
Ceuta, martes 13 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo). Los Reyes de España —Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia (Felipe VI) y Letizia Ortiz Rocasolano— han visitado oficialmente la Ciudad Autónoma de Ceuta este martes 13 de octubre de 2026, apenas veinticuatro horas después de la celebración de la Fiesta Nacional y el Día de la Hispanidad. Los reyes han viajado acompañados por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática del Gobierno de coalición socialcomunista de España, Ángel Víctor Torres Pérez, en una jornada de altísimo calado institucional que se inició en el Palacio Consistorial de la plaza de África. En el Ayuntamiento han sido recibidos por el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta y líder del Partido Popular (PP) ceutí, Juan Jesús Vivas Lara, quien ha hecho entrega formal del histórico «bastón de mando» militar —el célebre Áleo de 1415— a Felipe VI; del nuevo delegado del Gobierno en Ceuta, Javier David De La Encina; y del comandante general de la ciudad autónoma española norteafricana, el general de división Luis Fernández. La jornada ha estado marcada por la sonora y clamorosa ausencia del jefe del Ejecutivo central, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, quien tras recibir una fortísima contestación civil al inicio de la agresión fronteriza ha desaparecido por completo del escenario local, abandonando a los ceutíes a su suerte frente al desafío exterior.
A su llegada a las inmediaciones del Consistorio, los reyes han recibido un caluroso y multitudinario recibimiento por parte de miles de ceutíes de todas las edades que abarrotaban la plaza de África y las calles céntricas, teñidas por completo con los colores de la bandera nacional y la enseña de Ceuta. Tras saludar de forma protocolaria a los miembros de la Asamblea de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Felipe VI y Letizia han querido mantener una intensa reunión de trabajo con representantes de la sociedad civil ceutí y miembros del Consejo de Gobierno local. Posteriormente, los monarcas han recibido la alta distinción de la «Llave de Oro de la Ciudad de Ceuta» y han estampado sus firmas en el «Libro de Honor» del Palacio Municipal, rubricando de forma fáctica un compromiso inquebrantable de arraigo con el suelo patrio norteafricano.
La familia real española ha aprovechado este momento de hondo significado civil para trasladar el apoyo explícito y firme de la Corona a las instituciones de Ceuta y a toda la sociedad, haciendo llegar el «cariño incondicional del resto de España» a las miles de personas que se han congregado portando enseñas nacionales en los balcones y avenidas. Por la tarde, los reyes han recorrido a pie la Barriada Manzanera, un vecindario de renta baja ubicado en el exterior de las murallas de la ciudad donde predomina la población de confesión musulmana. En este entorno, compuesto por unas poco más de 200 viviendas en las que residen aproximadamente 2.000 personas, se han vivido escenas de enorme cercanía, con vítores continuos de «los reyes están presentes» que reflejan el respaldo absoluto de la población a la jefatura del Estado.
Avanzando por las calles de la barriada, Felipe VI y Letizia se han dirigido al Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Vicente Aleixandre, siendo recibidos en el recinto por las principales autoridades de Educación de la Ciudad Autónoma y por la directora del centro escolar, Patricia Barragán. Durante su visita a las aulas públicas, los monarcas han recorrido la clase de tercero de primaria para conocer de primera mano el proyecto social MUS-E, una innovadora iniciativa pedagógica que utiliza las artes como herramienta de integración y transformación cultural en los centros escolares. También han visitado el aula de educación infantil con alumnos de 4 y 5 años, sentándose el rey en una minúscula silla escolar para conversar con los pequeños, antes de trasladarse a la biblioteca del centro para mantener un encuentro directo con padres de alumnos, docentes y representantes de la comunidad educativa local.
En las aulas del colegio Vicente Aleixandre se educa diariamente en un ambiente multicultural fundamentado sobre el respeto estricto a las diferentes confesiones religiosas de la población ceutí. En la actualidad, el centro educativo cuenta con un total de 141 alumnos con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, de los cuales un 69 % profesa la religión islámica, un 27 % pertenece a la religión católica y el 4 % restante recibe atención educativa general. A media tarde, la comitiva real se ha trasladado de forma solemne al cementerio musulmán Sidi Embarek, un espacio sagrado donde han mostrado su más sincero respeto por los inmigrantes marroquíes fallecidos en el mar durante los trágicos sucesos de la avalancha fronteriza. En este acto de hondo recogimiento han estado representadas formalmente las cuatro confesiones mayoritarias que conviven y se entrelazan históricamente en Ceuta.
