El festival de música «El Vida ’21» acoge 10.000 personas cada día en Villanueva y Geltrú (Barcelona)

.Una vez dentro, las características propias del festival han jugado a su favor. El recinto es al aire libre y el Vida siempre ha alardeado de ser cómodo, agradable y sin aglomeraciones, unas circunstancias que han facilitado que los más aprensivos no se hayan sentido incómodos ante los muchos que se han quitado la mascarilla en los conciertos

FOTOGRAFÍA. VILLANUEVA Y GELTRÚ (BARCELONA) ESPAÑA, 01.07.2021. Asistentes a la primera jornada del Vida Festival 2021 que se celebra desde este jueves en la localidad barcelonesa de Villanueva y Geltrú. Efe

Lasvocesdelpueblo y Agencias.- Villanueva y Geltrú​ (Barcelona) España, jueves 1 de julio de 2021. Alcanzar el cielo, que en tiempos de covid puede ser algo tan sencillo como asistir a un festival de música sin distancias, no es fácil, como ha comprobado este jueves el publico del Vida’21, que ha tenido que soportar largas colas para acceder al primer festival pospandemia.

También es cierto que cuanto más cuesta conseguir algo más se disfruta, y los espectadores han salido de la zona habilitada para realizar los test de antígenos previos (el purgatorio) con un mal cuerpo que se ha transformado en alegría en cuanto han pisado el paraíso, es decir, el recinto de conciertos, un espacio al aire libre con cuatro escenarios, a cual más agradable, rodeado de viñedos y bosques.

Por supuesto el purgatorio no tiene ni viñedos ni bosques, sino que es una nave industrial de 10.000 metros cuadrados donde 600 sanitarios tenían previsto realizar 1.500 test de antígenos a la hora, una previsión que no se ha cumplido por “una incidencia con la aplicación utilizada” para recoger los datos de los asistentes, según los organizadores.

Esto ha provocado largas locas que han rodeado la nave industrial y que han causado esperas de dos horas al esforzado público.

“Las medidas me parecen seguras, pero no me esperaba tanta espera”, ha dicho Suzy Ratcliff, una inglesa afincada en Cataluña que ha tenido que hacer hora y media de cola.

“Yo no he tenido ningún problema con la aplicación pero he hecho cola igual”, ha añadido Mireia, vecina de Villanueva y Geltrú y asidua al festival, que ha llegado cuando la incidencia ya estaba solventada pero ha sufrido el retraso acumulado.

La mayoría de los espectadores se han cargado de paciencia y han intentado no desesperar, pero alguno se ha puesto nervioso cuando ha visto que se acercaba la hora del concierto de su grupo preferido y seguía varado en el polígono industrial de Villanueva y Geltrú, localidad en la que se celebra este festival de tres días de duración.

Tras dos horas de pesadilla, finalmente un grupo de tres amigos han salido de la zona antígenos con la notificación “negativo” en sus móviles y han corrido hacia la zona de conciertos.

Por el camino hacia la Masia d’en Cabanya, a diez minutos a pie, la puesta de sol sobre las viñas y el sonido lejano de la voz de la cantante catalana Rita Payés les ha hecho acelerar el paso todavía más.

Una vez dentro, en contraste con la zona de antígenos, todo ha funcionado a la perfección: los conciertos a su hora, los artistas entregados, contentos de volver a actuar en un festival, y el público agradecido de poder moverse libremente de un escenario a otro, aunque sea con la mascarilla puesta.

El Vida ha sido el primer festival en aplicar los protocolos ensayados en el concierto de Love of Lesbian en Palacio San Jorge ante 5.000 personas, pero la logística aquí ha sido más complicada porque el Vida acoge 10.000 personas cada día durante tres jornadas.

Una vez dentro, las características propias del festival han jugado a su favor. El recinto es al aire libre y el Vida siempre ha alardeado de ser cómodo, agradable y sin aglomeraciones, unas circunstancias que han facilitado que los más aprensivos no se hayan sentido incómodos ante los muchos que se han quitado la mascarilla en los conciertos.

En principio, el público sólo se puede descubrir el rostro en la zona de restauración, pero es difícil marcar límites cuando la gente lleva la bebida de un escenario a otro.

Con la cara destapada, los espectadores, entre ellos el recién indultado Jordi Cuixart, han exhibido una enorme sonrisa en los conciertos de The New Raemon, Renaldo & Clara y Biznaga.

Un poco después de la hora prevista, para compensar el retraso en la entrada por las colas, ha llegado Hinds y el cabeza de cartel de hoy, Vetusta Morla, con el que el público ha tocado el cielo.

Todavía quedan dos días de festival, con Nathy Peluso y Love of Lesbian en la cima del cartel y la esperanza de que los problemas de hoy se vayan solucionado, tal como ha prometido la organización, y no sea necesario sufrir para disfrutar.

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