España| Barraycoa: «¡Cataluña, vuelve a tus raíces no te dejes engañar por ilusiones y cantos de sirena que te arrastran al abismo» del separatismo!

.El profesor universitario en Cataluña: «Los que ostentan los resortes de poder lo saben: sin patria no paternidad y sin paternidad no hay patria. Por eso, los poderes globales, los Estados a su servicio y las ideologías disolventes, como la de género, se confabulan para aniquilar la familia y la autoridad que reside en su seno y que protege en última instancia sus miembros»
. «El separatismo es mera instrumento y estrategias para disolver patrias, Naciones y Estados y entregarlas al globalismo» del secesionismo

FOTOGRAFÍA. 02.07.2022. Segunda jornada del VII Congreso de la Catalanidad Hispánica de Asociación Cultural Somatemps n el «Salón Parrilla» del Hotel Avenida Palace de Barcelona, bajo lema «El globalismo contra. Cataluña contra el globalismo». Durante el congreso, los ponentes Alejandro Macarrón Larumbe, Ferran Brunet Cid, Raúl Quirós Delgado, Jorge García-Contell Muñoz, Guillermo Rocafort Pérez, Josep Alsina Calvés, Paloma Hernández García y Javier Barraycoa Martínez (i) —unas ponencias dirigidas por María de los Reyes Riaza y Alicia Tomás Moreno (d)— , han presentado una alternativa al separatismo y al globalismo conjurándose para combatir a los productos globalistas y progres, la Agenda 2030, la ideología de género, etcétera. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Redacción.- Barcelona (España), sábado 2 de julio de 2022. La resistencia catalana, en palabras del profesor universitario, escritor y presidente de Asociación Cultural Somatemps, Javier Barraycoa Martínez, ha dado como titular al manifiesto Barcelona 02/07/2022 el lema del VIII Congreso de la Catalanidad Hispánica «El globalismo contra. Cataluña contra el globalismo» que reproducimos íntegramente a continuación.

VÍDEO.

El profesor y activista catalán intervino así en el acto de clausura en el «Salón Parrilla» del Hotel Avenida Palace de Barcelona, Gran Vía de las Cortes Catalanes, número 605, ciudad de Barcelona, sobre las 20:40 horas de la noche de este sábado.

MANIFIESTO

«Tiempos recios se acercan. Los tambores de guerra vuelven a sonar en la vieja Europa y nos abocamos hacia un nuevo paradigma en las formas de poder y dominación. «El siempre falso optimismo, creado para subyugar a las masas, está dejando de cumplir con su misión.

En épocas anteriores los grandes poderes utilizaron el sueño imposible del Estado de Bienestar para esclavizar a los hombres reduciendo les a individuos cuyo único sentido vital era producir para consumir y consumir para producir. Ahora las formas de dominación se alcanzan creando un miedo ambiental que penetra hasta lo más profundo de la psique. Esa incertidumbre vital —provocada a través de pandemias, guerras y crisis económicas— porta las masas a arrojarse a los brazos de quien presiente omnipotente, que no es más que el Estado moderno; este Estado puede presentarse como el redentor así de  salvador de cuerpos y almas, pero las gentes no quieren ver que el Estado moderno es un mero instrumento de poderes globales muchos más altos perniciosos y cínicos.

Es por tanto urgente la toma de conciencia de esta nueva realidad sociopolítica. El ciudadano y la ‘polis‘, la ‘Res pública‘, el espacio público —en el sentido más griego y aristotélico del término— han dejado de existir o expiran sus últimos alientos.

Hoy, la vida pública le hace el espacio de sociabilidad, que nos permite perfeccionarnos como hombres y alcanzar la virtud, ha sido sustituida por redes intercomunicación facilitadas por las tecnologías; le hace las redes sociales y los medios de comunicación que fácilmente desplazan la realidad para sumergirnos en deseos inalcanzables y realidades virtuales creadas por la ingeniería social.

Despertemos. Bajo apariencia democracia, se esconden una forma de control social como nunca había conocido.

Hoy, más que nunca, el capitalismo —en cuanto que reductor del hombre y su dignidad a un individuo al que se licitan sus placeres con tal de que pague sus impuestos— y el comunismo —en cuanto ‘caniquilador‘ de la individualidad puesta al servicio de la colectividad— convergen en un mismo modo de operar. Nunca hasta ahora comunismo y capitalismo se habían mostrado tan semejantes. Las dos falacias surgidas de la Revolución Francesa, el liberalismo y el socialismo, se nos empiezan a mostrar con un mismo rostro, que es la la globalización; en ella se sintetizan todos los males de ambos sistemas: sobreexplotación como nueva forma de esclavitud deseada; ingeniería y control social que llevan abrazar tiernamente al tirano que nos domina; la reducción de lo espiritual en el hombre a meras estimulaciones materiales o el control del deseo como mecanismo de desnaturalización.

Todo ello promovido por unas élites mundiales que carecen de todo sentimiento de arraigo para con sus patrias y familias, que carecen de sentimientos de deber histórico y moral, que han hecho de su pura voluntad de poder la única vara de medir sus actos. Lo que para las élites es impedimento para imponer sus proyectos: familia, patria, moral, sentido del deber y trascendencia, para los que somos hombres mortales y corrientes estas realidades: familia, patria, moral, servicio del deber y trascendencia son la salvaguarda que nos quedan de la opresión y malentista de estas élites.

