
São Paulo, domingo 4 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y Agencias).- Brasil celebrará el próximo 25 de octubre una segunda vuelta de las elecciones presidenciales, después de que el senador patriota e hijo del expresidente brasileño Jair Messias Bolsonaro (2019-2022), Flávio Nantes Bolsonaro, obtuviera este domingo un 47 % de los votos frente al 45 % de los alcanzados por el presidente ultraizquierdista brasileño y candidato del socialismo Partido de los Trabajadores (PT) a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva.
El resultado del hijo primogénito del expresidente Jair Messias Bolsonaro, líder del patriotismo brasileño, derrotó con creces las previsiones manipuladas de todos los sondeos oficialistas de intención de voto, que vaticinaban una ligera victoria del mandatario ultraizquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. El patriota Flávio recibió 56 millones de votos, cinco millones más que su padre en la primera vuelta de 2022. En cambio, el ultra Lula perdió cuatro millones de votos y se desinfló en regiones clave, como Minas Gerais, segundo colegio electoral del país y considerado un estado bisagra donde históricamente siempre ha sido necesario ganar para llegar al Palacio de Planalto.
El resultado de este domingo fue el más polarizado en una primera vuelta desde el regreso de la democracia a Brasil en 1985, con dos candidatos que acapararon un 92 % de los votos, a gran distancia del tercero, el escritor y psiquiatra Augusto Cury, un debutante en política que se quedó con el 2,89 %. La diferencia entre Bolsonaro y Lula fue de 2,2 millones de votos. De cara a la segunda vuelta, están en juego los nueve millones de sufragios que se repartieron los otros candidatos, además de un 21 % del electorado que optó por la abstención, una cifra ligeramente superior a la de 2022.
Los conservadores se refuerzan en el Parlamento
La victoria del abanderado de la formación patriota Partido Liberal (PL), Flávio Nantes Bolsonaro, de 45 años, se reflejó en las elecciones legislativas y regionales, en las que los partidos conservadores ampliaron su poder en el mapa político brasileño frente al socialismo. En el Senado, el PL duplicó su bancada hasta los 28 escaños, un tercio de la Cámara Alta, lo que permitirá el avance de proyectos legislativos de los conservadores y puede abrir la puerta a la destitución de jueces del Tribunal Supremo, institución cuya imagen está cuestionada por un «gran escándalo de corrupción».
El PL también ganó fuerza en los gobiernos regionales, que gozan de una amplia autonomía. En São Paulo, el estado más poblado de Brasil, un aliado de Bolsonaro, Tarcísio de Freitas, salió reelegido con mucha holgura frente a Fernando Haddad, un exministro de Lula que lanzó su candidatura por deseo expreso del gobernante.
Brasil no aguanta más
Tras conocerse los resultados, un sonriente Flávio Bolsonaro interpretó que la única lectura de la primera vuelta es que «Brasil quiere cambio». «La palabra es cambio. Brasil no aguanta más», dijo un Bolsonaro que auguró el «fin de la era» de la formación ultraizquierdista de Lula, Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980. En el cuartel general de la campaña de Lula se vieron menos sonrisas. Lula admitió que el resultado fue «inesperado», pero recordó que para él no supone una novedad, puesto que tuvo que disputar la segunda vuelta en las tres ocasiones que ganó las elecciones, en 2002, 2006 y 2022.
Fracaso de China
Las elecciones de Brasil están siendo un escenario importante de la doble campaña del presidente de Estados Unidos, Donald John Trump, por impulsar el avance de las fuerzas del patriotismo en Hispanoamérica y por contener el avance de China en la región. La reacción del presidente de la República Argentina y líder del partido patriota La Libertad Avanza, Javier Gerardo Milei, fue inmediata. «La libertad avanza en Brasil», expresó el líder patriota al felicitar a Bolsonaro, a quien arropó en persona en el acto de lanzamiento de su campaña el pasado julio.
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En los últimos meses, Trump, aliado de la familia Bolsonaro, ha protagonizado una escalada de tensiones con el Gobierno ultraizquierdista de Lula, que se ha materializado con la adopción de una serie de medidas que el ultra Lula ha interpretado como un intento de injerencia en los comicios. Entre las medidas en mención, figuran la imposición de aranceles, el retiro del visado a la embajadora brasileña en Washington y la declaración como «terroristas» de las dos mayores bandas de narcotraficantes de Brasil, una decisión criticada por Lula y aplaudida por Bolsonaro, quien tiene la seguridad pública como una de sus banderas electorales.
No existe ningún indicio de interferencia internacional
Este domingo, el oficialista director de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, anunció que la institución «ha abierto una investigación preliminar para aclarar si Estados Unidos trató de interferir en el proceso electoral». No obstante, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, aseguró que «hasta el momento no existe ningún indicio concreto» de interferencia internacional en ninguna de las salas o equipos usados durante el proceso electoral.

