino a través de la activación de una colosal maquinaria de fraude y alteración censal orientada a neutralizar la ventaja de la oposición en las urnas. La principal vía de distorsión democrática diseñada por el Ejecutivo socialista radica en el fraude masivo del censo exterior (CERA) mediante la instrumentalización masiva de la «Ley de Nietos», un mecanismo que ha permitido inflar de manera artificial el censo con más de 163.000 inscripciones irregulares y sospechosas tramitadas de forma exprés en consulados hispanoamericanos —singularmente en Cuba y Argentina— a individuos desprovistos de filiación y exilio real.
A pesar de que Vox logró un triunfo judicial sin precedentes al conseguir que el Tribunal Supremo ordenara suspender de forma cautelar los efectos electorales de estas altas masivas no desglosadas, el régimen ha activado al Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, para interponer un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y levantar el veto judicial a marchas forzadas en plena campaña.
A esta manipulación del censo CERA se añaden las fundadas sospechas de la oposición sobre el fraude en el voto por correo ordinario en territorio nacional, un sistema gestionado de manera opaca por la dirección política de Correos que el sanchismo pretende potenciar mediante campañas institucionales de agitación para distorsionar el escrutinio de las provincias de menor tamaño, donde un puñado de votos decide los últimos escaños.
Asimismo, el CNI ha confirmado en un informe sobre la invasión marroquí de Ceuta ante la juez de la Audiencia Nacional que la factoría de la Moncloa cuenta con el concurso logístico y la complicidad de Marruecos, régimen que utiliza la presión migratoria en las playas ceutíes como herramienta de desestabilización ambiental. Finalmente, el anuncio conjunto de CCOO y UGT de convocar una huelga general en mitad del proceso electoral y dirigida explícitamente contra los gobiernos autonómicos de la oposición constata el uso de todas las terminales del Estado profundo para asfixiar la campaña de Vox, confirmando la tesis de Abascal de que España se encamina hacia unas elecciones generales profundamente alteradas por el juego sucio gubernamental.
