El PP de Pablo Casado Blanco salva la reforma laboral de la ministra Yolanda Díaz Pérez

.El cambio del sentido del voto de los representantes de UPN -en contra de la consigna de la dirección del partido- debería haber sumado 175 votos en contra, suficientes para derogar la reforma frente a 174 síes, pero el error del diputado popular Alberto Casero ha permitido invertir el resultado con 175 votos a favor y 174 en contra

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 03.02.2022. La vicepresidente segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz Pérez (c), recibe el aplauso de sus compañeros del Gobierno y de las bancadas del PSOE, Podemos e Izquierda Unida, durante el debate sobre la convalidación de la Reforma Laboral, que saldrá finalmente adelante con también los votos de Ciudadanos (Cs) de Inés Arrimadas García y los de los socios de la investidura del presidente Pedro Sánchez Pérez Castejón, excepto ERC. Efe

Efe.- Madrid (España), jueves 3 de febrero de 2022. El Congreso ha convalidado el decreto ley de la reforma laboral por un solo voto de diferencia emitido telemáticamente por un diputado del PP, lo que ha permitido salvar la norma pactada por el Gobierno y los agentes sociales cuando iba a ser derogada con los dos votos en contra de los diputados díscolos de UPN.

El cambio del sentido del voto de los representantes de UPN -en contra de la consigna de la dirección del partido- debería haber sumado 175 votos en contra, suficientes para derogar la reforma frente a 174 síes, pero el error del diputado popular Alberto Casero ha permitido invertir el resultado con 175 votos a favor y 174 en contra.

En el PP aseguran que Casero ha votado en contra, cuestión que ha querido plantear tras la votación la portavoz de este grupo, Cuca Gamarra, sin que la presidente del Congreso, Meritxell Batet, lo haya admitido, lo que ha sido recibido con gritos de «tongo» en la bancada popular.

Tras la votación ha habido unos segundos de incertidumbre cuando la propia Batet se ha equivocado y ha declarado derogada la reforma laboral, para a continuación decir que se había convalidado.

Después se ha votado y rechazado también por un solo voto su tramitación como proyecto de ley.

El sorprendente desenlace ha dejado atrás un debate en el que se daba por hecho que el Gobierno tenía amarrados los votos necesarios y en el que la atención se concentraba en el cambio de los apoyos del Ejecutivo de coalición, con el voto a favor de Ciudadanos y el rechazo de socios habituales como PNV, ERC y EH Bildu.

DÍAZ RECHAZA QUE LA REFORMA SEA SUPERFICIAL

En la defensa de la que ha calificado como la «norma más importante de la Legislatura», la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha lamentado que esta reforma, pactada con patronal y sindicatos tras meses de negociaciones, se haya sustanciado en el pleno parlamentario en debates «superficiales, en el campo de las rivalidades partidistas».

Díaz, que ha incidido en sus intervenciones en que lo que se votaba era acabar con la reforma laboral del PP, ha rechazado que se trate de cambios superficiales, como han criticado desde varios partidos habituales socios del Gobierno en intensas semanas de negociación.

«Porque frente a la ultraactividad, prioridad de convenios o lucha contra la precariedad yo he oído: proyectos personales, humo, maquillaje, esto no cambia nada…», ha lamentado.

La vicepresidenta, que ha tenido que encajar el «no» de ERC tras una negociación que ella misma había liderado, ha querido agradecer el apoyo «a los representantes parlamentarios del PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, PdeCat, Más País, Compromís, Nueva Canarias, Teruel Existe, Partido Regionalista de Cantabria, Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Coalición Canaria».

Ha sido antes de que se conociera que los dos diputados de UPN no tenían intención de someterse a la disciplina de su partido.

Díaz también ha agradecido al PNV que «ha discutido de contenidos, ha sido serio en el debate y le doy las gracias», obviando al resto de partidos, y añadiendo en sus agradecimientos a patronal y sindicatos, que ha puesto como «ejemplo» para la política.

«Lo he pensado mucho y no he encontrado un argumento sólido para votar en contra de esta reforma, para enrocarse ante un real decreto ley que ya está dejando sentir sus efectos positivos en nuestro mercado laboral», ha dicho.

En las réplicas, Díaz se ha encontrado con el duro rechazo de PP, cuya portavoz Cuca Gamarra la ha acusado de haber «traicionado a los suyos» porque llegó al Gobierno «como la líder de los piquetes y para todos ellos (ahora) está al frente de la troika».

También de Vox que, entre otras críticas, ha rechazado la recuperación de la ultraactividad de los convenios colectivos, cuyo único objetivo es «elevar el poder de los sindicatos de izquierdas, aquellos que recorren las calles pidiendo beneficios para los terroristas».

CIUDADANOS DEFIENDE SU SENSATEZ FRENTE AL SECTARISMO

Frente a esto, el Gobierno ha contado con el voto a favor de Ciudadanos, cuya presidenta, Inés Arrimadas, ha defendido que su apoyo evita que ERC y Bildu hayan podido «meter las garras» en la norma.

«Es la norma menos sanchista que se podía hacer», ha dicho Arrimadas, que se ha mostrado «más orgullosa que nunca» de estar al frente de un partido que actúa con responsabilidad y sensatez frente al «sectarismo».

Desde ERC, su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, ha acusado al Gobierno de intentar «estafar» con la reforma laboral y le ha afeado no haber hecho un proceso de negociación sino solo «de presión».

Pese a las duras críticas, Rufián también ha querido señalar que con este voto «no se acaba el mundo» y que mañana «seguirán hablando» porque son «muy conscientes de la alternativa».

En la misma línea, se han pronunciado desde Bildu que ha afirmado que, desde mañana, trabajarán para rehacer el espacio de izquierdas.

Y desde el PNV, otro de los habituales socios del Ejecutivo de coalición, su portavoz, Aitor Esteban, ha considerado que el Gobierno ha estado tan centrado en sacar adelante el acuerdo en el diálogo social que «no estaban prestando atención al Parlamento».

Más aún, ha calificado de «un chantaje» al sistema democrático el plante de la patronal, que amenazó con salirse del acuerdo si se tocaba «una coma» de la reforma en el Congreso.

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