
Madrid, viernes 23 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo y EFE).- El horario de invierno comenzará a regir en toda España durante la madrugada del sábado al domingo, momento en que a las 03:00 horas los relojes deberán atrasarse hasta las 02:00 horas para ganar una hora más de sueño. Esta modificación, renovada de forma automática por la Comisión Europea hasta 2031 a pesar del creciente cuestionamiento social y médico, reabre el debate sobre la verdadera utilidad energética de esta práctica frente a las alteraciones metabólicas, los trastornos del sueño y el impacto laboral que genera en los ciudadanos españoles.
El origen histórico y la parálisis de la Unión Europea
El cambio de horario se introdujo históricamente con el objetivo original de optimizar el aprovechamiento de la luz solar y reducir el consumo eléctrico en los hogares e industrias, una necesidad surgida en periodos de crisis energéticas bélicas del siglo pasado. Sin embargo, diversos análisis técnicos y el propio Parlamento Europeo han constatado que el ahorro energético real en la actualidad es marginal o prácticamente nulo —estimado en torno al 0,5 % según los informes comunitarios— debido a la evolución tecnológica y a las nuevas dinámicas de consumo. En 2019, la Eurocámara votó a favor de erradicar los ajustes estacionales, pero la parálisis política de Bruselas y la falta de consenso entre los Estados miembros provocaron que el Diario Oficial de la Unión Europea extendiera el calendario oficial de cambios de hora al menos hasta el ejercicio 2031.
Ventajas económicas e inconvenientes en el organismo
Entre los argumentos que defienden mantener esta práctica se encuentra la optimización puntual de las horas de luz durante la jornada laboral en invierno, lo que favorece la visibilidad en las primeras horas del tráfico matutino, así como un estímulo moderado para la actividad comercial en las tardes estivales. En el lado opuesto, los estudios científicos advierten que las desventajas superan a los hipotéticos beneficios: el ajuste horario altera de forma directa el ritmo circadiano de las personas, provocando episodios de fatiga, menor rendimiento cognitivo, irascibilidad y una disminución temporal de la productividad laboral, al tiempo que puede elevar los riesgos de accidentes de tráfico e incidentes cardiovasculares en las fechas inmediatamente posteriores a la modificación.
Efectos progresivos en la luz diaria y sincronización tecnológica
A partir de este fin de semana, la población notará que amanece y anochece más temprano bajo un horario que permanecerá vigente hasta el 28 de marzo de 2027. Desde el equinoccio de otoño del pasado 23 de septiembre, la duración de los días continúa en descenso paulatino hasta alcanzar su punto mínimo el próximo 21 de diciembre con el solsticio de invierno. Durante esa jornada se registrarán tan solo 9 horas y 7 minutos de luz en Girona, 9 horas y 17 minutos en Madrid, 9 horas y 36 minutos en Huelva y hasta 10 horas y 20 minutos en Santa Cruz de Tenerife.
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Para sobrellevar el reajuste, los especialistas desaconsejan recurrir a ansiolíticos y sugieren adaptar de forma paulatina los horarios de sueño y comidas, prestando especial atención a niños y ancianos. Gracias a la tecnología actual, los dispositivos informáticos, móviles y aparatos conectados a internet se sincronizarán de forma automática a las 03:00 horas, mientras que los relojes analógicos de pulsera, pared, electrodomésticos o vehículos deberán reajustarse manualmente.