Tras un profundo momento de oración y recogimiento ante las tumbas de los fallecidos enterrados en la necrópolis, Felipe VI y Letizia han mantenido un encuentro con los líderes de las comunidades religiosas de la ciudad. Entre los asistentes al cementerio de Sidi Embarek se encontraban el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Ramón Darío Valdivia; el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández; el delegado de la Comisión Islámica de Ceuta, Hamido Mohamed Abdeselam; el presidente de la Federación Unión de Comunidades Islámicas de Ceuta, Laarbi Maateis; el rabino Jacob Levy; el representante de la Comunidad Israelita de Ceuta, Moisés Gabizón; y el presidente de la Comunidad Hindú de Ceuta, Ramesh-Ghanshandas Chandiramani.
En el cementerio musulmán de Sidi Embarek han recibido sepultura un total de 82 personas fallecidas por ahogamiento durante los trágicos acontecimientos del asalto masivo. Asimismo, el recinto alberga los restos de un Menor Extranjero No Acompañado (MENA) que falleció recientemente tras su llegada a Ceuta debido a graves problemas de salud de carácter crónico. A lo largo del presente año, el responsable de la necrópolis, Said Mohamed, ha tenido que gestionar el deceso de 112 personas, 90 de ellas en las últimas semanas como consecuencia directa del rechazo del Reino de Marruecos a autorizar sus repatriaciones, lo que ha obligado a la Ciudad Autónoma a iniciar una actuación de obras de urgencia para habilitar nuevos nichos en la ampliación del camposanto.
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La densa agenda institucional de esta primera jornada de visita oficial a la ciudad autónoma ha concluido con un solemne encuentro en los salones del Parador Nacional «La Muralla», reuniendo a una amplísima representación de los sectores institucionales, profesionales y culturales de la sociedad ceutí con los que Sus Majestades los Reyes han tenido la ocasión de conversar detenidamente. Durante su alocución oficial ante el foro civil, Felipe VI ha querido pronunciar unas memorables palabras de reafirmación democrática dirigidas a los asistentes: «No dejéis, ni por un instante, de creer en el futuro de vuestra ciudad −de nuestra ciudad−. Tenéis el apoyo firme del resto de los españoles, de toda la ciudadanía, la garantía de los poderes y las instituciones del Estado y el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona».
El castigo de la calle: La indignación popular y los abucheos a Pedro Sánchez en Ceuta
La histórica y cálida acogida dispensada por los ceutíes a los reyes contrasta de forma radical con el absoluto clima de hostilidad y la durísima contestación popular que sufrió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en sus contadas apariciones en la ciudad autónoma. Durante la visita de urgencia que el líder del PSOE realizó a Ceuta en las primeras horas posteriores al estallido de la agresión fronteriza, la indignación popular de los ciudadanos se desbordó por completo en las calles céntricas, convirtiendo el despliegue del coche oficial del presidente en el epicentro de una ensordecedora pitada colectiva. Los ceutíes expresaron de forma unánime su absoluto desprecio ante lo que calificaron como una dejación criminal de funciones por parte del Ejecutivo de la Moncloa.
Los gritos de «traidor» y las exigencias unánimes de «dimisión» forzaron a los equipos de seguridad de la presidencia del Gobierno a blindar y acordonar los desplazamientos de Pedro Sánchez, alejándolo por completo del contacto directo con los vecinos de las barriadas asediadas. El descontento de la población civil se fundamentaba en la pasividad cómplice exhibida por el palacio de la Moncloa ante el desbordamiento del perímetro del Tarajal, acusando al dirigente socialista de haber maniatado deliberadamente a las fuerzas de seguridad y de haber utilizado la soberanía nacional de las ciudades autónomas españolas norteafricanas como una moneda de cambio en sus componendas diplomáticas bilaterales con el Reino de Marruecos.
El severo varapalo ciudadano sufrido por Sánchez en suelo norteafricano marcó un punto de no retorno en sus relaciones con las ciudades autónomas españolas norteafricanas, de las que ha terminado por desaparecer por completo durante el resto de la crisis migratoria. La ciudadanía ceutí censuró con extrema dureza que el jefe del Ejecutivo central optara por guarecerse en los despachos ministeriales de Madrid mientras las calles de Ceuta se sumían en el colapso, un prolongado abandono gubernamental que ha quedado sepultado políticamente este martes ante el rotundo mensaje de amparo institucional, soberanía y normalidad democrática proyectado por la Corona de España.
