
Roma, miércoles 14 de octubre de 2026 (EFE).- El Real Madrid protagonizó este miércoles una remontada espectacular e inolvidable ante la Roma, a la que derrotó por 3-4 en el Estadio Olímpico con tres goles salvadores en los últimos siete minutos del encuentro. Las anotaciones de Carlos Espí, Endrick y un imperial Antonio Rüdiger, quien culminó en el tiempo de descuento el vuelco definitivo del marcador, rescataron un partido que fue dominado en su gran mayoría por un conjunto italiano agresivo y vertical. Con este triunfo agónico, la escuadra madridista se afianza en el torneo continental y demuestra que su idilio con la épica europea sigue completamente intacto.
Fue un duelo cargado de simbolismo y emociones a flor de piel en el feudo romano. El compromiso marcaba el ansiado regreso de la Roma a la máxima competición de la Liga de Campeones en su estadio siete años después, coincidiendo con un momento dulce de resultados en el campeonato doméstico. La cita sumó además el morbo del retorno del técnico luso José Mourinho a la capital italiana, siendo recibido con una ensordecedora ovación por la grada local cuando su nombre resonó por la megafonía. Pese a verse completamente maniatado y superado en lo táctico, perdiendo por un adverso 3-1 en el minuto 83, el cuadro merengue tiró de jerarquía para silenciar las tribunas y obrar el milagro.
El partido arrancó con unas revoluciones altísimas y apenas se había cumplido el primer minuto de juego cuando el argentino Paulo Dybala, apodado ‘la Joya’, ensayó un peligroso disparo colocado desde la frontal del área buscando el segundo palo de un estirado Thibaut Courtois. El balón se marchó lamiendo el poste en una clara declaración de intenciones del planteamiento ofensivo local. Solo tres minutos más tarde, el guardameta belga del Real Madrid tuvo que emplearse a fondo con dos intervenciones salvadoras de manera consecutiva tras potentísimos remates de Mario Hermoso en una jugada a balón parado y de Matías Soulé desde el costado derecho.
Salió hipermotivada ‘la Loba’, presionando muy arriba y con los colmillos afilados ante un Real Madrid dubitativo en la salida de balón. El ímpetu inicial de los italianos logró doblegar las líneas de contención merengues, a pesar del duro revés que sufrió el banquillo local en el minuto 16, momento en que el centrocampista francés Manu Koné —clave en el esquema— tuvo que retirarse entre lágrimas debido a una preocupante lesión muscular. El técnico local reaccionó dando entrada de inmediato al joven de la casa Niccolò Pisilli, quien asumió los galones en la medular con una madurez impropia de su edad.
En el minuto 20, la constancia de la escuadra giallorossi encontró su merecida recompensa gracias a un espectacular zapatazo del neerlandés Marten de Roon desde fuera del área, aprovechando una brillante recuperación tras una presión asfixiante en tres cuartos de campo del Real Madrid. El centrocampista corrió directo a celebrar el tanto abrazándose en el banquillo con su entrenador, Gian Piero Gasperini, y el resto de los suplentes; una instantánea que refleja a la perfección la enorme cohesión y comunión que vive el vestuario romano en este arranque de temporada. Cuatro minutos después, la Roma rozó el segundo con un latigazo cruzado de Donyell Malen que obligó a Courtois a sacar el esférico de forma milagrosa prácticamente sobre la misma línea de gol.
Sin embargo, la alegría en las gradas del Olímpico apenas duró veinticinco minutos. Pese al control absoluto de la Roma, cometieron el pecado de adelantar en exceso sus líneas defensivas y, ante un rival con la pegada del Real Madrid, ese error se paga caro. La ocasión letal la capitalizó Kylian Mbappé, quien saltaba al césped firmando una cifra histórica al cumplir su partido número cien en la Champions League. El astro francés recibió una gran asistencia en profundidad de Yan Diomande tras un fallo en el despeje del central español Mario Hermoso, acomodó el cuerpo y sacó un derechazo letal que, tras rebotar levemente en el cuerpo de Gianluca Mancini, descolocó por completo al arquero Pierluigi Gollini para establecer el empate a uno.