El globalismo, por ello, sustituye la connatural sociabilidad del hombre por un individualismo descarnado y egoísta que nos transforma en esclavos de nuestras pasiones. Niegan la naturaleza humana, ellos, los ecologistas, y la convierten en mera construcción de nuestra voluntad. De ahí, la contundente imposición de la Ideología de Género sin respetar lo más sagrado que representa la infancia, la identidad y la familia.

El globalismo, una vez que le ha convertido a la voluntad individual en diosa, le niega después esa condición para reducirla a un mero determinismo materialista genetista. La familia sustituida bajo hábil trategia, en multiplicidad de constructos llamados ‘nuevos tipos de familia‘, según los deseos individuales irrefrenables hasta el absurdo que uno puede casarse consigo mismo, consagrando así la atomización social en esta puro.

No nos engañemos. El separatismo y sus versiones en otros países hispanos, bajo formas de indigenismo, son meros instrumentos y estrategias para disolver las patrias, Naciones y Estados y entregarlas al globalismo. Esto es (a un mundo) de apátridas, desarraigados y calientes identidad, regidos por los intereses de unas élites.

Los que ostentan los resortes de poder lo saben: sin patria no paternidad y sin paternidad no hay patria. Por eso, los poderes globales, los Estados a su servicio y las ideologías disolventes, como la de género, se confabulan para aniquilar la familia y la autoridad que reside en su seno y que protege en última instancia sus miembros.

Una vez derrumbada la fortaleza de la familia, transformadas en meros sujetos al servicio de un poder anónimo —que nos consuela prometiéndonos ser el garante de los mismos deseos a los que nos inducen— ya fácilmente se puede acometer proyectos de ingeniería social: como la suplantación poblacional o la aniquilación de la cultura occidental —la única que supo descubrir la dignidad de la persona y granizar su integridad vital y la verdadera libertad¯.

Las crisis económicas globales, que se van e irán sucediendo, son las excusas perfectas para relegar a los hombres en deudores perpetuos sin capacidad de generar el más mínimo ahorro de bienes materiales. Esto es un patrimonio que garantice su independencia del Estado y evite la perpetua sumisión a él.

No hay paternidad sin patria —hemos dicho—, pero tampoco sin patrimonio. La economía global ya nos ha desvelado en su Agenda 2030 su objetivo dónde se nos anuncia, sin rubor alguno, que no tendrás nada y serás feliz. Ante esta situación, sólo cabe someterse o rebelarse. No queremos que nuestra vida se reduzca y adultere en un megaverso en las redes sociales o en los imaginarios colectivos creados por el globalismo.

Reivindicamos, pues, la realidad con mayúscula. Somos seres sociales necesitados de familia y patria para perfeccionarnos en el bien; somos seres históricos, hemos nacido en un tiempo y en un lugar concreto y allí es donde debemos librar nuestro combate. Por eso, urge que en nuestra querida malherida Cataluña —convertida en un laboratorio de ingeniería social— desenmascaremos todas las falacias del separatismo, pero, también, las ideologías de género o los ensayos de desestructuración educativa. ¡Basta ya de tratarnos como el analfabetos, labriegos, supersticiosas, viejecitas que necesitan un nuevo despotismo ilustrado!

Desde Somatemps hacemos un llamado a todos los catalanes de buena fe; una crida como el arrebato que tocaban las campanas para que los somatenes acudieran a defender el pueblo de un peligro inminente.

Si cae Cataluña, caye la España entera y con ella los retos de Hispanidad que no quieren fenecer. Y, si no resurge la Hispanidad —como realidad política económica y cultural— irremediablemente se impondrá un globalismo aniquilador de todo bien material y espiritual. Nuestra responsabilidad es enorme.

Cataluña, vuelve a tus raíces no te dejes engañar por ilusiones y cantos de sirena que te arrastran al abismo.

Cataluña, torna a tu vocación hispana y no te encierres en ti misma que eso es muerte segura.

Cataluña, sea generosa y entrégate al ideal de la Patria común y al ideal de la Hispanidad donde se concilia verdaderamente la unidad en la diversidad.

Cataluña, trascienda a tus egoísmos en la generosidad porque es donde hallará la felicidad.

Cataluña, —tú, que entre los pueblos hispanos, has sufrido más los reveses del independentismo y del globalismo— despierta del sueño embriagador con el que te han adormecido.

Catalans i hispans, como aquellos que nos precedieron en la reconquista desde los altos de Montgrony ( Gombreny) comarca del Ripollés (Gerona) en la batalla de Las Navas de Tolosa o en Lepanto, como los almogávares que surcaron los el Mare Nostrum para salvar el imperio de Bizancio (imperio Bizantino), como los somatenes del Bruc o los voluntarios catalanes en África, Cuba y Filipinas o como apellidos catalanes del Tercio de la Mare de Déu de Montserrat te ofrendaron sus vidas por ver a la Moreneta (La Virgen de Montserrat) restaurada en su trono; escuchar a las voces de los antepasados que nos reclaman ser fieles a nuestra tradición hispánica.

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