Flávio Bolsonaro se exilia en EE. UU. y denuncia fraude del régimen de Lula da Silva

El candidato del Partido Liberal (PL) denuncia la manipulación del recuento por parte del Tribunal Superior Electoral, la maniobra del magistrado Cristiano Zanin para intentar retener sus passaportes y anuncia la resistencia internacional en defensa de los 60 millones de votantes brasileños tras refugiarse en Florida con el apoyo de Donald Trump y Javier Milei.

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FOTOGRAFÍA. BRASILIA, 24 OCTUBRE DE 2026. En la imagen el aspirante de la formación patriota brasileña Partido Liberal (PL), Flávio Nantes Bolsonaro, durante una debate lectoral con el candidato oficialista zurdo del partido comunista Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo) 
FOTOGRAFÍA. BRASILIA, 24 OCTUBRE DE 2026. En la imagen el aspirante de la formación patriota brasileña Partido Liberal (PL), Flávio Nantes Bolsonaro, durante una debate lectoral con el candidato oficialista zurdo del partido comunista Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo) 

Miami (Estados Unidos), miércoles 28 de octubre de 2026 (Lasvocesdelpueblo).- El senador y candidato presidencial de la oposición patriota de Brasil, Flávio Bolsonaro, ha llegado a la ciudad de Miami tras verse forzado a abandonar su país para esquivar la brutal persecución judicial desencadenada por el régimen socialista de Luiz Inácio Lula da Silva y el Tribunal Supremo Federal (STF). En una trascendental carta abierta dirigida a la nación y a la comunidad internacional, el dirigente del Partido Liberal (PL) denuncia el escandaloso fraude perpetrado en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado domingo 25 de octubre, en la que el sistema oficialista alteró el recuento en el último tramo de la noche electoral tras una arbitraria prórroga de los horarios de votación decretada por la magistratura politizada.

El desenlace de la jornada electoral en Brasil ha vuelto a certificar el uso sistemático de las instituciones del Estado por parte de la izquierda radical para perpetuarse en el poder. Tras imponerse con claridad en la primera vuelta celebrada el 4 de octubre con el 47,03 % de los votos (56,1 millones de sufragios) frente al 45,16 % (53,8 millones) del socialista Luiz Inácio Lula da Silva (Partido dos Trabalhadores – PT), las proyecciones iniciales del escrutinio en el balotaje del 25 de octubre mantenían la ventaja de la candidatura patriota. Sin embargo, en una maniobra inédita en el apagón de la jornada, el Tribunal Superior Electoral (TSE) applied una prórroga del horario de votación al margen de las competencias normativas y bajo el pretexto de fallos en el transporte y condiciones climatológicas, permitiendo al oficialismo revertir artificialmente los resultados y atribuirse la victoria con el 51,79 % (64,2 millones de votos) frente al 48,21 % (59,8 millones) obtenido por el aspirante del Partido Liberal.

Prórroga arbitral y maniobra del magistrado exabogado de Lula

La respuesta del aparato del Estado contra la oposición patriota no se hizo esperar tras los anuncios de impugnación formulados por la candidatura del PL. A penas siete minutos después de cuestionar la legitimidad del recuento, la maquinaria judicial del régimen se puso en marcha a través del juez del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin —quien ejerciera anteriormente como abogado personal del propio Lula da Silva—, ordenando la retención preventiva de los pasaportes de Flávio Bolsonaro y dándole un ultimátum de 24 horas.

Ante el inminente riesgo de una detención arbitraria e ilegal destinada a decapitar al liderazgo patriota de Brasil, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro organizó un complejo operativo de desplazamiento preventivo. Utilizando su pasaporte italiano para cruzar la frontera terrestre hacia Argentina por la provincia de Misiones con el respaldo del Gobierno de Javier Milei, el dirigente abordó un vuelo privado en la ruta Buenos Aires-Guayaquil-Miami, logrando establecerse en el estado de Florida, donde cuenta con la acogida y protección del presidente estadounidense Donald Trump e instituciones del ámbito conservador iberoamericano.

Resistencia desde el exilio ante la embestida contra los valores tradicionales

Desde la ciudad de Miami, Flávio Bolsonaro ha dejado claro que su salida no representa una huida, sino una decisión estratégica para ejercer la vocación de liderazgo sin la mordaza ni la censura que el Supremo Tribunal Federal ha impuesto en el territorio nacional a dirigentes, periodistas y ciudadanos patriotas. En su pronunciamiento, el senador situó su figura en la histórica nómina de estadistas que debieron combatir la tiranía desde el extranjero, citando expresamente a Rui Barbosa, Charles de Gaulle, José Martí, Juan Guaidó y Edmundo González Urrutia.

El líder del Partido Liberal ha reafirmado que representa a más de 60 millones de ciudadanos brasileños que no se resignan a la imposición de las agendas radicales del izquierdoislamismo, el wokismo y la devastación económica del régimen petista. Asimismo, hizo un llamamiento directo a la comunidad internacional para evitar la normalización del atropello democrático que se vive en la nación iberoamericana y pidió la firmeza de los senadores, diputados y gobernadores patriotas para restablecer la legalidad y el equilibrio de poderes.

TRADUCCIÓN ÍNTEGRA Y LITERAL DE LA CARTA ABIERTA DE FLÁVIO BOLSONARO

A continuación, se reproduce la traducción completa, fiel e íntegra de la carta abierta emitida por Flávio Bolsonaro desde los Estados Unidos de América:

Me dirijo al pueblo brasileño y a la comunidad internacional como el líder de Brasil.

