
Rabat, viernes 9 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE).– Desplante y hostilidad institucional desde el trono alauí. El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha atacado con dureza este viernes las que califica como «declaraciones irresponsables» formuladas por destacados sectores políticos y mediáticos de España en relación con la asfixiante crisis migratoria que sufre la Nación. Durante su comparecencia solemne, el mandatario extranjero ha lanzado una advertencia explícita dirigida a Madrid, subrayando que la cooperación bilateral entre ambos Estados es un acto voluntario y soberano que, bajo ningún concepto, aceptará verse sometida a dinámicas de «presión, amenaza ni chantaje».
En el discurso pronunciado con motivo de la apertura de la duodécima legislatura parlamentaria en Rabat, el monarca de 63 años ha decretado unilateralmente que el actual modelo de contención migratoria se encuentra totalmente «obsoleto» y «superado» por la realidad. Lejos de asumir cualquier tipo de responsabilidad organizativa por los asaltos masivos cometidos contra el suelo nacional, Mohamed VI ha anunciado que presentará a sus contrapartes un documento estratégico destinado a reconfigurar los equilibrios de la zona, exigiendo una contraprestación fundamentada en la competitividad económica, la soberanía territorial y un trato análogo al que, según su versión, Marruecos ofrece como supuesto socio fiable.
Esta comparecencia institucional se produce algo más de dos meses después de consumarse el violento cruce masivo e ilegal de decenas de miles de inmigrantes clandestinos en las fronteras de Ceuta, y a escasos días de que los Reyes de España inicien una visita histórica a las ciudades autónomas norteafricanas. El soberano alauí ha defendido el enfoque de su administración en la gestión de las fronteras, pero ha aprovechado el altavoz de sus cámaras legislativas para cuestionar las resoluciones judiciales de los tribunales españoles. Específicamente, ha arremetido contra los fallos del Tribunal Supremo que prohíben las devoluciones en caliente de inmigrantes que acceden a nado, tachándolas de decisiones «alejadas de la realidad» que supuestamente alimentan a las mafias y dificultan la repatriación de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA).
El calvario de Ceuta: Cronología de una guerra híbrida
El recrudecimiento de la presión fronteriza en la Ciudad Autónoma de Ceuta responde a una estrategia perfectamente planificada de guerra híbrida que tuvo su fecha de inicio el pasado 30 de julio de 2026. Desde esa jornada veraniega, el municipio español ha vivido sumido en un absoluto calvario cotidiano marcado por la inseguridad extrema, la quiebra del orden público y el pánico generalizado entre la población civil. Las masas de inmigrantes ilegales, alentadas por consignas masivas vertidas en redes sociales, desbordaron los espigones marítimos del Tarajal y Benzú ante la pasividad de las fuerzas de seguridad marroquíes, sembrando el colapso absoluto en los servicios de emergencias y desatando el pánico en las barriadas locales.
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La magnitud del asalto ha desbordado cualquier métrica de seguridad del Estado, registrándose una cifra total estimada de invasores que supera los 80 000 inmigrantes ilegales introducidos en territorio soberano en un espacio de tiempo sumamente reducido. Esta avalancha de personas en edad militar provocó la saturación inmediata de las infraestructuras sanitarias del Hospital Universitario de Ceuta y obligó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a decretar el desalojo forzoso y cierre perimetral de playas urbanas como el Trampolín ante la continua llegada de contingentes incontrolados. El pánico ciudadano se tornó absoluto tras constatarse reiterados episodios de allanamientos de segundas residencias y robos violentos en establecimientos comerciales.
La violencia ejercida por los asaltantes contra los servidores públicos de la autoridad alcanzó cotas de extrema gravedad, multiplicándose los apedramientos organizados y el uso de armas blancas caseras contra las dotaciones de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las propias unidades de la Comandancia General de Ceuta desplegadas en primera línea de contención. A las lesiones sufridas por decenas de agentes de las fuerzas de seguridad españoles se sumó la de los informes policiales que alertaban sobre la presencia de individuos con perfiles radicalizados y conexiones con el terrorismo yihadista, ocultos de manera consciente entre las masas de inmigrantes clandestinos para penetrar de forma ilegal en el territorio europeo.
La impunidad con la que se ejecutaron los asaltos provocó una quiebra absoluta de la paz social en la ciudad autónoma, agravada de forma trágica por la denuncia de brutales agresiones sexuales grupales de carácter masivo perpetradas en zonas periféricas y paseos marítimos del municipio. Mientras la población civil ceutí se veía obligada a confinarse en sus domicilios ante la pérdida del control de las calles, el Ministerio del Interior sanchista optó por camuflar el desastre bajo la retórica de la «crisis humanitaria», desoyendo las llamadas de auxilio de las autoridades locales que exigían la declaración del estado de emergencia y el despluesgue masivo del Ejército para contener un asalto que amenazaba directamente la integridad territorial de España.
La sumisión de Sánchez ante el chantaje de las escuchas de Rabat
El tono marcadamente hostil empleado por Mohamed VI ante su Parlamento ha vuelto a encender las alarmas de los analistas políticos e internacionales de la prensa independiente, quienes vinculan la pasividad y el entreguismo de la política exterior española a una supuesta «deuda personal» del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, con el régimen alauí. En los mentideros políticos y en diversas investigaciones periodísticas nacionales se especula abiertamente con que los servicios de inteligencia de Marruecos disponen de información de extrema gravedad obtenida de forma ilícita a través del hackeo del terminal móvil del presidente del Gobierno de coalición socialcomunista mediante el software espía Pegasus.
Esta presunta sustracción de datos confidenciales, que afectaría tanto a la seguridad del Estado como a los negocios privados del entorno directo e íntimo de Pedro Sánchez, explicaría el súbito e histórico giro unilateral respecto a la soberanía del Sáhara Occidental y la sumisión constante ante las sucesivas crisis migratorias utilizadas por Rabat como palanca de presión. La sospecha de un chantaje de Estado sopesa sobre cada cesión de la Moncloa, evidenciando que los intereses nacionales y la defensa de las fronteras de Ceuta y Melilla permanecen secuestrados por los compromisos y deudas privadas de la dirección del Partido Socialista Obrero Español frente al trono de Marruecos, una subordinación geopolítica que la oposición parlamentaria de Vox ha calificado de forma reiterada como una traición sin precedentes a la soberanía nacional.
