
Málaga, viernes 9 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE).– Agónica y vibrante recompensa al esfuerzo en los instantes finales de la jornada liguera. El Málaga Club de Fútbol logró rescatar un valioso punto en el tiempo de descuento (1-1) tras enfrentarse a un Real Club Deportivo Espanyol que completó una primera mitad excelente. El conjunto catalán se había adelantado tempranamente gracias a una genialidad individual del habilidoso atacante malagueño Bryan Zaragoza. Sin embargo, cuando los tres puntos parecían volar rumbo a Barcelona, la insistencia blanquiazul encontró su premio en el minuto 93 por mediación de un certero remate del delantero Adrián Niño, desatando la locura en las gradas de La Rosaleda.
El encuentro arrancó con un Málaga valiente y propositivo, buscando con descaro el área periquita mediante transiciones rápidas por las bandas. El carril izquierdo local fue un auténtico puñal durante los primeros compases, donde las combinaciones entre Rafita y Joaquín desarbolaron de forma constante a la zaga visitante. Una notable internada de ambos sirvió para que Joaquín pusiera un balón franco a David Larrubia, cuyo potente disparo fue repelido por el guardameta debutante Ángel Fortuño, quien cuajó una sobria actuación en su estreno con la elástica del Espanyol.
Sin embargo, el fútbol no entiende de méritos y en la acción inmediatamente posterior llegó el zarpazo visitante. El extremo Bryan Zaragoza, haciendo gala de su velocidad y desborde característicos en su tierra natal, firmó una espectacular jugada personal en la que sorteó con asombrosa facilidad a Carlos Puga y a Calero para batir por bajo al meta Alfonso Herrero en el minuto 13. El golpe fue sumamente duro para un Málaga que hasta ese instante se mostraba superior sobre el tapete. A partir del 0-1, el Espanyol supo jugar con los nervios y la ansiedad de los locales, replegando líneas y castigando a la contra mediante peligrosos contragolpes conducidos por los flancos.
Resistencia local y asedio blanquiazul tras el descanso
La ventaja visitante estuvo muy cerca de ampliarse antes del paso por los vestuarios. El delantero Roberto Fernández, aprovechando una indecisión defensiva de la zaga malaguista, rozó la sentencia con un inverosímil remate de tacón de espaldas a la portería que el lateral Carlos Puga salvó providencialmente sobre la misma línea de gol. Pocos minutos después, el propio Roberto volvió a gozar de una clara ocasión para finiquitar el partido, pero su disparo impactó de lleno en la espalda del defensor Rafita y se marchó a saque de esquina. El Málaga intentó rehacerse con orgullo antes del intermedio, pero adoleció de la claridad y la finura necesarias en los metros finales para inquietar verdaderamente el arco defendido por Fortuño.
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Tras la reanudación, el guion del partido se transformó en un monólogo territorial del cuadro andaluz. Con el Málaga completamente volcado en campo rival, un soberbio lanzamiento de falta ejecutado por Pablo Martínez se estrelló con violencia en el larguero, en lo que supuso el mayor sobresalto para el entramado defensivo del técnico blanquiazul. Superado ese susto, el Espanyol supo adormecer el ritmo del juego y afrontó el tramo final del compromiso con la firme convicción de amarrar el botín en territorio hostil. No obstante, el fútbol premió la fe del Málaga en el minuto 93, cuando un magnífico centro medido por Rafita desde la banda derecha fue engatillado de primeras por Adrián Niño, firmando un empate que hace justicia a los méritos desplegados por ambas escuadras.