Precedentes históricos de la presencia real y la fundación de Ceuta
La visita oficial de Felipe VI y Letizia adquiere una trascendencia histórica incuestionable para la democracia española, al constituir la primera ocasión en que un jefe de Estado pernocta en la ciudad autónoma y la primera visita de los monarcas en diecinueve años. Para rastrear el último precedente de la presencia de la Corona en suelo ceutí es obligatorio remontarse al año 2007, fecha en la que los reyes Juan Carlos I y Sofía realizaron un viaje oficial que desató una violenta e de ningún modo justificada crisis diplomática por parte de las autoridades del Reino de Marruecos, que califican de forma despectiva a Ceuta y Melilla como «presidios» coloniales. Con anterioridad a dicha fecha, la presencia de la jefatura de la nación se limitaba a la histórica visita de gala efectuada por el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia en octubre de 1927, jornada en la que se inauguró formalmente el actual Palacio Consistorial de la plaza de África.
De acuerdo con los archivos documentales custodiados por el Archivo General de Ceuta y el Ayuntamiento de la ciudad, los orígenes institucionales de la ciudad autónoma española norteafricana se remontan a su fundación en el año 1415, fecha en la que las tropas comandadas por el rey Juan I de Portugal conquistaron la plaza a los gobernantes feudales norteafricanos, pasando a quedar bajo la soberanía directa de la Corona de España en el año 1640 tras la disolución de la Unión Ibérica. La soberanía e identidad española de la plaza quedó refrendada jurídicamente mediante el Tratado de Lisboa de 1668 y, de forma posterior, mediante la proclamación solemne de la Constitución de Cádiz el 1 de agosto de 1812 en el balcón del Cuartel del Reloj, creándose formalmente el primer ayuntamiento constitucional ceutí en enero de 1813 bajo la alcaldía de Francisco Cano. La historia documental desmiente de forma rotunda cualquier pretensión territorial alauita, ratificando que Ceuta es española siglos antes de la propia configuración política del Reino de Marruecos.
Cronología del asedio y la agresión híbrida alauita sobre Ceuta en 2026
La histórica presencia de los monarcas este 13 de octubre de 2026 se produce tras semanas de extrema tensión nacional y vulneración de las fronteras de España. El origen del conflicto se sitúa en las jornadas del pasado jueves 30 y viernes 31 de julio de 2026, fechas en las que el Reino de Marruecos ejecutó un asalto masivo y coordinado sobre el perímetro fronterizo del Tarajal. Utilizando oleadas migratorias como un arma de guerra híbrida y desarmando unilateralmente los puestos de control aduanero de su lado de la frontera, Rabat propició la entrada ilegal de un contingente que desbordó por completo la capacidad de la ciudad autónoma, provocando una situación de colapso institucional y sanitario inmediato y desatando el pánico entre los residentes civiles ante la pasividad de los ministerios de Interior y Defensa de Madrid.
Durante las semanas posteriores al estallido del asalto, el día a día en Ceuta se sumió en un escenario de extrema gravedad delictiva y violencia callejera. El bloqueo absoluto de la actividad comercial y la proliferación de campamentos clandestinos en las plazas públicas y playas de la ciudad dieron paso a graves agresiones y apedreamientos continuos contra los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional que custodiaban el perímetro fronterizo. La inseguridad ciudadana alcanzó cotas alarmantes con la proliferación de denuncias por robos con violencia, allanamientos de morada en zonas residenciales y la comisión de violaciones grupales que de hecho forzaron a la población ceutí a recluirse en sus viviendas, mientras las autoridades locales se veían desbordadas ante el cuidado de miles de menores extranjeros no acompañados.
Ante la inacción del palacio de la Moncloa, el partido patriota Vox lideró una intensa ofensiva política en las instituciones europeas que culminó con una resolución de condena emitida por el Parlamento Europeo. La Eurocámara catalogó las maniobras de Marruecos como una «violación inaceptable de las fronteras de la Unión Europea» y exigió sanciones diplomáticas contra el régimen de Rabat, forzando a los países miembros a responsabilizarse de la custodia del flanco sur peninsular. La presión comunitaria e internacional obligó finalmente a las fuerzas del orden a desplegar unidades especiales para proceder al desalojo forzoso y progresivo de las acampadas ilegales de las playas y plazas ceutíes, aliviando de forma parcial la asfixia del espacio urbano.
El último episodio de este pulso geopolítico ha tenido lugar en las últimas horas coincidiendo de forma provocadora con la víspera de la Hispanidad. El monarca de Marruecos, Mohamed VI, rompió su prolongado silencio institucional pronunciando un agresivo discurso ante el Parlamento marroquí en el que lanzó duros ataques contra la oposición española, advirtiendo con altanería de que no aceptará «ningún tipo de presión, amenaza ni chantaje» desde Madrid y denunciando la «instrumentalización política» de la crisis migratoria. Esta agresión verbal desde el trono alauita ha recibido este martes la réplica institucional más contundente posible por parte de España, mediante la presencia indiscutible y orgullosa de los Reyes en las calles de la españolísima ciudad de Ceuta.