Antes que nada, quería agradecer al Presidente Milei por la valentía, el sentido de justicia y la legalidad; al Presidente Trump y al maravilloso pueblo americano por acogerme. Esta es una tierra de libertades y hermanos que comparten los mismos valores de las buenas personas de mi país. El Presidente Trump es un gran defensor de la libertad de expresión.

La noche del domingo, vi consternado cómo un fraude electoral se concretaba ante mis ojos. La actuación ilegítima e ilegal del exabogado de Lula permitió que una imposibilidad matemática se concretase y que Lula añadiese más de 10 millones de votos de la primera a la segunda vuelta. Una decisión del STF, tomada por encima de la competencia del TSE, extendió la votación al apagar las luces, y la orden solo llegó después del fin del horario legal, cuando las urnas ya estaban cerradas. Los electores quedaron sometidos a reglas diferentes. Hasta ahora, el TSE se ha limitado a defender la prórroga del horario y no hay siquiera una sola respuesta creíble. Y las nulidades no son el único problema. A lo largo de toda la campaña, hubo abuso de poder político, económico y uso de la máquina pública en favor de la reelección. Son hechos graves, expresamente prohibidos por la ley, que justifican la anulación de la candidatura Lula-Alckmin.

La respuesta del régimen a mi cuestionamiento vino rápida. Como en un plan previamente elaborado, siete minutos después de esa repugnante fraude electoral, el juez, implicado en un inmenso escándalo de corrupción, directamente citado en la investigación que usó para intentar secuestrar mis pasaportes, y que muy probablemente estaría preso si ellos no hubiesen impedido mi toma de posesión, puso en marcha la máquina de persecución política del régimen. Estando impedido de origen y completamente sospechoso para iniciar cualquier procedimiento judicial contra mí, su mera participación en actos procesales muestra el tamaño de la arbitrariedad e ilegalidad en curso.

No era mi intención dejar mi patria, pero sé exactamente a dónde va a parar esto. Este es el manual clásico de cualquier golpe de Estado. La persecución política que comenzó con mi padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y se extendió a miles de otros brasileños patriotas comunes e incluso a ciudadanos americanos, tiene un único objetivo: silenciar a cualquier persona que no esté de acuerdo con el régimen de excepción instaurado en Brasil, a través de una Suprema Corte aparejada por la organización criminal petista.

Para dejarlo claro, no existe ninguna orden de arresto contra mí, porque no he cometido ningún crimen. Lo que existe es una cacería de brujas políticamente motivada, que buscaba colocarme como rehén y objeto de chantaje para proteger a los jueces corruptos de la Suprema Corte del juicio político (impeachment). Este es el guion de la persecución: incautación de pasaporte, tobillera electrónica, censura, prisión domiciliaria, juicio de fachada y, finalmente, condena política.

No voy a someter a mi familia a eso y mi país no merece pasar nuevamente por esta vergargüenza internacional. Ante la instrumentalización política de la Justicia en Brasil, traje a mi familia a los Estados Unidos, donde estamos a salvo. Agradezco, una vez más, al Presidente Trump y al gobierno americano por acogernos y darnos la seguridad jurídica que ya no tenemos en Brasil.

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Quiero dejar claro: no huí de Brasil, salí por Brasil; salí de un régimen de excepción para poder ser el líder que mi pueblo merece, pues callado, preso y censurado, como mi padre está, yo no podría ser esa liderazgo y seríamos entregados al teatro institucional de una oposición castrada y controlada por la Suprema Corte repleta de servidores del régimen.

No soy el primero en tener que luchar por su propio país lejos de él. Rui Barbosa fue al exilio por enfrentar el arbitrio de Floriano Peixoto y desde allí siguió defendiendo la ley y la libertad. Charles de Gaulle lideró la Francia Libre desde Londres, condenado a muerte por el régimen de Vichy, y volvió para liberar a su país. José Martí organizó la lucha por la independencia de Cuba desde Nueva York. En Venezuela, Juan Guaidó y Edmundo González tuvieron que dejar el país para enfrentar a la dictadura chavista, y María Corina Machado, aun perseguida, se negó a legitimar el fraude y se convirtió en un símbolo mundial de la resistencia democrática. Todos ellos fueron tratados como criminales por los regímenes que enfrentaban. La historia los llamó de otra manera.

Este es solo el comienzo de nuestra lucha por la democracia, por los derechos humanos y por la libertad en Brasil. Quiero decir, no solo a mis 60 millones de electores, sino al pueblo brasileño, que yo soy el líder y los criminales que robaron la elección de Brasil son parte de una organización criminal que implementó una tiranía. Ustedes que anhelavam el cambio, no los voy a abandonar; seré la voz y el liderazgo libre de nuestra nación.

A las instituciones brasileñas, hago un llamado: esta insensatez debe acabar. Brasil vive hoy un caos jurídico, de corrupción y de persecución política, en el que la oposición tiene miedo de hablar y la familia de un expresidente es tratada como enemiga del Estado. Ninguna nación puede vivir en paz o prosperar así. Aún hay tiempo de restablecer el equilibrio entre los Poderes y devolver a los brasileños la confianza que perdieron.

A la comunidad internacional, pido: no normalicen lo que está sucediendo en Brasil. Lo que ocurre hoy en mi país no es normal y no puede ser tratado como normal.

A los senadores, diputados y gobernadores que ayudé a elegir, y en especial a mi candidato a la presidencia del Senado, Rogério Marinho: sé que hoy ustedes no tienen la libertad necesaria para el pleno ejercicio de la actividad política. Por eso, lideraré la oposición desde aquí. Diré lo que ustedes, allá, no pueden decir, y asumiré los riesgos que ustedes no pueden correr.