La tónica del choque cambió drásticamente a partir de la media hora de juego, entrando en una fase de tregua donde la Roma contuvo sus continuas transiciones ofensivas para no regalar espacios a los veloces atacantes madridistas. Ambos conjuntos buscaron adueñarse del esférico en el centro del campo y dispusieron de ocasiones aisladas para romper las tablas, pero las defensas se mostraron sólidas y el partido se marchó al descanso con todo el panorama completamente abierto de cara a la segunda mitad.
Abascal coordina con Le Pen y Orbán la estrategia de los Patriotas de cara al 29N
El paso por los vestuarios desdibujó por completo el esquema táctico de los merengues. La Roma volvió al terreno de juego dispuesta a morder, pero empleando un planteamiento mucho más cerebral y pausado, a pesar de haber perdido por lesión a Paulo Dybala en el intermedio. Con más control de la posesión y paciencia entre líneas, el equipo local no tardó en golpear de nuevo. En el minuto 51, el ariete Donyell Malen hizo gala de su condición de goleador indiscutible al batir a Courtois con una sutil y elegante vaselina mientras el cancerbero belga quedaba totalmente vendido en el suelo.
El Estadio Olímpico estalló en júbilo al ver la victoria muy cerca y los pupilos de Gasperini, lejos de replegarse para proteger la renta, buscaron con verticalidad sentenciar el encuentro. El premio llegó apenas seis minutos después con una transición vertiginosa que dejó a Malen solo en un mano a mano clásico frente a Courtois, una distancia donde el delantero neerlandés no suele perdonar, firmando así su doblete particular. Aunque el gol tuvo que pasar por una tensa revisión en la sala del VAR por posible posición reglamentaria, la posterior validación desató la locura colectiva en las gradas de la capital italiana.
Con el 3-1 en contra, el Real Madrid se vio obligado a volcarse con todo al ataque para intentar la heroica. José Mourinho movió el banquillo de forma decidida en el minuto 59, retirando del campo a Vinícius Júnior y a Denzel Dumfries para dar entrada a la frescura de Endrick y al talento otomano de Arda Güler. El asedio blanco sobre la portería defendida por Gollini comenzó a intensificarse por momentos, llegando a sufrir la frustración de un gol anulado por fuera de juego previo de Bellingham. La insistencia visitante obtuvo su premio en el minuto 83, cuando el joven canterano Carlos Espí aprovechó con astucia un balón suelto dentro del área tras un rechace en corto de Gollini para recortar distancias en el marcador y encender la mecha de la remontada.
Lo que vino a continuación fue una auténtica tormenta de fútbol e instinto depredador madridista que desarboló por completo a la defensa romana en apenas 120 segundos. En el minuto 85, el brasileño Endrick cazó un balón al borde del área chica y fusiló la meta local para colocar el increíble empate a tres ante la mirada atónita de los aficionados italianos. Con una Roma completamente rota psicológicamente y sin capacidad de reacción, el Real Madrid olió la sangre y consumó la machada en el minuto 90: Güler colgó un córner preciso al corazón del área y el central teutón Antonio Rüdiger se elevó imperial sobre la zaga para conectar un testarazo inapelable que supuso el definitivo 3-4, desatando la euforia en el banquillo visitante. Una noche más de mística europea para un Real Madrid inmortal.
Ficha Técnica
3 – Roma: Gollini; Mancini (Balerdi, m.63), Ndicka, Mario Hermoso (Koulierakis, m.81); Nahuel Molina, De Roon, Koné (Pisilli, m.17), Wesley; Dybala (Mora, m.46), Soulè (Pellegrini, m.63), Malen.
4 – Real Madrid: Courtois; Dumfries (Guler, m.59), Konaté, Rüdiger, Cucurella (Carreras, m.78); Tchouaméni (Silva, m.70), Valverde, Bellingham; Diomande (Espi, m.78), Vinicius (Endrick, m.59), Mbappé.
Goles: 1-0, De Roon (m.20); 1-1, Mbappé (m.25); 2-1, Malen (m.51); 3-1, Malen (m.57); 3-2, Espi (m.83); 3-3, Endrick (m.85); 3-4, Rüdiger (m.90).
Árbitro: François Letexier (Francia). Mostró tarjeta amarilla a Mancini (m.60), Wesley (m.70) y Pellegrini (m.89) por parte de la Roma, y a Carreras (m.95) por parte del Real Madrid.
Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la fase de liga de la UEFA Champions League, disputado en el Estadio Olímpico de Roma ante 64.256 espectadores.
