
Roma, jueves 15 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE).- El entrenador del Real Madrid, José Mourinho, compareció visiblemente satisfecho ante los medios de comunicación tras la espectacular e histórica victoria cosechada por su equipo ante la Roma en el Estadio Olímpico. El técnico luso definió la increíble capacidad de reacción de su plantilla para remontar un adverso 3-1 como una «rebeldía organizada» y «emocional», destacando que el orgullo de sus futbolistas no estuvo reñido con el orden sobre el terreno de juego durante el tramo final del encuentro, correspondiente a la segunda jornada de la fase de liga de la UEFA Champions League.
El preparador blanco analizó detalladamente el vuelco del marcador acontecido en apenas siete minutos de infarto. «Es una rebeldía entre comillas, porque es una rebeldía organizada, emocional, dentro de un contexto táctico que nos ha ayudado mucho contra un equipo que yo sabía perfectamente cómo juega, los equipos de Gasperini. Nos ha sorprendido en el planteamiento ofensivo, pero 90 minutos con esa intensidad no es posible», añadió el estratega portugués ante los micrófonos de Movistar Plus+, poniendo en valor el desgaste físico al que los merengues sometieron al conjunto italiano.
Mourinho fue muy honesto al reconocer públicamente que el esquema inicial de ‘la Loba’ descolocó por completo sus planes durante el primer acto en la capital italiana. «Ellos nos han planteado posicionalmente un partido diferente de todos los que han hecho hasta hoy y hemos analizado. Nos han atacado con tres jugadores por banda derecha, pero después, cuando inicia el segundo tiempo y parecía que el equipo estaba en mejor estabilidad, nos comemos un gol que no nos podemos comer, y en una transición ellos hacen el gol», lamentó el técnico al rememorar las desatenciones defensivas que propiciaron el doblete de Donyell Malen.
Lejos de restar méritos al rival, el técnico de Setúbal elogió el sello identitario y la propuesta vertical del cuadro de Gian Piero Gasperini, que durante muchos minutos tuvo al Real Madrid contra las cuerdas. «Es un adversario muy difícil, que juega un deporte diferente del fútbol al que estamos acostumbrados, contra el que es muy difícil jugar, pero también es muy difícil para ellos jugar con la intensidad durante 90 minutos. Un par de goles que hemos sufrido no me han gustado para nada, pero son parte del fútbol», asumió con autocrítica el técnico madridista.
Finalmente, el timonel del Real Madrid aplaudió las sustituciones ofensivas y la valentía de sus hombres, que arriesgaron el bloque en busca de los tres puntos en lugar de conformarse con salvar un empate en una salida tan compleja. «Hemos cambiado con mucho coraje, que los jugadores han tenido, con un empate que sería siempre un punto positivo fuera contra un adversario importante, hemos querido siempre y ya está. Tenemos seis puntos contra dos adversarios que no digo que son los mejores, porque está ahí el Arsenal, pero eran partidos muy complicados y nos metemos en una posición muy buena», zanjó el preparador luso, celebrando un arranque perfecto en la competición continental.
Resumen del vibrante encuentro en el Estadio Olímpico
El enfrentamiento entre la Roma y el Real Madrid quedará grabado en los anales de la Copa de Europa como una auténtica oda al fútbol de ataque y a la épica madridista. Desde el pitido inicial, el conjunto italiano de la mano de Gian Piero Gasperini salió decididamente a morder, asfixiando la salida de balón merengue y adelantándose justamente en el minuto 20 merced a un potente disparo lejano de Marten de Roon tras una brillante recuperación colectiva. Pese a que Kylian Mbappé logró establecer la igualada provisional en el minuto 25 aprovechando un desajuste defensivo en su partido número cien en la competición, la Roma no se amilanó y estiró su dominio táctico hasta el intermedio, obligando a Thibaut Courtois a realizar múltiples intervenciones de mérito para evitar una sangría mayor.
Épica e histórica locura del Real Madrid en Roma: Remontada antológica en 7 minutos de infarto
La reanudación acentuó los problemas defensivos de la escuadra de José Mourinho, que encajó dos duros golpes consecutivos por parte del letal delantero neerlandés Donyell Malen. El ariete local firmó el 2-1 en el minuto 51 mediante una vaselina de bella factura y repitió en el 57 tras definir con una enorme frialdad un mano a mano vergonzoso para la zaga blanca, colocando un abultado 3-1 que parecía definitivo. Ante el delirio de los más de 64.000 espectadores que abarrotaban las gradas del Olímpico en su regreso a la Champions tras siete años de ausencia, el Real Madrid se vio contra las cuerdas, sin juego asociativo y con un gol anulado por el VAR que parecía sepultar cualquier atisbo de reacción.
Sin embargo, el tramo final del partido desató la mística oculta del Real Madrid con una remontada antológica concentrada en apenas siete minutos de locura absoluta. La mecha la encendió el joven canterano Carlos Espí en el minuto 83 al cazar un balón suelto en el área, seguido inmediatamente por un zapatazo de Endrick en el 85 que significó el increíble empate a tres ante la parálisis total del banquillo romano. Cuando el partido agonizaba en el minuto 90, el central teutón Antonio Rüdiger se elevó de forma imperial a la salida de un saque de esquina para conectar un testarazo inapelable al fondo de las mallas, sellando el definitivo 3-4 y consumando un milagro futbolístico histórico para los hombres de Mourinho.
